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LA PLATA.- El notable ascenso de los últimos tiempos se debía un trofeo. En el campeonato bonaerense La Plata merodeó los lugares principales, pero nunca le alcanzó para dar la vuelta olímpica. La reciente eliminación en las semifinales de la URBA podría haber quedado como referencia de esa mala fortuna , porque se reconocía el buen trabajo, sólo que faltaba el resultado que rubricara el progreso. Pero al esfuerzo y la dedicación de los Canarios les llegó la recompensa porque, en un producción sumamente convincente, controló al duro Tucumán Rugby y lo superó en la final del Nacional de Clubes por un inobjetable 32-13 (18-8 al término del capítulo inicial). De esta manera, el conjunto de Gonnet luce el cetro de N° 1 del país, en un cierre de temporada brillante.
Ambos superaron con integridad pruebas difíciles en el certamen y eso hacía prever una pulseada muy pareja, pero los dueños de casa, a partir de su dominio en la posesión y su indeclinable resistencia defensiva -aspecto del juego en el que se superó-, dejó sin argumentos al aguerrido conjunto verdinegro. El ímpetu de Rodolfo Sierra y las fulgurantes escapadas de Aníbal Terán no resultaron suficientes para desestabilizar la solidez de los ganadores. No demoró mucho La Plata en imponer condiciones; a los 4 minutos Nicolás Ramos anotó el primer try, y en casi un cuarto de hora, Esteban Durante -el goleador- marcó el segundo para un 12-0 inapelable. Los visitantes no encontraron soluciones y en media hora la adversidad aumentó (18-0); la efectividad de Durante se convirtió en otro de los argumentos para esta consagratoria actuación.
La fórmula del éxito de los platenses tuvo sustento en saber cómo jugarles a los tucumanos; los flamantes campeones federales (tercera conquista en la historia del club) ejercieron presión en el centro de la cancha, se mantuvieron siempre lejos de su in-goal y prevalecieron en la lucha por la obtención. A partir de esas sustanciosas ventajas, contó con el privilegio para establecer el ritmo y las riendas del encuentro. La única señal de advertencia, una vez que los números le dieron un poco de aire, la recibió sobre el epílogo del primer tiempo, cuando se distendió un poco y permitió una efímera reacción de los visitantes, por intermedio de Gastón Páez Salas.
El segundo período se dio más parejo en el desarrollo, pero se jugó más tiempo en el territorio ocupado por Tucumán Rugby; en ese contexto, la sensación fue de plena seguridad para los ganadores; incluso, la puntería de Durante le dio la otra cuota de tranquilidad. Los minutos se consumían y nada hacía vislumbrar un deterioro en la estructura de los dirigidos por Montenegro, Manuele y Pereyra. La estocada decisiva, con la cual el marcador quedó sellado, la dio Antonio Mazzoni al ganarles con categoría a dos rivales en el aire un kick de Juan Luis Rojas; el try de centro definió la suerte de los tucumanos y habilitó la euforia en Gonnet. El 29-8 daba la certeza de que el título ya tenía dueño.
Como sucedió en los distintos pasajes del certamen, La Plata se lució con su eficiencia colectiva y su poder de remate, el que se alimentó con la paciencia para no perder el control cuando las cosas no eran del todo favorables. En el camino hacia esta noche de gloria, el punto de inflexión resultó la visita a La Tablada, en el comienzo del torneo. Con un plantel diezmado, los Canario s triunfaron ante el campeón cordobés (31-23) y ese logro representó el envión definitivo para lo que se consiguió en la temporada. Pero hubo otros resultados trascendentales, como el empate en el clásico con San Luis (10-10), la agónica victoria en los cuartos de final con Duendes (25-24 con un drop en tiempo de descuento de Patricio Roan) y el éxito de la semana pasada en las semifinales ante el duro Universitario, de Tucumán, por 34-24. Con esfuerzo y convicción, La Plata moldeó la identidad de un campeón con los mejores honores.



