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MARSELLA (De nuestros enviados especiales).- Cuando faltaban pocos minutos para el final del encuentro, el delantero holandés Dennis Bergkamp tenía la cabeza en otro lado. Así lo reconoció el autor del gol que ubicó a Holanda entre los mejores cuatro del Mundial de Francia.
"Estaba agotado, el calor y el sol eran muy fuertes. Quería que el árbitro terminara el partido. Sólo esperaba el final y marqué un gol histórico", dijo Bergkamp. Con categoría engañó a la defensa argentina y anotó un gol que seguramente quedará entre los mejores de la Copa del Mundo.
No sorprendió a nadie cuando afirmó que marcó el gol más lindo de su carrera. Era lógico. Además de una definición perfecta, se ganó un lugar en la historia del fútbol holandés, ya que se convirtió en el máximo goleador de su país.
Bergkamp alcanzó los 36 tantos internacionales, uno más que Faas Wilkes, cuyo récord permaneció sin vencer durante casi 40 años. Wilkes logró su cifra en 38 partidos, mientras que Bergkamp necesitó 62.
Mucho tuvo que ver en la acción que le dio la clasificación a Holanda la asistencia de Frank de Boer desde casi 50 metros. "¡Qué pelota me pasó Frank! Con él nos conocemos desde hace bastante tiempo. Cuando estuvimos juntos en el Ajax también hicimos goles así. Pero ninguno tan lindo como éste", expresó. Vale recordar que el equipo naranja responde a la escuela del Ajax. La mayoría de los jugadores que están en Francia se formó en sus divisiones inferiores. Bergkamp, goleador de Arsenal, de Inglaterra, nació futbolísticamente en el principal club de Amsterdam. Comparte la lista con el arquero Edwin van der Sar, los defensores Frank de Boer y Michael Reizinger, los volantes Ronald de Boer, Clarence Seedorf y Edgar Davids.
A dos meses del comienzo del Mundial, Bergkamp sufrió una lesión en los gemelos de la pierna derecha. Estuvo siete semanas alejado de los campos de juego. Tanto es así que el técnico Guus Hiddink dudó de incluirlo en la lista definitiva para Francia ´98.
Con su gol, El hombre de hielo, como lo llaman sus compañeros y la prensa de su país, se encargó de justificar el apodo. Claro que después de que vio cómo se introducía la pelota en el arco de Roa, dejó de lado el sobrenombre y soltó la alegría contenida. "No lo podía creer. Antes del Mundial tuve una lesión de la que me costó bastante reponerme. Incluso llegué a pensar que no llegaría. Y ahora le di la clasificación a mi equipo", afirmó.
En el primer tiempo, Bergkamp demostró que no todos los goleadores son egoístas. A los 12 minutos, con un preciso cabezazo habilitó a Kluivert para que abriera el marcador. "Será una tarde difícil de olvidar. Tuve dos momentos de inspiración y los dos terminaron en gol", afirmó.
Después del partido, ya en el festejo del vestuario, Bergkamp disfrutó de una emoción que hace un tiempo soñó entre dudas.


