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El 15 de agosto Alysia Montaño ofició de anfitriona en la fiesta de cumpleaños de un año de su hija Linnea. Hoy, a tres días del festejo, tomó un avión hacia China para representar a Estados Unidos en los 800 metros del Campeonato Mundial de Pekín.
Montaño, 5° en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 y 4° en los últimos dos mundiales en 800 metros, llamó la atención en el Campenato Nacional del año pasado al presentarse a la ronda clasificatoria de su prueba con treinta y cuatro semanas de embarazo. La atleta logró un rápido retorno a la alta competencia al ganar los nacionales de 600 metros bajo techo en marzo, apenas seis meses después de dar a luz. El 28 de junio de 2015 logró su sexto título estadounidense en los 800 metros, minutos después de amamantar a su pequeña niña.

"Un año después del parto sigo reconstruyendo la fuerza abdominal. Al comienzo me lo tomé con mucha calma pero me lo comencé a tomar seriamente una semana antes del Pre Classic en mayo", comentó a los medios locales la atleta de 29 años. "Mi cuerpo luce en apariencia fuerte pero no lo suficiente para alguien que trata de correr dos vueltas a la pista lo más rápido posible siempre hacia la izquierda", agregó.
En los Juegos Panamericanos logró una medalla plateada al cronometrar 1:59.76. Su objetivo era estar por debajo de los dos minutos. También compitió de la posta 4 x 400 y se colgó una medalla de oro.
"Los Panamericanos eran lo que necesitaba", contó Montaño. No sólo se refería a ganar una medalla, sino a correr una prueba en la que es necesaria una ronda clasificatoria antes de llegar a la final contra atletas internacionales. "Me sirvió para agarrar confianza en los 800 metros. Poder correr, al otro día corregir los errores, descansar y ejecutar todo en la final", precisó.
Lo más difícil de su estadía en Toronto fue estar alejada de su hija. Esta temporada decidió no competir en Europa para estar cerca de ella y no estresarse mientras continúa con su puesta a punto. Mientras da de amamantar, intenta llegar a su pico de forma.
Linnea permanecerá en su hogar junto a su papa mientras Montaño esté en Asia por un lapso de 10 días. Primero en un campamento de entrenamiento en Tokyo y luego en el Mundial en Pekín.
"Mi esposo se quedará también en casa. Él es parte de mi equipo y mi sueño era que también venga, pero es un viaje demasiado largo para una bebe de apenas un año", explicó Motaño, quien en varios de sus entrenamientos en la pista suele ser acompañada por la pequeña Linnea, que juega en el banco de arena de salto en largo y baila al son de la música. "Tenerla ahí me motiva a dar lo mejor y quiero que ella me vea esforzarme y dar lo mejor de mí", dijo.
Ahora, fortalecida física y espiritualmente tras haber sido mamá, aspira a lo más alto del podio del próximo Mundial de atletismo.


