

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.

El final sacó al fútbol fuera de foco y nos devolvió una primera plana de grotescos reiterados. Confusión, tumultos, golpes, insultos, protestas, simulaciones... Mucha mala fe en medio de una gran histeria. Habría que revisar desde cuándo y por qué se instaló la falsa creencia de que el triunfo es la salvación y la derrota equivale al drama. Si existen, ambos extremos son efímeros, y en el medio sólo perdura el papelón, al que contribuyó un árbitro que en el final disparó tarjetas indiscriminadamente.
Pero bueno, este no es el espacio ni la ocasión para debatir la ezquizofrénica urgencia del fútbol, a partir de la deplorable muestra de Vélez-San Lorenzo. Aquí también importa saber que al equipo de Bielsa no se le escapó el invicto; el Ciclón se lo sacó por mérito propio. Tuvo las virtudes opuestas a ese epílogo empañado por el recalentamiento del temperamento de unos y otros: lucidez, garra y fervor dentro de las reglas, convicción para ganar y hombres comprometidos -el quite y anticipo de Lussenhoff, la conducción de Gorosito y la potencia de Acosta- para llevar adelante el plan.
¿Vélez? Sólo complicó en los 10 minutos del comienzo con la velocidad de sus atacantes (un cabezazo de Posse en el travesaño y otro toque cruzado suyo que devolvió un poste). El descuento de Camps -acomodó con la mano la justa habilitación de Pandolfi- lo alentó en el final a un repunte heroico que sólo lo dejó expuesto en su desesperación. Por lo demás, Vélez debe haber jugado su peor partido en lo que va del campeonato. Desorientado y sin mostrar fibra de puntero.
A la ensalada de delanteros -cinco contra Argentinos; ayer fueron tres- le cuesta dar con el condimento del gol. Bielsa retocó y movió piezas, pero la maquinaria se trabó más de la cuenta. Arrancó con Posse, Camps y Cordone, pero como Bassedas naufragó en la posición de enganche, para el segundo tiempo ingresó Darío Husain y Camps retrocedió a la función de conductor. Y como Gorosito se movía a gusto y era el eje de San Lorenzo, Claudio Husain pasó de volante central, Compagnucci quedó de líbero y Castroman se adelantó sobre la derecha.
Sin embargo, no habla bien que un equipo que presume de planificado y con variantes haya terminado con Pellegrino de improvisado centrodelantero.
San Lorenzo desbordó a su rival por dinámica, porque su medio campo jugó y luchó sin renuncios, y hasta se las arregló para disimular en el fondo la lentitud del brasileño Luis Fernando.
Demasiado para este Vélez quedado y distraído, que sólo respondió con estupor al libre cabezazo goleador de Acosta tras el tiro libre de Gorosito. El puntero reaccionó de la peor manera: descontrol -con brazos y piernas que no reparaban en el rival- e infantilismo para caer reiteradamente en el off-side.
El fuerte remate de Montenegro fue otro duro mazazo para Vélez. Incluso, si San Lorenzo hubiese puesto mayor empeño para contraatacar, la victoria hubiera sido más cómoda. Sin embargo, el telón cayó de manera caótica, con la expulsión de Gorosito y una agresión que se pasó por alto. El fútbol volvía a saturar con sus miserias y le sacaba cartel al muy buen triunfo de San Lorenzo, que ahora apura desde atrás.
Dirigió Roberto Ruscio (mal) y las formaciones fueron las siguientes:
Vélez Sarsfield: Chilavert (5); Castromán (4), Méndez (5) y Pellegrino (capitán, 6); Claudio Husain (4), Compagnucci (5), Cardozo (5; 19 del ST, Domínguez) y Bassedas (4; Darío Husain, 5); Posse (6), Camps (6) y Cordone (4; 25 del ST, Pandolfi). DT: Marcelo Bielsa. Suplentes: Cavallero y Cubero.
San Lorenzo: Passet (capitán, 6); Paredes (6), Luis Fernando (5), Lussenhoff (7) y Manusovich (6); Montenegro (6), Zapata (6), Basavilbaso (6) y Gorosito (7); Biaggio (5) y Acosta (7). DT: Alfio Basile. Suplentes: Nicola, Benito y Estévez.
Primer tiempo: 10, Acosta (SL).
Segundo tiempo: 10, Montenegro (SL), y 35, Camps (VS). A los 47 minutos fue expulsado Gorosito (SL), por exceso verbal.
Además de la satisfacción de cortarle el invicto a Vélez y de entreverarse en la lucha por los primeros puestos del Clausura, San Lorenzo le puso fin a su racha adversa en Liniers. Nada menos que 10 años sin triunfos. No se imponía en el estadio Amalfitani desde el de octubre de 1988, cuando venció por 6 a 3, con goles de Lucca (en contra de su valla), Ahmed, Gorosito -dos, el primero de penal-, Bello y Monárriz; para Vélez habían marcado Cincunegui, Morresi, de penal, y Fabián Vázquez.
En el medio queda la perdurabilidad de Pipo Gorosito como nexo entre un triunfo y otro.
Vélez hacía 12 partidos que no perdía; para encontrar su última caída habría que remontarse al 23 de noviembre de 1997, en la 14» fecha del Apertura, cuando Lanús lo superó por 4 a 3 en el Sur.
Por haber llegado al límite de cuatro amonestaciones, ante Estudiantes no jugarán Méndez y Posse.


