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No fue la estrepitosa caída de anteanoche frente a Miami, por 30 puntos de diferencia: 110-80 (la más abultada de los últimos 6 años en una serie regular: el 7 de abril de 2005, con Dallas, 104-68), la que encendió algunas alarmas en San Antonio. No, no fue esa humillante derrota la que marcó una pérdida del rumbo en el juego colectivo de los de Popovich que, pese a todo, continúan como aventajados líderes de la NBA, con 54 triunfos y 13 cotejos perdidos.
Ya desde el 6 del actual, cuando San Antonio cayó con los Lakers en el propio AT&T Center (99-83), empezó a advertirse una disociación en el juego, una pérdida de entendimiento y confianza. Las tres ajustadas victorias siguientes frente a equipos con récord negativo y que están lejos de ingresar en los playoffs (Detroit 111-104, Sacramento 108-103 y Houston 115-107) fueron lo suficientemente complicadas como para ratificar que el engranaje no funcionaba como al principio, que aquel juego ejecutado casi de memoria, automáticamente, de pases y juego elaborado, había devenido en una anarquía que bajó la eficacia y afectó directamente la actitud y el sacrificio para defender. Es como que el equipo se desactivó. Perdió el chip. Quizá porque el trajín del año empezó a sentirse, o porque la amplia ventaja sobre el resto quitó concentración o porque es un sello histórico de la franquicia, que se siente y juega mejor bajo extrema presión.
Lo cierto es que el pronunciado bajón coincide (¿será casualidad?) con el mejor momento ofensivo del base (y supuesto conductor) Tony Parker, goleador del equipo en los últimos 4 partidos con 22,3 puntos de promedio. Anotó 23 contra Detroit, 27 ante Sacramento, 21 frente a Houston y anteanoche terminó con 18.
San Antonio, uno de los seis mejores equipos en cantidad de asistencias, ayer sumó sólo 17. Ocho de las once veces que no ofreció más de 17 pases gol terminó perdiendo. Deberían hacerle llegar esta estadística a Parker, que dejó de entregar la pelota cada vez que pasa la mitad de la cancha, un estilo que permitía que todos sus compañeros estuvieran activos y en contacto el balón, que todos mantuvieran la confianza y contaran con opciones de tiro. Reducir las ofensivas sólo a los tiros de Parker, Manu Ginóbili (que también apuró muchos lanzamientos últimamente y acentuó la anarquía del equipo) y Tim Duncan, provocó que Gary Neal, Matt Bonner y Richard Jefferson perdieran eficacia desde el perímetro y los triples pasarán a ser un arma relativa. San Antonio le había ganado a Miami el 3 del actual 125-95, convirtiendo 17 triples, récord de la franquicia. Ayer tiró 6 de 22 (27%). Es evidente que los tiradores están fríos, desactivados, sin confianza. Una frialdad que se trasladó a la defensa (como siempre ocurre: si se ataca mal es difícil defender muy bien) y llevó a perder la lucha por los rebotes (47 a 33). Por eso Chris Bosh fue figura en Miami (30 tantos y 12 rebotes) y también lo fueron Dwyane Wade (29 y 9) y LeBron James (21 y 6).
"No jugamos con un equipo de la B de Asia, eran los Heat", se justificó Ginóbili, que terminó con 12 puntos (4 de 6 dobles, 0 de 3 triples y 4 de 6 libres), 6 rebotes y 5 asistencias, en 31 minutos. "Me pareció que ellos necesitaban más el triunfo que nosotros. Habían quedado muy molestos por la derrota por 30 en San Antonio", agregó el bahiense
Anteanoche los Heats anotaron con un 54% de eficacia y los tres anteriores rivales de los Spurs superaron el 45%. Una permisividad inédita en la temporada. Una evidencia más del bajón en el rendimiento. Popovich tiene tres días para trabajar y tratar de aceitar los engranajes para recuperar aquel juego asociado y efectivo que lo llevó a ser el primer candidato al título. Pasado mañana esperan los Mavericks en Dallas, un clásico del Texas que esta vez es crucial en la lucha por el primer puesto de la serie regular.
Con Luis Scola lesionado en la rodilla derecha, Houston Rockets venció a Phoenix Suns por 95 a 93. En tanto, sin la presencia del santafecino Andrés Nocioni, por disposición del entrenador Doug Collins, Philadelphia Sixers perdió ante Utah Jazz por 112 a 107.
Scola (lesión en la rodilla derecha) y Nocioni no lo tienen en cuenta siguen sin jugar. Houston y Filadelfia.


