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La lluvia suele ser un motivo para no salir a entrenar. Pero, ¿se puede correr con lluvia? ¿Está bien? ¿Puedo enfermarme?. Estas son apenas algunas de las preguntas que nos hacemos. Entonces, ¿salimos o no a correr con lluvia? La respuesta es sí, sin dudas. Una opción es ir al gimnasio y trotar en la cinta. Pero para quienes estamos acostumbrados a correr en la calle, en un parque, en una plaza o en la pista eso puede tornarse un castigo interminable que, tal vez, termina siendo contraproducente y nos quita las ganas de volver a salir. Preguntas similares nos invaden cuando, en medio de la rutina, comienza a llover. ¿Qué hacer? ¿Volver a casa y terminar el entrenamiento? ¿Seguir? ¿Parar allí?
Algunos deciden dar media vuelta y regresar lo más rápido posible. Otro, ¿los menos?, se animan y continúan con su entrenamiento. Es claro, si la lluvia no es intensa se puede proseguir. Si no hay ráfagas de viento imposibles de capear, si no hay una tormenta eléctrica, o granizo como el de hoy al medio día se puede continuar. El único inconveniente es la lluvia. Ni más ni menos. A algunos runners la lluvia los afecta, los molesta pero a otros los potencia. Hay que tener en cuenta que si la lluvia nos sorprende en medio de una carrera, no queda otra que continuar. Si ya pasamos por esa situación, las sensaciones no se tornarán desconocidas y potencialmente perturbadoras.
Entonces, si la decisión está tomada y salimos por más que llueva. O si decidimos continuar entrenando a pesar de la lluvia, aquí algunos consejos del entrenador Guillermo Balmas que pueden resultarte útiles:
- Realizá un recorrido conocido y, en lo posible, cuyo terreno no sea de tierra ya que es más sucio y si se inunda no sabremos dónde estamos pisando. Si conoces el recorrido y este es de asfalto, será más fácil prevenir accidentes.
- Usá la cantidad de ropa habitual, no te cargues de prendas porque con el agua, vas a tener que soportar un gran peso extra. El uso de una campera técnica depende de cada corredor. Es recomendable tener una mano para estas ocasiones. El uso de la capucha corre por cuenta de cada corredor.
- Cuidate de las ampollas y raspaduras. La humedad en los pies generalmente no ayuda, por lo que puede ser útil proteger las zonas sensibles, como los talones, las axilas, los pezones u otras con vaselina. En este caso usar un poco más de lo habitual.
- Asegurate correr con una buena visión. Una gorra o una visera será de vital ayuda, además de evitar que el agua te caiga directamente en la cara.
- NUNCA olvides hidratarte. Aunque haya abundante agua a tu alrededor, el cuerpo pierde con el sudor lo mismo que si no lloviera y la pérdida de líquidos en el organismo afecta el rendimiento. Por eso, EN NINGÚN CASO olvides hidratarte aunque no sientas la necesidad de hacerlo a causa de la humedad ambiente.
- Usá el calzado adecuado. Esto es clave en todo momento que corremos, pero cuando llueve más que nunca debemos tener un buen calzado que nos sujete y que nos impida resbalar y caer en medio del recorrido.
- No exijas el ritmo de carrera. Si ese día, por ejemplo, debés hacer pasadas, evitalas para no hacer la pausa bajo la lluvia. En días lluviosos si decidís salir a entrenar, lo ideal es que sea a ritmo continuo.
- La elongación post entrenamiento es mejor hacerla en casa así estás en un lugar cálido. Ni bien llegues secate o directamente date una ducha reparadora. Ingerí alguna infusión caliente como té, mate cocido, etc.




