

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.

Mientras destapo unas cervezas más, Timmy sigue concentrado en el asado. Lo noto algo preocupado, en realidad, concentrado en otra cosa más que en las porciones de pollo y verduras que están en el fuego. Le ofrezco la cerveza, acepta, brinda, y vuelve a lo suyo. No me prestó mucha atención, sinceramente, entonces volví a la silla y me quedé mirando cómo Tristan daba vuelta la casa, y Krista lo perseguía. Krista espera al hermanito de Tristan para fines de noviembre, así que, casi siempre es el pequeño leoncito el que gana cuando quiere jugar. Hace poco se mudaron a Boulder, un pueblo de montaña en el estado de Colorado, en la puerta de las famosas Rocky Mountains. Las montañas no son tan altas y alpinas como a unos kilómetros de allí, pero son el hogar ideal para trabajar y entrenar. Muchos de los corredores de montaña mundialmente reconocidos viven allí (Scott Jurek, Anton Krupicka, Joe Grant, entre otros) y ahora los Olsons se suman a esa horda de talento que reside en esta hermosa ciudad.
Volviendo a Timmy, nunca lo había visto tan concentrado. Ni siquiera antes de una carrera. Pude verlo en la conferencia de prensa en la Western States de 2013, en la previa de su segundo (contundente) triunfo consecutivo en esta mítica carrera. Dominó de punta a punta. Y los nervios no se le notaron. Pero aquí la preocupación era distinta, porque no sería sólo él contra un circuito y los distintos obstáculos que se presentan en una carrera de 166 kilómetros con algo del mejor nivel de corredores del mundo. Era la cabeza un Training Camp, algo que, hoy por hoy, todos toman a la ligera. No sería el primer evento de este estilo que presenciara, he colaborado en nuestro país con un amigo a organizar los suyos, y sé lo que implica. Logística, seguridad, seguros, permisos, y tratar de trabajar con un grupo que de ritmos homogéneos no tiene nada. Los campamentos de entrenamiento son, a mi parecer, los eventos que más se menosprecian en nuestro deporte. Es una frase gastada y que todo el mundo ya tiene incorporada en la parte de atrás de su mente, pero correr es el único deporte en el que podés compartir tiempo y espacio con los "profesionales". Entre comillas, claro, porque si bien para nosotros son nuestros Messi, sus billeteras no dicen lo mismo. Un Training Camp dirigido por uno de estos atletas es una de las experiencias más ricas. Podemos ver su lado más humano, compartir algo más que un simple trote, experiencias, tomar una cerveza, o diez, y hablar hasta que no hayan más temas relacionados con correr y se empiecen a compartir otro tipo de ideas que jamás vamos a poder hablar en la previa o después de una carrera.
Entonces, ¿qué tiene Timothy Olson para ofrecer en un Training Camp? Algo mucho más que correr. No voy a ahondar en el tema, pero no siempre fue un hombre en el sendero del deporte y la vida sana. Sin ir más lejos, es rehabilitado de drogas, y de otras adicciones de ese estilo "algo normales" en épocas universitarias, y salidas rápidas para situaciones difíciles. Gracias al apoyo de Krista, sus suegros Bob y Debbie, Tim salió adelante. Casualmente, Bob fue quien lo introdujo al mundo del running. Y hoy, los cuatro llevan adelante este emprendimiento familiar. No sólo correr lo sacó a Tim de todo esto, sino también, practicar mindfulness. La atención plena, ser y estar en el momento presente, con la conciencia en ese tiempo y espacio. Pueden usarse varias herramientas para esto, pero a Tim lo que le fue de mayor utilidad fue la meditación. ¿Qué tiene todo esto que ver con correr? Verdaderamente, muchísimo.
La primera jornada del Camp se inició con un trote en los alrededores del hotel donde se centraron las actividades. Cuatro kilómetros de ida hasta un mirador de los más bonitos que tiene Boulder, con las montañas Rocosas de fondo y sus cuatro miles embelleciéndolas. Una breve presentación de cada uno, 20 en total, en su mayoría estadounidenses. Una chica canadiense, un danés y yo, los únicos extranjeros. Tim se presenta, nos presenta a su familia, mientras invita a reflexionar con una charla, y da algunas sugerencias para iniciarnos en la meditación. Particularmente, sin éxito para mí. Como buen argentino, soy muy prejuicioso. No entendía lo de la búsqueda interna, lo de escuchar al cuerpo, la respiración. "Meditar no es más que dejar la mente en blanco. Pararse desde afuera de los pensamientos, dejarlos fluir, sin juzgarlos, simplemente observándolos", repetía Olson, y yo pensaba en que tenía hambre, qué dirían mis amigos si me vieran así, cómo saldría Boca en el próximo partido. La cabeza no se callaba, y no podía concentrarme. Opté por dejarlo pasar, y tratar de entender lo que hacían los demás.

