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INVERCARGILL, Nueva Zelanda.– Por su ejemplo y compromiso, fue uno de los soldados promovidos a general. Un líder silencioso que predica con el ejemplo. Así lo aprendió, así lo vive. Es, además, un jugador todo terreno. Ante la ausencia de Felipe Contepomi por lesión, Juan Fernández Lobbe tendrá el desafío y enorme orgullo de ser capitán de los Pumas por primera vez en un Mundial. Lo vive con tranquilidad. Ese estado se sustenta en la muy buena actuación frente a Inglaterra, el convencimiento de que el equipo argentino está para "grandes cosas" y, por sobre todo, en el compromiso que muestran todos los integrantes del plantel, lo que produce una sensación única e intransferible. Esa entrega y locura lo hacen sentir "indestructible".
Por su fisonomía –cabezón y regordete–, de chico le decían que parecía un corcho de sidra. Entonces sus hermanos Ignacio y Nicolás lo bautizaron para siempre Corcho. "Lo vivo con alegría y orgullo. Es una responsabilidad muy linda. Soy un privilegiado", dice sobre la capitanía el ex tercera línea de Liceo Naval, que con 29 años disputará su test-match 41.
–¿Contra Rumania hay que ganar con el punto bonus?
–Es un torneo y cada punto vale oro. Sumar un punto sería importante. Pero mi experiencia personal es que cuando vos entrás en la cancha pensando nada más que en el punto bonus el partido termina en una pelea de perros. Tenemos que entrar mentalizados. Si el equipo responde como el sábado pasado el partido va a venir y va a venir bien. Si nos vamos de nuestro objetivo que es hacer nuestro plan de juego, se nos va a complicar. Le pasó a Escocia. Lo primero es ganar.
–Después de Francia llegó una transición muy larga que hizo dudar de la capacidad del equipo. Hubo una gran respuesta ante Inglaterra. ¿Los Pumas se agrandan en las copas?
–Sí. A ver... Estar en una Copa del Mundo es algo especial y te genera un plus, pero estoy convencido de que el tiempo que estuvimos juntos nos hizo muy bien. A los chicos les veo la cara más que a mi mujer. Lo mejor que nos pudo pasar es caer en Dunedin y no tener nada para hacer. Compartís mucho tiempo. Te genera un lazo extra. Cuando vos salís al Mundial y ves tantos argentinos te genera mucho…
–¿Esperabas semejante apoyo?
–Fue impresionante. Se me pone la piel de gallina. Pensé que no iba a haber nadie. Ibamos 9 a 3 y la gente empezó a cantar "El que no salta es un inglés" y pensé que lo teníamos ganado. Miré al banco inglés y no entendían nada. El jugador se contagia de eso. Al argentino le aparece ese fuego tremendo en ocasiones importantes.
–Se habla siempre de que este equipo tiene un valor agregado, la mística Puma. ¿Coincidís?
–Desde que empecé a jugar al rugby vi las victorias épicas. Tipos que fueron y defendieron los colores con el corazón. Eso va bajando. Cuando entré en los Pumas me lo demostraron rápidamente, pero no con palabras, con hechos. Les vi romperse la cabeza a Mario [Ledesma], a Chalo [Longo], Agustín [Pichot], a Tati [Phelan] y seguían tirando para adelante. Uno no puede entregar menos. No podés estar tranquilo entregando menos del que tiene ya tantos años de batallas y sigue haciendo lo mismo. Podés jugar bien o mal, pero la locura y la entrega tienen que estar. Cuando eso no está, se ve. El otro día afloró ese espíritu y te hace muy fuerte. Sentís una energía especial al lado de tus compañeros. Dentro de la cancha te sentís indestructible.
–¿Indestructible?
–Cuando ves que todos responden te sentís indestructible y te agrandás. Lo ves a Rorro [Roncero] sangrando, que no para de tacklear, o lo ves al Pato [Albacete] que no para de correr y hace cinco años que no para de jugar. Cuando ves todo eso hay que seguir metiéndole. Eso te genera un plus y creo que en los Mundiales aparece más. Ahí aparece esa mística copera o no sé, como quieras llamarlo.
–Por experiencia y actualidad, ¿estás en tu mejor momento deportivo?
–Hace tres meses me sentía mal porque pensaba que no llegaba bien físicamente. Sufrí una pubialgia, pero por suerte encontré la solución. Recién con Gales hice el clic y llegué acá con una alegría inmensa. Ahí sí, desde ese día, te lo puedo decir: estoy en mi mejor momento.
Corcho habla pausado y piensa cada respuesta. Pese a la decepción de no ganar en el debut mundialista, sostiene que los Pumas dieron un paso adelante. "Me tenía muchísima confianza y ahora me tengo más, por cómo respondieron todos y porque hicimos el juego que quisimos hacer. Tener ese partido fue el golpe que necesitaba el grupo para darse cuenta de que si seguimos con esta intensidad y energía estamos para hacer algo muy bueno." Es la palabra del capitán.


