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No sólo es il talonneur del subcampeón del mundo, la poderosa Francia, sino también su emblemático capitán. Aquel que, con 52 partidos internacionales, incluida la final de la Copa del Mundo de 1999 ante Australia, en Cardiff, se ha convertido en uno de los tres rugbiers de este plantel que más veces vistió la casaca de Les Bleus (el primero, con 66, es Fabien Pelous, y el segundo, con 54, el también segunda línea Olivier Brouzet). El movedizo hooker Raphael Ibañez, el de los abuelos españoles, la serena mirada, el tono de voz apacible y el cuello ancho como el de un oso, jamás perdió contra la Argentina, pero aun así no duda en afirmar: “Hay que exigirse al máximo para superar a los Pumas”.
–¿No se sienten favoritos?
“Estuvo muy bien haber ganado el Grand Slam, pero cada partido es una aventura diferente; es imposible anticipar un resultado. Si jugamos como contra Italia en el debut del torneo de las Seis Naciones (triunfaron 33-12), perdemos”, anticipó sin avergonzarse Ibañez, de 29 años, que se enfrentó a los argentinos en cuatro ocasiones: el 13 y el 20 de junio de 1998, en Buenos Aires (35-18 y 37-12, respectivamente); el 14 de noviembre del mismo año, en Nantes (34-14), y el 24 de octubre de 1999, en Dublín, por los cuartos de final del Mundial de Gales (47-26).
–¿Cuáles son las diferencias entre ambos con respecto al 99?
–Ellos evolucionaron técnicamente en todos los aspectos. La mayoría se ha destacado en certámenes relevantes. Tienen un gran espíritu de cuerpo y un buen grupo, que les ha permitido obtener excelentes resultados. Habiendo jugado aquí en 1998, lo que seguramente no se modificará es el espíritu festivo alrededor del encuentro.
–¿Este es un compromiso trascendente o sólo el paso previo a la gira por Australia?
–Nuestra principal meta es ganarle a la Argentina. Sinceramente, creo que es un gran desafío, porque los Pumas poseen un gran poderío; los respetamos mucho.
–¿Cuál es la mayor cualidad del conjunto argentino?
–Dos: la garra y el corazón. Aunque ahora también les añadieron capacidad técnica, por lo que se ha convertido en una formación muy peligrosa. Conocemos la potencia de su scrum; ejemplo de esto fue la gran tarea del pilar Omar Hasan con Agen, ante Biarritz, por la final del torneo francés. Durante toda la semana intentamos trabajar en ese sector para encontrar soluciones.
–¿Cómo se imagina el test?
–Será un gran partido (asegura quien debutó en Francia el 16 de marzo de 1996, en la caída frente a Gales 15-16, por el entonces Torneo Cinco Naciones). Aún tengo en la memoria muchas imágenes de los choques del 98, el público, el fervoroso ambiente y la fricción constante, y también el de los cuartos de final de la Copa del Mundo. Estamos acostumbrados a encontrarnos con los argentinos en el campeonato de nuestro país y, según me anticipó Mauricio (por Reggiardo, su compañero en Castres Olympique, además de Nacho Fernández Lobbe), ellos estarán sumamente motivados.
Están inquietos los 102 kilos de Ibañez. Su cabezota, allá, en la cima de su 1,78 metro, se mueve levemente en busca de las palabras adecuadas para realizar un pedido respetuoso: “La última pregunta, por favor”, solicita quien ha apoyado cinco tries para su seleccionado (uno a Irlanda y dos a Sudáfrica y a Rumania).
–¿Qué es lo que le preocupa más de los Pumas ?
–Que nosotros conocemos la mayoría de sus secretos, pero ellos tampoco ignoran los nuestros.

