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Desde que en 1935 un grupo de jugadores del Club Atlético San Isidro fueron suspendidos y formaron el San Isidro Club, el enfrentamiento entre ambos equipos se ha transformado en el partido más trascendente del rugby argentino a nivel local. Al éxito del SIC en el primer enfrentamiento el 9 de mayo de 1937 (3-0) le siguieron 116 partidos, cada uno de los cuales alberga una historia particular.
En 76 años de rivalidad, en que lágrimas y festejos se repartieron por igual, la aversión inicial ha ido cediendo a un enfrentamiento más afín con los valores del rugby. La pasión, no obstante, se sigue transmitiendo de generación en generación con la misma intensidad. Así, los enfrentamientos que en los 80 protagonizaban Andrés Nicholson –medio scrum y capitán del CASI– y Rafael Madero –apertura y capitán del SIC–, sin olvidar que ambos también jugaron en los Pumas y compartieron el plantel de Sudamérica XV que venció a los Springboks en 1982, hoy revivirá en la piel de sus hijos: Andrés, medio scrum de la Academia, y Benjamín, apertura de los zanjeros. Hoy, desde las 15.30, en la Catedral, serán protagonistas de la 118ª versión de esta historia.
"Para cualquiera de los dos clubs es lo más lindo que hay", grafica Andy, que agrega: "Es el partido más importante del año, sea en la instancia que fuere. Está más allá de cómo venimos, de la clasificación al Top 14… queda todo de lado cuando se juega un CASI-SIC."
Benja, que en concordancia con el partido gentilmente aceptó ser visitante también en la producción de LA NACION, tiene una mirada similar: "No importa cómo esté cada uno, no importa a qué aspira cada uno. Lo importante son 80 minutos en la cancha, disfrutarlos, vivirlos al mango y jugar un lindo partido de rugby. Somos privilegiados por jugar un CASI-SIC".
Para Nicholson, se trata de una oportunidad única: a los 30 años, luego de numerosas temporadas en el plantel superior, de pelear el puesto con jugadores de renombre como Agustín Figuerola y Martín Landajo, de pasar a jugar de centro algunos años, vivirá su debut como titular en el clásico. "Es algo muy lindo que me toca vivir, más llegando sobre el final de mi carrera. Siempre soñé con jugar un partido de éstos. Espero disfrutarlo", sostiene el N° 9.
Madero, que va por su sexto año como dueño indiscutido de la camiseta 10 del SIC, sabe que no son muchas las oportunidades de jugar el clásico por su participación con los distintos seleccionados (la mañana de la nota recibió la noticia de la convocatoria a los Pumas para la ventana de noviembre). "Cuando salió el fixture, vi que coincidía con actividad de los seleccionados y me quería matar. Lamentablemente, nos tocó quedarnos afuera temprano de la Copa Vodacom con Pampas XV y una vez que vine a la Argentina me puse a pensar en este partido, así que estoy feliz de poder disfrutarlo", manifiesta el pateador del SIC.
El CASI llega como puntero invicto de la Zona B, mostrando un rugby dinámico y efectivo, como no había logrado plasmar en las últimas temporadas. "Hace tres años empezamos con un cambio muy radical del juego, que lleva su tiempo. Por ahí hoy se está viendo algo bueno, pero falta", explica Andrés. "Arrancamos bien por los resultados, pero no creo que ésta sea la mejor versión del CASI. Llegamos bien, con muchas ganas de no cambiar nada de lo que venimos haciendo sólo por el hecho de que sea un clásico", añade Nicholson.
El SIC, en cambio, acarrea un andar más irregular. El regreso de los jugadores de distintos seleccionados, entre ellos Madero, bien puede resultar un punto de inflexión. "No tanto, porque el sábado pasado no jugamos bien, así que no influyó en nada. Es más, tiramos abajo el equipo", aclara, entre risas, Benjamín. "Hablando en serio, suma que hayan vuelto varios jugadores importantes; hacen que todos se autoexijan un poco más. Sin descuidarnos del CASI, tenemos que hacer foco en mejorar en nuestro juego, que es bastante simple: buena obtención, buen uso de la pelota, dinámica, largarnos a jugar los 80 minutos. No hay ningún secreto", dice el 10.
Nicholson, sin temor a avispar a los contrarios, cuenta cómo intentarán quedarse con la victoria: "Nuestra idea es no cambiar nada de lo que venimos haciendo. Proponer un rugby muy dinámico, de muchas fases para que se desordenen en defensa y a partir de ahí largarnos a jugar".
El SIC ganó los últimos cuatro encuentros y siete de los últimos diez. La última victoria del CASI fue en 2009 (como visitante) y en la Catedral no gana desde hace diez años (13-6, en 2003). Números que, como los propios protagonistas destacaron, quedarán en un segundo plano cuando empiece el partido. Antes bien, 76 años de tradición se reunirán en la Catedral para escribir un nuevo capítulo de esta historia.



