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CHRISTCHURCH, Nueva Zelanda.– Cada vez que Sonny Bill Williams agarraba la pelota, el público paraba las antenas esperando que sacara algún truco de su galera. Y una y otra vez, cumplía con las expectativas. Desde el piso, por detrás de la espalda del rival y hasta por sobre la cabeza de otro, el centro de los All Blacks deleitó a los 17.510 espectadores que hubo ayer en Christchurch, lacerando con cada intervención la defensa argentina.
Sonny Bill Williams es uno de los mejores jugadores, sino el mejor, en ejecutar el off-load. Esta destreza fundamental en el rugby actual consiste en dar el pase luego de recibir el primer contacto por parte del rival, idealmente luego de que éste fue positivo para el atacante y ganó la línea de ventaja. Si el compañero lo interpreta y toma el pase en velocidad, es una jugada que se hace imposible de contener.
Allí estuvo una de las claves por las que hubo tal diferencia en el partido. Mientras los All Blacks ejecutaron 22 off-loads exitosos, los Pumas sólo lo hicieron en tres oportunidades.
"Es muy difícil de defender. En esta oportunidad salió muy bien", admitió Dan Carter. "Te metés en la espalda de la defensa y cuando viene uno de atrás es muy difícil de parar. Tenemos algunos jugadores que son muy buenos en eso y el hecho de que hayan salido bien puso a los argentinos bajo mucha presión. Hay que asegurarse de que sean pases seguros, no 50
y 50. Si podemos mejorar eso va a ser muy bueno para nuestro juego de ataque a medida que avanza la temporada."
Aunque en más de una ocasión el árbitro sudafricano Craig Joubert hizo la vista gorda ante pases claramente dados hacia adelante, cuando no extremadamente al límite, esto no es una excusa para los argentinos, que no supieron controlar la situación pese a que estaban advertidos de esa jugada.
Conformando una pareja de centros pocas veces vista al lado de Ma’a Nonu, quien se corrió de número 13, Sonny Bill Williams se transformó gracias a estas acciones tan espectaculares como efectivas en la figura de la cancha, además de por su contribución defensiva, con tackles contundentes.
"Cuando jugás al lado de jugadores como Sonny y Ma’a, no sabés con qué pueden salir, son jugadores espectaculares, les gusta el off-load. También Charles [Piutau] y Waisake [Naholo]", dijo el fullback Israel Dagg, que empezó a ganarse una plaza para el Mundial. "Te hacen las cosas mucho más fáciles. Para nosotros es una forma de expresarnos dentro de la cancha sin volvernos locos por eso. Tiene que ser una clara chance de off-load y no andar rifando la pelota."
Esta última cuestión valió el reproche del entrenador de los All Blacks, Steve Hansen. "Es una destreza que tenemos en este equipo y muchos jugadores la pueden hacer. ¿[Ayer] La usamos en el momento justo y en el lugar adecuado? Probablemente, no. Pero no puedo minimizar su efecto. Somos jugadores buenos en la destreza del off-load y vamos a seguir usándola y adaptándola para mejorar aún más."
Su contrapartida, Daniel Hourcade, en cambio se quejó de lo poco que lo utilizó la Argentina: "No tuvimos volumen de juego, el equipo nunca se sintió cómodo. Hablamos en el entretiempo que teníamos que arriesgar más. Hay que intentar quiebres, buscar off-loads", dijo.
Carter, llamado en la semana por Hansen a correr más con la pelota en las manos, es otro de los que se lucieron y generaron quiebres defensivos a partir de esa jugada. Lo mismo que su compañero de Crusaders Kieran Read, otro experto a la altura de Sonny Bill Williams. Para el apertura, tener compañeros con esa capacidad lo obliga a replantear su juego. "Cuando uno pasa la pelota no termina su trabajo", explicó. "Hay que buscar volver a tocar la pelota por segunda vez en la misma jugada, porque no sabés cuándo va a venir el off-load. Es una parte de nuestro juego que amamos y reconocemos a los que tocan dos veces la pelota en la misma jugada. Significa que estás comprometido con el sistema de ataque."
Para los Pumas, la obligación de seguir trabajando por duplicado: por un lado, para perfeccionar su off-load; por el otro, para neutralizar el de los All Blacks de cara al 20 de septiembre.



