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VILLA LA ANGOSTURA (Enviado especial).- Esta edición contó con un gran número de atletas elite, como los españoles Miguel Heras y Ohiana Kortazar, los italianos Marco de Gasperi, Emanuelle Manzi y Elisa Desco, además de otros corredores europeos y americanos, por lo que fue una prueba de gran nivel internacional y una gran puja por el primer puesto.
Los 42 kilómetros con sus 4000 metros de desnivel, finalmente lo tuvo, por tercera, como ganador al español Miguel Heras, con un tiempo de 3h17m06s, seguido por el italiano y defensor del título Marco de Gasperi (3h20m20s), completando el podio, el peruano Humberto Obregon Flores, con un tiempo de 3h25m12s.
El español Heras tambien se llevó el premio al primer corredor en llegar a la cima del Cerro Bayo, a 40 segundos del italiano, llevando esa diferencia a 3,14 minutos aprovechando, el corredor de Salamanca, su gran velocidad a la hora de bajar.
El podio femenino se completó con la italiana Elisa Desco en primer lugar, con 3h48m26s; segunda fue Stephanie Kremer, con 3h59m46s; y en tercer lugar entró la peruana
Judith Toribio con un tiempo de 4h13m56s. La corredora del país Vasco, Ohiana Kortazar, gran candidata al primer puesto, tuvo que abandonar la carrera en el kilómetro 14, por problemas en uno de sus isquiotibiales.
El trazado del circuito largó en plena ciudad, Plaza de los Pioneros, y después de correr durante 1 kilómetro por asfalto entramos al bosque por un falso llano, hasta que en el km 3,5 nos encontramos con el arroyo Las Piedritas, y comienza la cuesta buscando el mirador del Belvedere en le kilómetro 5, con una amplia vista hacia el Lago Correntoso, un espejo de agua de 27 km2, y el río Correntoso, hacia el lago Nahuel Huapi, y de fondo el cordón mpontañoso nevado. Después de hidartarnos, seguimos ascendiendo unos kilómetros más y comenzamos el descenso por senderos por el cual tenemos que saltar varios troncos caídos y inmumerables cursitos de agua que bajan de la montaña.
Salimos unos metros a la ruta para enseguida volver a una calle de ripio y comenzamos una suave trepada hacia el Bayo.
Después de varios kilómetros llegamos a la base del cerro Bayo, donde nos reciben con empanadas de membrillo calentitas, hidratación, frutas, papas fritas, frutos secos, gomitas, pasas de uvas, todo lo necesario para una buena recarga, ya que se viene lo peor: el Raizal. El ascenso más duro. Son varios kilómetros con repechos muy pronunciados, en el que es necesario muchas piernas, mucho bastón y sobre todo muchísima cabeza. Pero este esfuerzo tiene su premio, en el momento en el que ralea la vegetación y la tierra a nuestros pies, comienza a transformarse en ceniza, vemos a lo lejos la cima del tan esperado Cerro Bayo!.
Además de la cumbre aparece ente nosotros, una vista increíble, picos nevados por los cuatro costados y los lagos con ese color azul profundo, engamado con el verde muy fuerte de la vegetación.
Ascendemos los últimos metros por entre unas rocas y llegamos a la tan esperada cumbre! Disfrutamos unos minutos de la majestuosa vista, vemos la ciudad de Villa La Angostura de arriba y identificamos la meta, a 10 km, y comenzamos el descenso con la satisfacción de haber llegado a la cima!
El descenso lo hacemos sin piernas, pero con el corazón recargadísimo. Un divertido descenso por la nieve, con muchas caídas, culipatín, choques, todo y el descenso por los senderos de tierra, para pro fin salir a la ruta y buscar la tan ansiada avenida Arrayanes que nos lleva hasta el arco de llegada, donde inclinando la cabeza recibimos con gran orgullo la medalla, gran premio por esos 42K tan duros, que nos dejaron si piernas pero con el alma plena.
Ahora el próximo desafío, ¡el K42 2016!
¡A entrenar que quedan más de 360 días!


