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Uno, dos, tres… por el tiempo que tardás en leerlo, Mariano Mastromarino quedó afuera de los Juegos Olímpicos; hace cuatro años. Por tres segundos no estuvo en Londres en 3000 metros con obstáculos: fracasa. Vuelve a intentarlo, apunta a la maratón, ese mismo 2012 debuta en Buenos Aires. A sólo cinco kilómetros de la meta proyecta 2h17m, pero se estrella contra el muro, camina, llega como puede, arriba de 2h20m: fracasa. Vuelve a intentarlo, viaja a París, busca la marca para al Mundial de Atletismo. Veintidós segundos –si, medio segundo por kilómetro- arriba de la clasificación: fracasa. "Fue una época muy dura" recuerda Mariano "pero la experiencia me enseñó que hay momentos malos, que duelen, llegan los buenos". Y llegaron, hoy lo esperan los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro; hoy es olímpico.

Esa fortaleza mental que muchos suponen innata, inalterable e ilimitada, capaz de transformar a simples mortales en superhombres, en realidad se puede analizar, construir y enfocar detrás de objetivos atléticos: esa es la tarea silenciosa de la psicología deportiva. A diferencia del entrenamiento físico, moldea la mente del corredor con sigilo, sin alardear de marcas, distancias o ritmos, y construye una creencia en el propio atleta que arrastra al cuerpo a logros apenas soñados. Los secretos de una ciencia de vanguardia creada para deportistas de elite, analizada por expertos, hoy está al servicio de los amateurs.
La piscóloga rosarina Laura Tallano realizó la especialización en deporte a finales de los ’80, cuando aún no existía la carrera en el país, ¡ni siquiera existía internet! Se formó, vía carta, en España. Su primera incursión fue en el atletismo, y desde allí nunca paró de formarse. En el 2012 fue convocada por la Confederación Argentina de Atletismo (CADA) a un grupo interdisciplinario para los atletas enfocado en los Juegos de Río 2016. "En el atletismo argentino aún no están explotados todos los beneficios de la psicología deportiva" y propone motivos "la dificultad está en trabajar lo abstracto, acá no hay nada para medir".
Nadie puede ser parte de la elite, si no está dispuesto a soportar enormes cargas de entrenamiento, y esa dedicación completa afecta a toda la familia. "No hay casamientos, bautismos, cumpleaños" describe Tallano "incluso hay atletas que priorizan un torneo al nacimiento de un hijo".

La concentración, el manejo de las emociones, la confianza, se entrenan como se entrena la velocidad o la resistencia, con ejercicios sistemáticos que se repiten sesión a sesión, de lunes a lunes. Lo difícil es sostener el entrenamiento de esas variables a lo largo de los años, pero ahí está la clave, "marcan la diferencia" sentencia Laura "entre ganar o perder. El reconocimiento es muy importante, aunque te digan que no, a nivel inconsciente está siempre".
Consciente o inconsciente, esta necesidad se encuentra tanto en elites como en amateurs: todos queremos que nos quieran. No es la única característica en común, ambos grupos tienen ídolos, personas a las que admiran y toman como ejemplos deportivos. Las estrellas que admiran los runners, también persiguen a otros astros, la carrera no termina nunca.
Para aplicar las herramientas de la psicología deportiva Carlos Giesenow publicó "Entrenando tu fortaleza mental para el deporte", un manual para entender y potenciar la mente del atleta. Su postura psicológica es directa "Argentina carga con un lastre que es el psicoanálisis", lo cual, según él, aleja a muchos personas de la psicología deportiva, por temor a afrontar una búsqueda larga y profunda. "La psicología deportiva es práctica y concreta", asegura el psicólogo cuyo libro agotó ejemplares y ya está preparando la reedición.

