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Por Santiago Dapelo
LA NACION
"Los Pumas pueden superar lo hecho el Mundial pasado." No es la temeraria definición de un fanático seguidor de los Pumas. Las palabras no pertenecen a alguien alejado del mundo de la ovalada. Quien se ocupa de recordar que el seleccionado argentino, tercero en Francia 2007, es un equipo que integra la elite mundial es ni más ni menos que el estratego de aquella hazaña. Cuando son pocos los que aventuran un buen final a la travesía por Nueva Zelanda, Marcelo Loffreda, el cerebro detrás del éxito más importante en la historia del rugby argentino, no tiene dudas.
"Soy optimista. Desde ya que el tercer puesto es un nivel por un lado alto y por el otro muy deseable. Si pudiéramos superarlo, mucho mejor todavía. Generalmente el ser humano intenta ir superándose a sí mismo. Lo mismo ocurre con los equipos y sería realmente un objetivo por establecer el hecho de superar lo sucedido. La Argentina está en condiciones de superar lo que ocurrió en el Mundial pasado. Esto sin querer generar polémica o presión", dijo el Tano, ex entrenador de los Pumas durante los mundiales de Australia y Francia, que ayer visitó La Nacion con la Copa Webb Ellis, trofeo que se le entrega al ganador del Mundial de rugby.
-Los Pumas vienen de una etapa irregular, ¿sobre qué te basas?
-A pesar de que en el curso de estos tres años entre mundiales, donde la Argentina ha tenido algunos altibajos, estamos en condiciones de poder lograrlo. ¿Por qué? Porque la parte más importante es la que viene, el último tramo de la preparación. Esa es la clave y nada puede estar librado al azar. Y Tati [por Santiago Phelan] está preparándose para eso. Está armando un esquema y una preparación que se ajuste a un equipo que tiene altas expectativas.
Loffreda ya pasó por el camino que recorre Phelan, por eso no se estaciona en cómo llega el conjunto y apuesta a lo que viene. "En todo proceso es importante el concepto del aprendizaje y de la maduración. A medida que uno va aprendiendo desde un lugar de humildad, siempre hay lugar para sacar conclusiones positivas", aclaró.
-En tus experiencias al frente del seleccionado pudiste mantener una base de jugadores?
-(Interrumpe.) Tuvimos un cambio de generación. De Pedro Sporleder, Pato Grau y Federico Méndez se les dio paso a los Pato Albacete, a los Corcho Fernández Lobbe, a Juan Martín Hernández? Eso fue una transición. Y después los que quedaron, los más experimentados: Nacho Fernández Lobbe, Mario Ledesma, Agustín [Pichot), Felipe [Contepomi], Manuel [Contepomi], Nani [Corleto]? todos los captaron a los más jóvenes y en un período de tres años les transmitieron la necesidad de conformar un equipo que fuera competitivo.
-¿Los que quedan pueden transmitir eso a la nueva generación?
-Sí, pero como fueron menos, posiblemente fue más trabajoso. Incluso también creo que las nuevas generaciones son distintas de las que estaban en ese momento. Así como mi generación fue distinta.
-La nueva generación llega de otra manera al seleccionado. Ya no son los parias , sino que son los herederos de un podio. ¿Es posible transmitir una mística que habla de entrega y luchar contra la adversidad?
-Los más jóvenes tienen otro nivel conceptual respecto de lo que es formar un equipo. Ni mejor ni peor. Van a ser capaces de actuar y desempeñarse de la misma manera, pero hay que llegarles de otra manera. Hay que encontrar cuál es la tecla para tocar y que los conmueva. Esa es la clave para hacer reaccionar a esos jugadores, que tienen un potencial enorme. Ese es el secreto del coach: de qué manera puedo llegar al jugador para que dé el máximo.
El Tano Loffreda, palabra autorizada, confía en los Pumas. Es el profundo diagnóstico de un experto.
Loffreda también habló del equipo sensación, los Pampas, que pasado mañana jugará la final de la Vodacom Cup frente a los Blue Bulls. "Es muy positivo. Están proponiendo un juego muy dinámico, donde el equipo argentino no especula y no deja que el otro tome la iniciativa, sino que trata de ser protagonista. Han encontrado una muy buena fórmula. Haber podido lograr que haya rotación, que cada uno de los jugadores, cuando le toca entrar pueda rendir exactamente lo mismo que el que salió, habla de una gran homogeneidad.
–¿Cómo ves el conflicto que los tiene como protagonistas? –Una cuestión tiene que ver con la parte filosófica, donde la URBA propone una determinada postura. Otra, es la demostración que un sistema está comenzando a dar sus frutos. Los Pampas son el fiel reflejo de eso. El alto rendimiento sirve. ¿Por qué vamos a despreciarlo? Creo que estaríamos limitando nuestro potencial.
–¿Tiene solución el conflicto? –Tiene que resolverse. A la corta o a la larga se tiene que dar. Nadie habla de que el rugby sea profesional en la Argentina. Creo que fervientemente que tiene que haber un grupo de jugadores que puedan tener la preparación en el rugby nacional.
–¿Cuántos Pampas creés que están para pelear por un lugar en el Mundial? –Varios, no te voy a dar nombres. La mitad del plantel estaría discutiendo un lugar en la lista del Mundial.
–¿Flor de problema para Phelan? (Risas) –Es un problema de Tati, pero es un lindo problema.


