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(SAN MARTÍN DE LOS ANDES).- Las ya clásicas distancias de 100, 70, 42, 21 y 10km se mantuvieron. Mientras que los 120km, de la edición anterior se llevaron a un nuevo y desafiante circuito: 130km, con un desnivel positivo acumulado de más de 7.700 metros y 27 horas con 15 minutos como tiempo máximo. Solo 135 corredores encararon esta prueba, que dio como resultado un 40% de abandonos o DNF (Did Not Finish).
La carrera, como todos los años, se desarrolló en San Martin de los Andes, teniendo a los cerros Colorado (1785 metros) y Quilanlahue (1659 metros) como cumbres de las distancias mayores. Además, los recorridos bordearon el lago Lácar, el filo del lago Lolog y distintos mallines. Todo el circuito atraviesa bosques, subidas pronunciadas, senderos angostos, arroyos y zonas de piedras, sin casi tener camino urbano. El recorrido, en todas las distancias, estuvo bien marcado con cintas y personal indicando dónde seguir.

El clima, factor decisivo si los hay para una carrera tan extensa, esta vez acompañó con temperaturas agradables (entre 10 y 15º durante el día). A la noche oscura por la luna nueva, se le sumó niebla. Situación, claro, que complicó sensiblemente la visibilidad en el cerro Colorado. En las últimas horas de carrera hubo lluvia fina y viento, con descenso de temperatura.
En 2016 hubo cerca de de 2200 inscriptos entre todas las distancias, con fuerte presencia internacional. "Las dificultades económicas de la región fueron una complicación; sin embargo, más de 500 brasileros participaron de la prueba", explicó
Mariano Álvarez, director de TMX Team.
Patagonia Run brinda a sus corredores puestos de asistencia médica y abastecimiento. Cada 12 km aproximadamente hubo agua, bebida isotónica, café, té, sopa, frutas secas, empanadas, pizza y barras energéticas, entre otras cosas. "Nosotros vemos esto como una construcción que se va haciendo año tras año. Cada paso está sustentado en los anteriores. Y este año creo que dimos un nuevo paso hacia adelante", afirmó Mariano Alvarez, quien muestra especial atención en el trato y cuidados al corredor. Dice que ese es un destacado de Patagonia Run y, por eso, da toda la sensación de tener el foco puesto en una carrera en la que la familiaridad es una insignia. Tanto el abastecimiento de cada puesto, como la calidez y servicio del staff, hacen que el corredor se sienta seguro y bien cuidado en toda la carrera.
La dificultad y servicio de Patagonia Run la posicionan año a año como una de los mejores trail non stop de Sudamérica. Las distancias suben y los corredores seguimos preguntándonos si la próxima edición llegará a las codiciadas 100 millas (160km). "Hay una amigable pero intensa conversación entre la parte técnica y logística", continuó Alvarez. "Vamos avanzando, con nuestro deseo irrefrenable de seguir adelante, pero es como un trekking de montaña. A veces hay que descansar y luego continuar fortalecidos". Será cuestión de esperar.

Por Yasmin Jalil.


