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Guillermo Saputo se ríe, bucea en algún recuerdo, pero no deja dudas de su satisfacción. En pocas horas se subirá al ring del hotel MGM Grand, de Las Vegas, y como un verdadero desconocido efectuará la primera pelea profesional, de cuatro rounds ante el norteamericano Shaen Hawle, en uno de los combates de relleno previos al choque entre Oscar de la Hoya y Javier Castillejos. Todo muy rápido, muy lejos de casa. A miles de kilómetros de José C. Paz, donde nació hace 24 años y vivió hasta que llegó el tiempo de las decisiones. Y la picardía del pibe que llenaba de chistes el gimnasio del Cenard, donde convivió durante seis años con el seleccionado argentino amateur, se trasladó a los Estados Unidos, la meca del boxeo, buscando la gloria donde puede llegar más rápido.
Como peso welter, Saputo representó a nuestro país en panamericanos y mundiales, en los Juegos Olímpicos de Atlanta y Sydney 2000, tras lo cual tomó una determinación rotunda y sin vuelta atrás. "Decidí venir a los Estados Unidos a desarrollar mi campaña profesional", comenta desde Las Vegas, en una conversación telefónica con La Nación .
No pudo llegar a un lugar mejor para sus aspiraciones. Guillermo se instaló en el este de Los Angeles junto con Nancy, su novia, y la pequeña Victoria Oriana, su hija de 9 meses, en una casa a dos cuadras del De la Hoya Boxing Club, gimnasio propiedad del Golden Boy donde se entrena de lunes a sábado, dos veces (en ocasiones tres) por día. "No fue fácil venirme. Tuve que juntar mucha plata y para eso vendí el Renault Clío y el local de peluquería que tenía con mi novia... Hay que tener dinero para hacer lo que hice", advierte.
Se sabe el sacrificio que tiene que hacer un boxeador para llegar a lo más alto. Pero vaya padrino que le tocó a Guillermo. "Hace un mes firmé un contrato para la empresa de De la Hoya (Golden Boy Management). Soy el segundo que lo logra; el primero fue José Navarro, un mosca que representó a los Estados Unidos en Sydney 2000", dice Saputo, cuya bolsa en el debut asciende a 4000 dólares brutos, que serán netos si logra un triunfo por KO.
-¿Qué cosas cambiaron para vos?
-Todo. Mi nivel de vida es diferente. Además, puedo andar por la calle sin peligro de que me roben. La casa por ahora la alquilo; es muy fácil tener un auto, pero todavía no pienso en lujos.
Hace un momento dejó de entrenarse y como al descuido menciona que ofició de sparring de De la Hoya. "Te habla como un amigo más, pero como es una figura está siempre aislado" , cuenta y se apura a preguntar por sus ex compañeros del seleccionado amateur: "¿Sabés algo de Narváez y de los muchachos? Tengo teléfonos viejos y perdí el contacto".
No parece deslumbrarse por las luces de los casinos, el glamour... Saputo sólo piensa en trabajar a fondo; el éxito es una consecuencia que aún no lo desvela. "¿Qué extraño de la Argentina? La cumbia, la bailanta... ja ja ja", carcajada antinostalgia la de Guillermo, que sin embargo tendrá esta noche el apoyo de sus padres, Juana y José, que llegaron a Las Vegas para ver el debut de su hijo. "A la Argentina ya no vuelvo más -afirma, contundente-; tal vez lo haga sólo de visita. Aunque se comenta que después de que haga acá diez combates voy a ir a hacer una pelea. También viajaría De la Hoya, pero sólo para promoción."
Guillermo Saputo llegó a Las Vegas, pero con una historia distinta. No es campeón ni estrella aún. El camino hacia esos estratos comenzará a recorrerlo esta noche. Eso sí: demasiado lejos de casa .


