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SEUL.– Si es usted occidental y tiene previsto visitar Corea del Sur durante el Mundial de fútbol, tenga cuidado a la hora de pedir la comida y evite a toda costa pronunciar la palabra “boshintang”.
Si lo hace le pondrán en la mesa un guiso de carne con sabor a ternera muy fina.
Pero no es ternera. Se trata de perro.
El “boshintang” (guiso de perro) es uno de los platos más tradicionales de Corea y su degustación escandaliza a Occidente, comenzando por el presidente de la FIFA, Joseph Blatter, que se metió en un avispero a finales del año último al solicitar que durante el Mundial se prohíba el sacrificio de perros destinados a la gastronomía.
El alcalde de Seúl, Kon Kum, respondió a Blatter que el ayuntamiento no piensa tomar ninguna medida especial en contra de esta tradición culinaria, que se remonta al siglo IV a. c.
El Gobierno optó por interrumpir la producción y venta de carne de perro destinada al consumo humano, pero la práctica habitual está muy extendida entre la población.
Los canes utilizados para consumo humano reciben el nombre de “tonke” o perro amarillo y son normalmente criados en granjas de zonas rurales antes de pasar a la ciudad para su consumo. La carne de perro está en cuarto lugar en la preferencia coreana después de la vaca, el cerdo y el pollo.
Los coreanos juzgan que comer carne de perro es tan respetable como degustar un filete de ternera o una ración de ostras. Y sostienen que tiene efectos beneficiosos para la salud. Por ejemplo, dicen, ayuda a que las heridas cicatricen mejor y más rápidamente.
Una vez aprendida la palabra que no debe pronunciar, el occidental se encontrará en las mesas de los restaurantes coreanos el “kimchi”, sobre la base de verduras hervidas aderezadas con ajo, sal, cebolla, jengibre y pimienta roja.
También se podrá optar por el “bulgogi”, carne de ternera a la plancha con salsa y lechuga; el “bibimbap”, espinacas, brotes de soja, cebolla, huevo, salsa picante y carne mezclada con arroz; el popular y milenario “samgyetang”, una mezcla de pollo, arroz, ginseng, dátiles, nueces y verduras, ideal para combatir el calor y la humedad.
Tradicionalmente, la comida coreana no se sirve a medida que se van acabando los platos, sino que la traen toda al mismo tiempo. Los coreanos comen el arroz y la sopa con cuchara, y el resto de los platos con palillos.
Por cierto, no coloque la cuchara o los palillos dentro del plato de arroz, pues así se hace en el rito a los muertos.
A la hora de las bebidas, las más populares son el “makgeolli” (vino de arroz sin refinar), “cheongju” (vino de arroz refinado) y el “soju” (licor producido mediante la destilación de papas).
Para beber hay que seguir una especie de ritual, conocido como “chur ye” en coreano. La máxima es que la persona que está a su lado no puede tener nunca el vaso vacío. A la hora de brindar, el vaso de la persona mayor deberá quedar por encima del más joven.
Con motivo del Mundial, Corea espera la visita de casi medio millón de personas –no se necesitará visado de entrada–, que podrán utilizar un eficaz y barato servicio de taxi y metro, mientras que los autobuses, también económicos, pecan de algo lentos a causa del intenso tráfico de Seúl, de casi 13 millones de habitantes y ambiente muy contaminado.
Al mismo tiempo, el Mundial se jugará en primavera, una estación que por estos lares se alterna días secos y soleados, con frecuente inestabilidad y lluvias, que serán más frecuentes a medida que avance el mes de junio. Se recomienda el piloto y paraguas.
Las temperaturas suelen oscilar entre 25 y 20 grados centígrados.
La moneda oficial es el won. Un euro equivale a unos 1500 wones y un dólar a casi 1300, pero las tres se pueden utilizar para cualquier operación y sobre todo para comprar en los mercados de la capital coreana de Namdaemun e Itaewon, además del conocido electrónico de Yongsang.
Recuerde también que no es frecuente el uso de la propina –en hoteles y restaurantes están incluidas en el precio– en el país, cuya renta per cápita ronda los 10000 dólares anuales frente a los 1000 de los vecinos norcoreanos.
La sociedad coreana, trabajadora, afable y muy familiar, profesa de confucionismo, y en ella el orden prevalece gracias a la obediencia al superior. Ello significa que el hijo debe obedecer al padre, la mujer al esposo, el criado al amo, es decir, una forma de vida jerárquica, pero que no se cumple a rajatabla.
Corea del Sur ha pedido a los responsables de los 32 conjuntos que participarán de la Copa del Mundo 2002 y a los visitantes de turno, que no traigan consigo productos alimenticios, en un intento de controlar todos los riesgos por la situación de cuarentena decretada por el Gobierno de ese país a causa del reciente brote de fiebre aftosa.
La delegación de Turquía, que llegó el último sábado a Corea, debió esperar durante dos horas en el aeropuerto internacional local porque en su voluminoso equipaje figuraban... 170 kilos de queso.
Sólo cuando los responsables del equipo turco firmaron un documento en el que declaraban que el producto en cuestión había sido fabricado con leche pasteurizada, los directivos del aeropuerto dieron la autorización para al ingreso del alimento.
La mayoría de los equipos participantes del Mundial de Corea-Japón, ha llegado al certamen con sus propios alimentos para prevenir desarreglos gástricos de sus futbolistas. España, por ejemplo, trajo a Corea media tonelada de carne gallega, varios kilos de embutidos, espárragos de Navarra y otros productos de su tierra.
Asimismo, la selección brasileña tiene entre sus integrantes a un cocinero. Además de traer una abundante carga de frijol negro, que junto con el arroz, es uno de los alimentos predilectos de Brasil. Aunque el arroz no falta en ningún país asiático.
La necesidad de comer frijol obedece a que es el plato favorito de los futbolistas brasileños y que la política del cuerpo técnico es que el menú de los jugadores sea siempre el mismo en cualquier parte del mundo.
Fuente : EFE


