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Anteojos oscuros, elegante traje negro y con su inseparable equipo de música -proporcial a su gigante humanidad-, Jonah Lomu apareció en Ezeiza ayer por la mañana y acaparó las miradas. Por el horario -las 8.30- no había mucha gente, pero sí se produjo cierto revuelo con la presencia de la selección de rugby de Nueva Zelanda, que llegó a nuestro país con un objetivo: el test ante los Pumas, el sábado próximo en River.
Luego de un paso exitoso por Irlanda y Escocia, donde ganaron sus cuatro compromisos, los All Blacks cumplen con la cuarta visita a la Argentina (vinieron en 1976, 1985 y 1991). Los neozelandeses se alojaron en el lugar que pidieron especialmente -el Sheraron Hotel, de Retiro- y lo primero que hizo el manager, Andrew Martin, fue organizar las actividades, pues parece que se empezó a sentir el desgaste del tour.
Los flamantes coaches John Mitchell y Robbie Deans -esta gira es su debut- convocaron de urgencia al medio-scrum Jason Spice, porque Byron Kelleher -con un golpe en la cabeza- y el fullback Leon McDonald -desgarrado- regresaron a Nueva Zelanda. Además, fueron separados del plantel Nathan Mauger, Paul Miller y Simon Maling. La delegación la componen estos 26 jugadores: Blair, Howlett, Umaga, A. Mauger, Lomu, Mehrtens, Robinson, Thorne, McCaw, Robertson, Maxwell, Jack, Somerville, Oliver (capitán), Feek -hasta aquí, la alineación titular-, Ralph, Randle, Alatini, Hill, Spice, Holah, Collins, Waller, Meeuws, Hewett y Willis.


