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"Para nosotros es mucho mejor jugar en nuestra cancha". Después de algunas especulaciones, el deseo de Néstor Ortigoza, emblema de un San Lorenzo que sueña con disputar la final del Torneo Transición, se hará realidad. Pero el equipo de Pablo Guede recibirá a Banfield con 10.000 simpatizantes menos: una rajadura en una viga de la popular local, detectada por la firma constructora Astori, hará que ese sector del estadio quede inhabilitado.
Esa parte de las tribunas, que ya había sido sometida a inspecciones, requerirá de obras que no finalizarán a tiempo para el encuentro del próximo domingo a las 16.15. Entonces, el club sólo usará el codo de su popular local.
Ahora, San Lorenzo deberá resolver de qué manera distribuye las localidades, ya que cuenta con 60.000 socios. En otras ocasiones, la prioridad fue para los socios refundadores; luego, se tuvo en cuenta la cantidad de años de antigüedad.
Con esto, el estadio Pedro Bidegain contará con capacidad para algo más de 30.000 espectadores: 12.000 en la general visitante, 4.500 en el codo de la popular local, 9.000 accederán a la platea Sur y 5.000 en la platea Norte, que es la que está sobre los bancos de suplentes.
De todas maneras, se podría decir que San Lorenzo salvó una instancia crucial, puesto que se cernía la posibilidad de una clausura que habría alcanzado todas las instalaciones del estadio.
Se había especulado con el estadio de Vélez como alternativa, pero la relación es pésima entre ambas hinchadas desde hace unos años, con incidentes que fueron consecuencia del asesinato de un hincha velezano. Luego, el Ministerio de Seguridad de la Nación y el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires dispusieron que el encuentro entre San Lorenzo de Almagro y Banfield no se jugara en el estadio Amalfitani.
Extraoficialmente, aseguran que la barra llamó a Raúl Gámez, presidente de Vélez, y fue tajante: "Acá no juegan", le habrían dicho los violentos. Y el club de Liniers dejó constancia de su "prescindencia" en el tema en un comunicado, inequívocamente dirigido a sus socios e hinchas: "En relación a la información difundida por distintos medios periodísticos, el Club Atlético Vélez Sarsfield aclara que no existe ni existió gestión o decisión alguna de parte de Vélez tendiente a alquilar el estadio José Amalfitani al Club San Lorenzo de Almagro para disputar un encuentro el próximo fin de semana. Las gestiones o intentos realizados por los organismos de seguridad o por la propia Asociación del Fútbol Argentino son ajenos a Vélez, quien resuelve y toma las decisiones en defensa de los intereses del club".
De esta forma, la posibilidad fue descartada y la consigna "En Vélez no se juega", sostenida en una de las pintadas cerca del estadio José Amalfitani, se cumplirá.
Además de expresar sus deseos, Ortigoza sumó su opinión a la controversia sobre la habilitación del Nuevo Gasómetro, al señalar que para el conjunto azulgrana "es mucho mejor" jugar en su cancha, y que el estadio del Bajo Flores "va a ser una fiesta".
Entre la precariedad y la falta de previsión que alcanzó una cuestión de infraestructura de uno de sus escenarios más importantes, el fútbol argentino agregó un capítulo gratuito que revela hasta dónde llega la intolerancia.
El domingo se definirá, en el campo de juego, uno de los finalistas del Torneo de Transición y luego el estadio será reparado. Lo que, según parece, que nunca tendrá solución es la violencia latente.
La AFA designó a Patricio Loustau como árbitro de San Lorenzo vs. -Banfield y Mauro Vigliano estará a cargo de San Martín, de San Juan, vs. -Godoy Cruz, de Mendoza. Ambos encuentros dirime irán al finalista de la Zona 1 y, rival de Lanús por el título del Torneo Transición, el domingo próximo, a partir de las 16.15. En tanto, en los partidos que decidirán el único descenso, Argentinos visitará a Atlético de Rafaela, con arbitraje de Germán Delfino, mientras que Sarmiento jugará en Bahía Blanca con Olimpo, bajo el control de Fernando Espinoza. El equipo de Junín acumula dos puntos más que Argentinos Juniors.