El segundo día comenzó con un desayuno a manos de los chicos de RAD (Real Athlete Diets), amigos de la familia Olson, y empresa local que cocina según las dietas y necesidades de los atletas de Boulder. Yo no soy ni vegano, ni vegetariano, ni paleo, ni nada de eso (sí, seguimos con eso de los prejuicios), así que aproveché para comer de todo un poco. Después de eso, con más calma, Tim dirigió una nueva meditación. "Concéntrense en la respiración. Dejen fluir los pensamientos, y no se vayan con ninguno. La mente tiene que estar en blanco, en plena concentración. Y traten de no dormirse…" Tomándolo como parte del entrenamiento, y tratando de dejar los prejuicios de lado, finalmente pude concentrarme como pedía y luego de unos minutos salimos por el trote diario que coronaría la cumbre de la Green Mountain, otro de los icónos en los alrededores de Boulder. No es por fanatizarse, ni creer que son recetas mágicas, pero compartiendo el momento y lo sucedido con los demás, todos coincidimos en que habíamos corrido mejor, sin presiones, a ritmo y disfrutando cada paso. Creo que ahí entendí de qué se trataba, pero fue la misma sensación que tenemos los que corremos en montaña al pararnos un segundo a contemplar un paisaje, un bosque, a escuchar con atención los sonidos que la montaña nos brinda, un arroyo, los pájaros, o lo que sea. "Al usar mindfulness como herramienta principal para correr, me libero de muchas presiones. Vivo de lo que me gusta, me dedico solamente a correr, pero también tengo mi familia y mis obligaciones. No siempre puedo meditar con tranquilidad, a veces, me siento en mi habitación para mis 10 o 20 minutos diarios de concentración y Tristan quiere jugar, se cuelga de mi cuello, o salta y canta alrededor, y es ahí donde el ejercicio vale el doble porque tengo que esforzarme un poco más para lograrlo", precisa Olson.

Tanto Krista como Tim recomiendan usar, día a día, esta herramienta, porque no es más que eso simplemente. "Estar, ser, aquí y ahora, es lo que todos deberíamos hacer en cualquier actividad de nuestra vida. Jugando con nuestros hijos, leyendo un libro, o comiendo, disfrutando de cada sabor de la comida por ejemplo, aprendiendo de la situación y sacando lo mejor de cada una". Ahora, su vida deportiva se puso un poco cuesta arriba, después de tres años de darle una gran paliza de carreras al cuerpo y de no escucharlo, éste terminó pasándole factura y hoy le cuesta pararse bajo un arco de salida. "La presión existe, eso no lo voy a negar. Tanto mis sponsors como la gente espera un resultado o una actuación destacada, pero hoy mi prioridad es mi cuerpo, sanarme y volver a tener esa energía que requiere correr en una competencia de 100 millas o en cualquier otra ultramaratón. También, mi prioridad es mi familia. Creo que no hay prueba más importante que esa", afirma Olson.
Un campamento de entrenamiento deja la experiencia de compartir el día a día, una fogata, una cerveza, el lado más privado de los corredores que quizás sólo vemos por internet y con los que muchos desean sacarse una foto para subirla al Facebook. No dejan de ser personas como uno; en especial Timothy con su familia, su pasado complicado, y cómo se involucró con este deporte. Personalmente, poder aprender a manejar situaciones con estas herramientas me ayudó mucho. Sobre todo, a dejar varios prejuicios de lado. Al final del día, todos tenemos nuestros problemas, nuestros tormentos, o complicaciones, seamos primeros o últimos. Y eso es lo lindo de este deporte, en particular el correr por la montaña. Esto es algo que podemos compartir dejando egos de lado, aún siendo uno de los mejores del mundo. Somos todos pares. Y somos todos iguales, porque quien manda, es la montaña, la naturaleza. Nosotros sólo somos testigos y tenemos que aprender a disfrutarla, aquí, ahora, y con todos nuestros sentidos puestos en ella.


