Mario Ledesma se olvidó de los preceptos del rugby

Fuente: Reuters
Claudio Cerviño
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22 de septiembre de 2019  • 00:14

La escena podría transcurrir en estos días en cualquier club de rugby de la Argentina, con chicos que están aprendiendo los primeros fundamentos de la actividad junto con su entrenador.

-Tienen que ser compañeros, no buscar el lucimiento individual, sino jugar en equipo, respetar al rival y sobre todo a la autoridad. El árbitro siempre tiene razón. Aunque.

-Entrenador, ¿pero no lo vio a Ledesma, las cosas que dijo del árbitro del sábado?

Mario Ledesma tiene 46 años. Disputó 4 Mundiales (1999, 2003, 2007 y 2011) como hooker, jugó profesionalmente en el exterior y luego encaró la etapa de entrenador. Trabajó en equipos de Francia y fue la mano derecha de Michael Cheika en los Wallabies. Dirigió a Jaguares en el Súper Rugby y, desde 2018, a los Pumas. Es su primer Mundial como coach argentino. Tiene mucho recorrido como amateur y profesional.

Ayer olvidó los preceptos que le enseñaron cuando comenzó a jugar. "Es una lástima que un referí tan bueno no haya visto el penal de Picamoles, que le marcó el línea. Estaba dos metros adelantado. Nos referearon (sic) como a un país chico del rugby. Como sabemos que es así, hay que hacer mejor las cosas", declaró. Un mensaje nocivo y peligroso. Los jugadores no reaccionaron ante lo que pudieron entender como una injusticia. El entrenador sí.

Mensajes tradicionales en los clubes de rugby
Mensajes tradicionales en los clubes de rugby

Bajo su mando, los Pumas llevan 10 derrotas seguidas contra adversarios del Rugby Championship y del Seis Naciones. Es un hombre de decisiones fuertes: lo dejó en claro al no incluir en la lista mundialista a europeos pesados como Juan Imhoff o Facundo Isa a pesar de que la Unión Argentina de Rugby le permitía hacer excepciones a su propia regla de proscripción. También prescindió de tener, al menos como hombre de consulta en su staff, a Gonzalo Quesada, quien condujo a Jaguares a la final del Súper Rugby y cuenta con una gran reputación internacional. Ledesma acierta y erra: simplemente es humano. Pero recaer en fallos como excusa es el peor camino.

Nadie le pide que se inmole ante las cámaras para explicar cómo entró tan mal (y durante media hora) el equipo a un partido que hace casi dos años se sabe que puede ser decisivo. Tampoco victimizarse con el referato con esa mención de "país chico". Y si sabe que es así como dijo, si realmente existen mafias en el referato, que las denuncie formalmente ante la World Rugby. El carácter también se muestra en esas cosas.

Sin soslayar lo más importante: que es nada menos que el head coach de los Pumas. Y que muchos chicos -además de los grandes- lo están mirando.

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