¿Cuáles serían los tres puntos básicos para empezar a fortalecer la mente?
Las metas. Empezar por indagar el motivo de correr, hasta encontrar una respuesta genuina y profunda. Una forma práctica preguntarse "¿por qué?" hasta llegar a lo más hondo. ¿Por qué entreno? ¿Por qué compito? ¿Por qué quiero mejorar? Son preguntas que pueden trazar un camino hacia la motivación más legítima, y así plantear las metas más estimulantes.
El autodiálogo. "Porque toca la concentración, la confianza, la motivación, la autoestima, el control emocional", aclara Giesenow. Esa voz interna que aprueba, critica o alienta nuestros pasos. Si se logra modelar los pensamientos, mejorarlos, las emociones, y por consiguiente las decisiones, también serán más positivas. Una técnica práctica que recomienda Giesenow, es hablarse como si fuera su mejor amigo. ¿Qué le diría a su compañero cuando más lo necesita? Ese apoyo genuino es el que se necesita en los momentos más duros, ser el mejor amigo de uno mismo.
La relajación. Regular la ansiedad, respirar mejor, en fin, conocer más al cuerpo. Para Carlos, la ansiedad es el error más común dentro de los amateus, la forma más habitual de desperdiciar energía. Una técnica útil mientras se corre es: identificar la tensión. Consiste en encontrar y relajar tensiones musculares innecesarias. Algunos sectores son muy comunes: cara, cuello, hombros, manos, suelen desperdiciar energía en contracciones inútiles. El maravilloso concierto de contracción y relajación del cuerpo al correr, requiere de un aplicado director de orquesta.
Una mente fuerte, coinciden los expertos, puede elegir en cada momento adecuado, las dos grandes estrategias atencionales: disociar o asociar. La disociación consiste en dejar la mente "volar lejos" y que el cuerpo corra solo en automático. Pensar en qué hacer al llegar a casa, en como estuvo el trabajo, mientras se suman kilómetros casi sin notarlo. Es más fácil –y útil- de aplicar en entrenamientos largos y de baja intensidad. Permite reducir la sensación de esfuerzo y la ansiedad, pero puede afectar la técnica, el ritmo o el plan de carrera. Una técnica disociativa, cada vez más común, es escuchar música mientras se entrena. Acá la pregunta que haría Giesenow es: "¿Por qué se necesita la música para correr? Si la intención es conectar con el cuerpo".

Lo opuesto, la asociación, enfoca en la acción y esta, vive en el presente. Controlar la sensación de fatiga, la técnica de carrera, hasta la dureza del terreno. Escuchar los miles de sensores que posee el cuerpo. También enfocar en la estrategia de carrera, la hidratación o las variables de la competencia. Esta estrategia, para los principiantes, puede llevar a focalizar demasiado en sensaciones negativas y socavar la fortaleza mental. Una técnica asociativa ideal es el Mindfulness –que se analiza en el recuadro- donde se utiliza la meditación con origen budista, para el manejo de emociones en el presente. ¿Qué hacen los profesionales? Se compenetran con su cuerpo, asocian a cada paso.
Hoy las motivaciones para correr son casi infinitas. Por causas benéficas, para bajar de peso, para disfrazarse, para completar una distancia, por superar el desafío de una aplicación, para bajar una marca, y la lista completa no entraría en la revista. Pero detrás de todo, la recomendación es lograr correr, por el placer de correr. Mientras más se conecte con una decisión personal, más se va a disfrutar, la sensación de bienestar va a ser mejor y la experiencia va ser más gratificante, "sentir que estás en el asiento del conductor de tu vida", grafica Giesenow.
Si, en cambio, el motor es la obligación externa o la imposición interna, siempre serán como dos personas luchando dentro de un cuerpo. Una que obliga a la otra a hacer, al "tengo que" correr para lograr determinado fin. Más temprano que tarde, esa presión destruye hasta la roca más sólida.
El final del camino, para una motivación inextinguible, es asociar la actividad con los valores de la persona, con lo que ella es y como la define. En dos palabras: amar correr.

