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DUBLÍN.– Los Pumas no pueden dejar de lado lo que les sucedió en su último test de la temporada, apabullados por Irlanda y sin reacción alguna, pero ahora deberán afrontar lo que tiene que ver con su futuro. Si bien no habrá actividad internacional hasta junio, 2013 ofrece un panorama aún más duro que el de 2012. Porque si éste fue un año de lanzamiento, el próximo consistirá en dar señales en pos de reafirmarse en la cancha y también en los escritorios.
No es la de Dublín la foto de 2012, porque se trató de una temporada con varios aspectos positivos. Por un lado, la de un equipo que empezó a proyectar un plan de juego más ambicioso y el mejor para poder pelear en lo más alto, con puntos altos ante los tres mejores del mundo, Gales y un rato con Francia. Por el otro, porque se probó a un lote numeroso de jugadores, de los cuales algunos demostraron estar en condiciones de cubrir los huecos que dejaron vacantes los que llevaron adelante el proceso que tuvo su pico máximo en 2007.
También avanzó la UAR en su idea de fortalecer la alta competencia internacional, con el resultado que arrojó el Plar y las experiencias con Pampas y Jaguares.
Pero los Pumas y la dirigencia necesitan más en ese nivel. El equipo fue indescifrable en 2012. Transitó de mayor a menor en el Rugby Championship y en la ventana de noviembre. Y lo del sábado significó una señal de alerta roja. Porque se puede perder. Está en las posibilidades del deporte. El tema es cómo se pierde. Y el seleccionado lo hizo de la peor manera, sorprendiendo incluso a los mismos medios irlandeses y hasta a las casas de apuestas, que lo daban favorito por cinco puntos.
Habrá que hacer una revisión profunda de lo que pasó en el Aviva Stadium. Desde el lado del staff, pero, en este caso, más por el lado de los jugadores. Los Pumas esta vez ni siquiera pegaron el golpe anímico que suelen dar minutos antes del kick-off. Irlanda ya parecía ganador en el calentamiento y a la hora de entrar a la cancha.
Es verdad que el tiempo acompaña este tipo de procesos, que son a largo plazo, con un primer objetivo final en el Mundial 2015. Pero si no se corrige o no se hablan crudamente puertas adentro lo que dejó el test con Irlanda, ese expectante futuro puede transformarse en un pozo profundo.
El año que viene los Pumas enfrentarán de locales en junio a una Inglaterra que vendrá sin buena parte de sus titulares, que estarán de gira con los Lions. Tampoco los tendrán los argentinos. Y está pautado, no confirmado, un test con Georgia. Después estará el segundo Rugby Championship, que como dijeron los mismos jugadores, será más duro que el primero, con viajes más largos (con los Wallabies es en Perth) y rivales que ya conocerán perfectamente a los argentinos. Por último, en noviembre tocarán Inglaterra, Escocia e Italia.
En cuanto a los escritorios, Agustín Pichot anunció en Twitter que esta semana estará en Dublín, sede de la IRB, para "reuniones muy complicadas". ¿Se juntará en Europa con Albacete? También anunció que el 5 de diciembre, en la UAR, se hablará con la prensa sobre el futuro.
Por eso, ahora, después de la pesadilla de Dublín, lo que viene es lo más importante. En todos los aspectos del rugby argentino.
El sábado próximo se sorteará el Mundial 2015. Francia quedó como cabeza de serie en el ranking con los tres grandes del Sur. Irlanda y Samoa se afianzó en la 2a banda, lo que lamenta Inglaterra. Si Gales le gana a los Wallabies, seguirá ahí; si pierde, bajará al 3er nivel, donde están los Pumas, que subirán si pierden los Dragones.




