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Terezinha Guilhermina tiene 37 años. Es brasilera y está próxima a cumplir un sueño: ser parte de los Juegos Paralímpicos en su país natal en los 100 metros llanos.
Su especialidad son los 100 metros llanos. En rigor de verdad, tras romper el récord mundial en esta disciplina y llevarse dos medallas doradas en los Juegos Paralímpicos de Londres 2012, Guilhermina entró en El libro Guinness de los récords como la mujer ciega más rápida del mundo.
Y en septiembre de 2016, Guilhermina, vuelve al ruedo pero esta vez, de local, convirtiéndose así en una de las favoritas de los aficionados brasileros. Su principal fortaleza es superar las dificultades: "Sé que mucha gente que no tiene nada puede llegar muy alto", explica. "Y yo nunca acepté lo poco que tenía".
La velocista padece retinitis pigmentaria, enfermedad que trae desde su nacimiento y que consiste en un paulatino deterioro visual. Hace ya más de 20 años, tras estudiar Administración en un Centro de Formación Profesional, la atleta no conseguía trabajo en ese sector y quiso comenzar a correr pero la falta del calzado adecuado se lo impedía y durante la década de 1990, siguió ligada al deporte practicando natación porque, como ella misma relata, ya tenía malla para bañarse. Más tarde, su hermana conseguiría comprarle un par de zapatillas que, si bien no eran las más adecuadas, le permitían correr. Su primera carrera fue de 5km, luego 18km en Volta Internacional da Pampulha y, más adelante, medio maratón.
Terezinha no se asusta ante los desafíos y planea volver a buscar la clasificación para los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020, aunque para esa fecha se estará rondando los 42 años.
El periódico brasilero HuffPost le preguntó a Guilhermina cuáles eran sus inspiraciones y expectativas con respecto a los Juegos Paralímpicos de Río 2016.
¿Cómo ha sido la preparación para los Juegos Olímpicos? Ahora entreno en São Caetano, en Grande São Paulo. Las sesiones de entrenamiento empiezan a las tres de la tarde y duran tres horas, todos los días. Básicamente me he dedicado a comer, entrenar y dormir. No tengo tiempo para nada más.
Eres una atleta con una gran repercusión mediática, ¿cómo te preparas psicológicamente para los Juegos? ¿Qué importancia tiene la mente para un velocista?
La comisión técnica cuenta con una psicóloga, María Cristina Nunes Miguel. He hecho ejercicios específicos para llevar mejor la ansiedad. Creo que la parte psicológica puede jugar a tu favor o en tu contra. Cuanto más domines esa parte, mejor será el rendimiento físico. No hay otra manera.
Me conozco muy bien y he conseguido mejorar mucho. Mis tiempos actuales son los mejores de mi carrera. Yo creo que voy a llegar a la siguiente ronda de los Juegos. Tendré 37 años en los Juegos de Río de Janeiro y, en los siguientes, 42. Pero jamás me inscribiría en una carrera con el freno de mano puesto. Y ahora no tengo pensado parar. Quiero llegar a los Juegos Paralímpicos a máxima velocidad.
Tu historia de superación comenzó cuando eras muy pequeña: primero sufriste la pérdida de tu madre, luego tu padre se fue de casa y, por último, perdiste la totalidad de la visión. ¿Qué has hecho para conseguir estar en la cima del mundo de los deportes y que esto no te afecte?
Sé que mucha gente que no tiene nada puede llegar muy alto. Y yo nunca acepté lo poco que tenía. Sabía que, si lograba ser la mejor del mundo, todo cambiaría. Siempre he sido una persona que no se conforma con quedarse a mitad de camino.
¿Te arrepientes de alguna decisión que hayas tomado a lo largo de tu carrera?
Si tuviera que vivir mi vida otra vez, no cambiaría nada. Haría todo exactamente igual, no me arrepiento de nada.
¿Cómo es la relación de una deportista con su guía? Debe de ser una relación muy estrecha, ¿no?

Así es. Tal y como yo lo concibo, nuestro trabajo es como el de la Fórmula 1. Para que todo salga bien, hay que tener un piloto excelente y un coche excelente. Es una colaboración y el respeto tiene que primar en la relación. El año pasado trabajé con dos guías distintos: Rafael Lazzarini y Rodrigo Chieridatto. Gracias a nuestra colaboración fui capaz de entender que podía mejorar aún más. Por ejemplo, para los próximos Juegos Paralímpicos, he tenido que mejorar la parte técnica y táctica. Ese es mi objetivo constante: mejorar siempre.
¿Qué opinás de la evolución de la infraestructura de los deportes paralímpicos? ¿Brasil puede sentirse orgulloso de estar en la élite del atletismo paralímpico?
Sin duda alguna, la infraestructura que ha ofrecido el Comité Paralímpico para los entrenamientos ha superado todas las expectativas que teníamos en 2012. La preparación profesional, el equipamiento, las sesiones de entrenamiento, los entrenadores… prácticamente todo ha mejorado. El Gobierno federal ha concedido becas de atletismo para garantizar el desarrollo profesional. Llevo 16 años siendo atleta y nunca habíamos estado tan preparados para competir.

¿Cómo crees que serán las próximas generaciones? ¿Seremos capaces de mantener el mismo nivel de competitividad?
Actualmente, tenemos las Paralimpiadas Escolares, que cuentan con más de 1000 atletas de 13 a 18 años. Es una de las mejores y mayores competiciones de este tipo. Hay competiciones de natación, de atletismo, de fútbol, de baloncesto, etc. Son muy completas. En Brasil los deportes paralímpicos, en todas sus categorías y modalidades, empiezan desde la base. Es la mejor manera de obtener resultados positivos. Todos pensamos que vamos por el buen camino.
Este artículo fue publicado originalmente en la edición brasileña de 'The Huffington Post' y ha sido traducido del inglés por Irene de Andrés Armenteros.


