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Cuando se falla en los fundamentos básicos, las intenciones quedan en un segundo plano. Con una defensa extrañamente permeable, superados por los forwards en el contacto y en el ruck y sin capacidad de definición, los Pumas fueron superados en el juego ampliamente por Escocia y cayeron sin atenuantes por 29-6 en Salta.
Se trata de un retroceso luego del auspicioso debut de Michael Cheika al frente del seleccionado. Si bien los Pumas volvieron a mostrar una bienvenida propensión a jugar de manos y abrir la pelota, e incluso lograron quebrar la primera línea defensiva unas cuantas veces, la premisa del australiano de dominar los aspectos básicos del juego no se cumplió.
Compacto de los Pumas 6 vs. Escocia 29
Los escoceses incrementaron la presión en el breakdown respecto al primer partido y los argentinos no tuvieron respuestas. Allí estuvo la mayor diferencia del partido. Además, la defensa no sólo no fue agresiva, sino que incluso hubo demasiados tackles errados que derivaron directamente en tries del rival. El scrum fue inestable. No menos de cinco veces llegó al último centímetro de la cancha y, por errores, se volvió con las manos vacías. Los duelos de kicks siempre terminaron en ventaja para los visitantes.
Con viento en favor, Escocia utilizó bien el pie para poner a los Pumas en situación defensiva durante la mayor parte del primer tiempo. En un desarrollo parejo en la media hora inicial, los argentinos desaprovecharon un momento de superioridad. Desperdiciaron un par de avances profundos por fallas y se conformaron con un penal para ponerse 6-3, cuando la inercia era favorable. La salida posterior fue clave: un fallo en la recepción le dio a Escocia posesión a metros del in-goal y sus forwards no perdonaron. Al descanso se fueron 8-6 arriba los europeos.
Como en el primer partido, lo peor del seleccionado se vio en el inicio de la segunda mitad. Otra vez un try en seguida, sólo que esta vez fue para estirar la ventaja y no para descontar, como el sábado anterior. Mark Bennett quebró tackles demasiado fácilmente y empezó a desnudar algunas flaquezas argentinas en esa faceta del juego.
Fueron 25 minutos de desconcierto, y eso que en ataque los locales lograron algunos buenos quiebres. Sin embargo, ciertas equivocaciones frustraron la definición. Guido Petti Pagadizábal llegó al try tras una gran jugada, pero la revisión posterior advirtió una pase adelante previo. En lugar de descontar los Pumas, de esa jugada derivaron la amonestación a Emiliano Boffelli y un nuevo try escocés (22-6), que terminó de quebrar mentalmente a los argentinos.
El último cuarto del partido fue una sucesión de embates de los Pumas que terminaban chocando contra la buena defensa escocesa, en muchos casos a pocos metros del in-goal. Hubo un knock-on de Santiago Carreras sobre el in-goal, un scrum-5 que terminó en penal en contra, una pelota que se le cayó a Matías Orlando cuando estaba por apoyar y algo similar sucedió con Boffelli. En la única oportunidad que tuvo en ese lapso, Escocia volvió a pasar factura ante la pasividad del tackle argentino.
Así, el visitante equilibró la serie de tres test matches que se definirá el próximo sábado en Santiago del Estero. Los Pumas no ganan una jugando en la Argentina desde mayo/junio de 2007, cuando se impusieron en los dos partidos a Irlanda, antes del Mundial de Francia.