"Correr es terapéutico". Con esta frase muchas veces escuchada, coinciden todos: psicoanalistas, psicólogos deportivos, conductivistas y miles de runners. Entrando en detalle, está demostrado -con cargas bien controladas- los beneficios sobre todo tipo de poblaciones, incluso en pacientes con patologías mentales. Incluso Giesenow se arriesga a postular que la terapia llega a lo físico y concreto. "Es difícil de medir, pero he visto acelerar, con la visualización, la recuperación de una lesión" asegura. Hay indicadores subjetivos que apuntalan esta afirmación, aunque está claro que no se puede contar con casos testigos, es decir comparar la sanación de dos desgarros iguales, uno con apoyo mental y el otro no. "Aunque no me consta científicamente", agrega Laura Tallano. "La fe mueve montañas".
No todo son salud y buenas noticias, la contracara también existe. Personas con trastornos dismorficos corporales que, por ejemplo, luego de un atracón, para aliviar la culpa salen a correr. También se pueden observar cuadros adictivos, donde se corre de manera desproporcionada hasta la lesión ¡incluso se continua corriendo lesionado! O llegar a un grado de fanatismo que deteriora las relaciones laborales, sociales o familiares, por enfocarse demasiado en la actividad. Estos trastornos son casos aislados, pero reales. En contrapartida los beneficios para la salud son enormes y alcanzan a cientos de miles de personas. Todo convive dentro del amplio universo del running.
Hace quince años la "moda de correr" recién se ponía de moda y ya no se insultaba tanto a un hombre por correr con calzas. Con un concepto traído de España, Puma armaba, alrededor de cinco corredores de elite, un grupo de trabajo de entrenador, kinesiólogo, nutricionista, deportólogo y, también, psicólogo deportivo. El cargo era ocupado por Pablo Nigro –hoy psicólogo del futbol de primera en River-, "fue mi primer experiencia deportiva y de las más ricas de mi carrera". El equipo pasó de las carreras de calle a la montaña, y al final devino en grupo de amateurs que preparaba su primera maratón, cuando apenas largaban dos mil corredores y se terminaban en la cancha de River. "Mi objetivo no era que llegue, de eso estaba seguro, sino que lo disfruten" aclara Nigro "y quieran volver a largar".
Su lema es: la maratón se corre a lo largo de seis meses, durante toda la preparación. Por lo que hay que disfrutar el proceso. El domingo de la carrera "sólo" se recorren los 42 kilómetros para ir a buscar la medalla. Así prepara a sus atletas, para superar cada obstáculo, evitando un sufrimiento real, ese del cual cuesta salir, que no es lo mismo que el sufrimiento físico, que está garantizado y el atleta se debe preparar mentalmente para afrontarlo. Nigro es realista: "no hay tips mágicos". La preparación mental se da a la par de la física, durante todo el semestre. Lo fundamental es la creencia, quien cree en sí mismo, tiene "la mitad del camino recorrido" se entusiasma Pablo. Para la otra mitad hay que transpirar.
En el recorrido de ese camino, trabaja cuatro pilares básicos: la motivación, la concentración, el control de las presiones (internas y externas), y la confianza. Lo que denomina –junto con la nutrición y el descanso- el entrenamiento invisible, y considera fundamental "Sin el entrenamiento invisible, puedo tirar por la borda el entrenamiento físico" advierte. El corredor bien preparado, logra separar, el dolor orgánico de la sensación mental. En contraposición, una cabeza débil, manda señales negativas que un cuerpo cansado absorbe con facilidad. Para Nigro, la gran ventaja del entrenamiento mental es que no hay limitantes físicas ni de edad. Un amateur que empieza a los 40 años no puede soñar con ir a un Juego Olímpico, pero si puede desarrollar una fortaleza mental de atleta de elite. "Incluso me he encontrado con cabezas de amateur, más potentes, que muchos profesionales" comparte con asombro.

También rescata que en una sociedad totalmente exitista, el runner se olvida del triunfo: larga la carrera sabiendo que no va a llegar primero. Pero eso no quiere decir que no gane, la superación es puramente personal: mejora la autoestima, la confianza, planifica metas que, incluso, puede trasladar a la vida. Una de sus estrategias es economizar la energía mental. Incluso a veces, hay que trabajar la mente, para entender el descanso como parte vital de la preparación, para evitar la culpa por no entrenar. No estar todo el tiempo pensando y hablando de correr, descansar la cabeza y volver a cada entrenamiento renovado. "Cuando se acaba la energía física, se recurre a la mental" explica Nigro "si no queda nada, el vacío es total".
Luego de recorrer ese camino de preparación, tanto mental como físico, llega el gran día. Antes aún, el día previo. La visualización y la relajación son sus herramientas claves. Por ejemplo, para la maratón de Buenos Aires, analiza cada monumento por donde transcurre la carrera. Propone la corredor visualizarse en ese lugar, con la sensación óptima para esa altura de la competencia. Prepararse para estar relajado en los primeros tramos o fortalecido en las etapas más duras, listo para cada kilómetro.
No sólo enseña, también aprende. Un corredor de ultraman (10 km de natación, 421 km de ciclismo y 84 km de pedestrismo en 2 días) le dejó grabada esta frase. "Pablo, yo vengo a vos por algo básico: si mi cabeza quiere, mi cuerpo obedece" recuerda emocionado "Cuanto más fuerza tenga en la cabeza, más fuerza voy a tener en el cuerpo".
"Mucha gente cree que el running es simple, pero se equivocan" y explica porque "Yo vi mucha gente cambiar su estilo de vida a través del running."
La psicología deportiva abre un camino de conocimiento y evolución personal. Quien mejoró su vida con el running, entiende el valor de recorrerlo y desarrollar todo su potencial. Al final, hace ya cien años, la frase Henry Ford sigue vigente. "Tanto si piensas que puedes, como si piensas que no puedes, estás en lo cierto".


