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SYDNEY.- Pedro Sporleder llegaba a su casa con las rodillas lastimadas. Las canchas no eran de lo mejor allá lejos, en Sierra Grande. Estaban llenas de piedras, casi sin pasto, y la dureza se reflejaba en las marcas que dejaba en la piel después de cada partido. Pedro tenía 18 años y abandonó el Sur para llegar a Buenos Aires y estudiar. Cambió Los Jabalíes, su club de adolescencia, por la facultad, pero a poco de haber llegado a la gran ciudad se dio cuenta de que extrañaba el rugby. "Mis tíos Hernán y Matías habían jugado en Curupaytí. Uno de ellos tenía un socio de Alumni y otro de CUBA en su estudio de abogados y me ofrecieron conocer los tres clubes y elegir. Y yo me quedé con Curupaytí. A fin de año ya estaba jugando en el seleccionado juvenil de Buenos Aires", rememora Sporleder, que tiene varios costados por los que celebrar su presencia como titular en el encuentro de mañana frente a Namibia, en Gosford.
Pedro no sólo afrontará desde adentro su cuarto Mundial (iguala el récord del canadiense Gareth Rees), sino que también será su partido número 100 con la camiseta de los Pumas (entre encuentros provinciales y test match), algo que sólo lograron su gran amigo Lisandro Arbizu (106) y Rolando Martín (102). "Cuando estaba en el Sur ni en mi sueño más loco me hubiera imaginado lo que me pasó en los años siguientes. Las emociones son las mismas, pero no los nervios. Ya me agarra con otra madurez y esos nervios con el tiempo uno empieza a poder manejarlos. Pero las emociones a la hora de entrar en la cancha con la camiseta de los Pumas son las mismas, no importa cuál sea el rival. En ese sentido va a volver a ser así", afirma quien hoy acompañará en la segunda línea al Flaco Rimas Alvarez.
"Cada vez que termina un Mundial uno ve al que viene muy lejos. Siempre soñás con jugar uno más", dice.
-¿No te le animás a un quinto Mundial?
(Se ríe) - No. Por edad, sí. Pero por desgaste y por golpes... hasta acá llegué.
Sporleder tiene 34 años y su piel estuvo por primera vez cubierta por la camiseta Puma el 23 de octubre de 1990, contra Irish Students, en una gira del seleccionado argentino por Irlanda. Y nunca más se separó de la garra Puma, esa que lleva grabada en un tatuaje en el brazo izquierdo.
En más de una ocasión durante la charla Sporleder utilizará la palabras experiencia, madurez y hablará de aprendizajes. Pedro está al filo del retiro. Tras el Mundial, dice, se dedicará a enseñar rugby en Curupaytí.
"Este Mundial me lleva a disfrutar un poco cada momento, sabiendo que es lo último y que después de esto ya no habrá más rugby para mí. Me van a encontrar fuera de la cancha, como entrenador", asegura. Y habla de rituales y cábalas a la hora de salir a la cancha: "No soy cabulero. Trato de cambiarme rápido en el vestuario, agarro una pelota y me encierro en algún lugar a meterme en el partido. Con los años aprendí a enchufarme muy rápido y a no empezar a jugar el partido mucho tiempo antes. En mis primeros años, salía de la concentración sin haber podido dormir esa noche. Por suerte eso cambió", explica.
Pedro estuvo los últimos días con una contractura que lo privó de entrenarse normalmente, pero él se siente perfecto: "Estoy recuperado. Fueron cuatro días en los que tuve que parar, pero ya estoy al ciento por ciento".
La derrota en el debut frente a Australia no lo inquieta demasiado a Sporleder: "Hubo una serie de errores técnicos y tácticos que nos llevó a ese resultado. Pero no hay dudas de que los Pumas dejaron la vida en la cancha. Y sabremos corregir las cosas que tenemos que mejorar. Sí soñábamos con un mejor arranque, pero no hay que desesperarse", advierte.
-Esta es tu última experiencia como jugador. ¿Con qué sensación esperás irte del Mundial?
-Espero irme con la sensación de que hicimos todo, de que cumplimos los objetivos. En lo personal, con la alegría de haber disfrutado muchos años de rugby, de haber hecho amigos, de haber dejado todo en la cancha. Esta creo que es la forma en la que la gente se va a acordar de mí. Será un momento para enmarcar las camisetas y sacar del baúl todos los recuerdos. Y ver cómo me voy a reintegrar al rugby.
Cuatro Mundiales, 100 partidos y el alma de Puma imprescriptible. Por todo ello, Pedro Sporleder ya tiene en sus manos el diploma de símbolo.
"Un equipo nuevo. No era muy consciente de que estaba jugando un Mundial. Había una brecha muy grande entre los más experimentados (como Diego Cash o Diego Cuesta Silva) y nosotros que habíamos empezado a jugar un año antes (Federico Méndez, Lisandro Arbizu, Gonzalo Camardón). Tengo muy buenos recuerdos: el partido con Australia, la batalla con Samoa en la que me expulsaron..."
"Un equipo raro, porque se había formado hacía poco. Debutamos con Inglaterra, que era el candidato, haciendo un buen partido. Perdimos un partido increíble con Samoa y después jugamos con Italia ya sin posibilidades de clasificarnos."
"Está en la memoria de todos. Me hubiera gustado jugar un poco más (se lesionó y apenas jugó un rato del partido ante Japón), pero no por eso dejé de participar. Lo vivimos muy intensamente. El éxito de ese Mundial fue el esfuerzo de todos durante esos años tan revueltos (se refiere a los cambios de cuerpo técnico)."
"Este equipo tiene, como no pasó nunca desde que yo juego, la combinación ideal entre jugadores muy experimentados y muy jóvenes. Muy seguro digo que éste es el mejor equipo que los Pumas han tenido en su historia. Y que tienen hoy por hoy los mejores entrenadores que pueden tener."
Sydney (De nuestros enviados especiales).- Surgido este año y catapultado directamente a la titularidad del debut en el Mundial ante Australia, Patricio Albacete es quien parece haber tomado la posta de Sporleder en la segunda línea. Con sólo 22 años y recientemente contratado por Colomiers, de Francia, Albacete tiene el visto bueno de Pedro. "A Pato lo veo muy bien, es un gran jugador. Hablo mucho con él. Quizá sea más jugador de lo que yo era a su edad. De a poco va a ir afianzándose en el rugby internacional y tiene todo para jugar muchos años en este equipo. Pato va a hacer cosas grandes en este equipo. Igual que Juan Hernández, me parece que son dos jugadores que nos van a dar muchas alegrías en el futuro", elogió Sporleder.

