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STUTTGART (Especial).- De todo se ha dicho de David Beckham. Que desde el marketing su imagen fuera de la cancha vale más que lo que ofrece adentro. Que su capacidad futbolística sólo asoma cuando se trata de patear centros o tiros libres. Y quizá no estén tan errados los que piensen así. Ahora, ¿eso es suficiente? Tal vez no para ciertos encuentros, pero fue justo lo necesario para Inglaterra ayer, que le ganó a Ecuador por 1-0 y avanzó a los cuartos de final del Mundial sólo por eso, por la exquisita pegada del Spice Boy .
Ni siquiera la pasión mundialista pudo escaparle a la sintética familia Beckham. Tras el gol inglés, la transmisión internacional mostró las imágenes del estallido del banco, del festejo de los jugadores y del de la gente. Pero todo eso ocurrió después de hacer foco en el grito de Victoria Adams en su palco VIP. Todo forma parte de la Copa del Mundo.
Si por algo se hizo necesario hablar de todo esto es porque el partido fue muy flojo. No parecía un encuentro de eliminación directa, de los que deciden la suerte de un seleccionado por cuatro años, tal como suele pasar con los mundiales.
Inglaterra, se sabe, viene transitando por una medianía impropia de un equipo con grandes aspiraciones. Sufre porque no tiene peso ofensivo. Porque se lesionó Owen, porque Crouch no convence y porque Rooney está fuera de forma. Y porque el sueco Sven Goran Eriksson se animó a incluir al juvenil Theo Walcott (17 años) en la lista, pero no se anima a ponerlo en la cancha. Entonces juega sin referencias de peso en el ataque y ubica en la cancha formaciones con cinco o seis mediocampistas. Puede tener la pelota de a ratos, pero no encuentra nunca profundidad. Todas sus posibilidades se resumen con pelotazos de larga distancia.
Con los ingresos de los volantes Michael Carrick y Owen Hargreaves (este último, como marcador de punta derecho), Steven Gerrard y Frank Lampard quedaron libres y se sumaron a posiciones ofensivas, pero sin llegar a conectarse demasiado con Wayne Rooney. Además, el atacante de Manchester United no pudo ser una vía de gol por sí solo. Siempre quedó atrapado en las garras de un implacable Iván Hurtado.
Ecuador cumplió desde el comienzo con el objetivo de la paciencia. Jugó sobre seguro y esperó el error del rival. Así tuvo su oportunidad, muy clara y temprano. A los 11 minutos, Terry saltó a cabecear una pelota sencilla y pifió groseramente. Carlos Tenorio quedó cara a cara con el dubitativo Robinson, pero se demoró mucho en la definición y permitió que llegara Ashley Cole para desviar la pelota, que pegó en el travesaño.
Se puede decir que fue la única jugada de gran riesgo de todo el partido hasta el gol de Beckham, a los 15 minutos del segundo tiempo.
El ritmo de juego fue muy lento. Era muy difícil que los mediocampistas sudamericanos se despegaran de sus posiciones de marca. Preferían que la responsabilidad la tomaran los ingleses, por eso el trámite se hizo aburrido.
Pero después del 1-0 de Beckham, fue necesario salir. Luis Antonio Valencia comenzó a moverse por la izquierda buscando espacios. Un remate suyo, desde el vértice izquierdo del área inglesa, fue bien controlado por Robinson.
Ni siquiera los ingresos de Christian Lara y de Iván Kaviedes lograron cambiarle la cara a Ecuador, que pareció respetar mucho a Inglaterra. No se animó a dar la primera gran sorpresa de la Copa.
Lo curioso es que lo mismo pasaba con Inglaterra. Porque después del gol, Eriksson hizo ingresar a Jamie Carragher (un zaguero central) por Joe Cole (un mediocampista ofensivo). Con el cambio dio a entender su conformismo. La clasificación ya estaba casi asegurada y no pensaba dejarla escapar por el bien del espectáculo.
Rio Ferdinand estuvo muy sólido, y John Terry, gracias a la ayuda de Carragher, empezó a acomodarse después de un primer tiempo malo. Ya no había posibilidades para el empate de Ecuador.
Por lo que significó para su historia, el solo hecho de haber participado en los octavos de final fue suficiente para los ecuatorianos. Así lo reflejó el rostro feliz del entrenador colombiano Luis Suárez, que aplaudió a sus jugadores por la entrega.
Por supuesto que también había felicidad en el plantel de Inglaterra. Porque aún sin convencer por su rendimiento ya están entre los ocho mejores del mundo. Y ése es todo el aliciente que necesitan para pensar con tranquilidad en los motivos por los que el equipo sigue jugando tan mal.
Con el tanto de ayer, David Beckham anotó goles en tres mundiales, ya que antes le había hecho uno a Colombia (de tiro libre), en Francia 1998, y uno a la Argentina (de penal), en Japón y Corea 2002. Es el primer inglés que lo consigue y sólo es superado por el brasileño Pelé y el alemán Uwe Seeler, que marcaron en cuatro copas.
Centenares de personas salieron a las calles de Quito y de Guayaquil a festejar por la actuación de Ecuador, pese a quedar eliminado en los octavos de final, según informó EFE. En ambas ciudades, la gente pudo ver el partido en pantallas gigantes que se ubicaron en las plazas.
El seleccionado de Sven Goran Eriksson no pierde un partido desde el 7 de septiembre del año último, cuando cayó ante Irlanda del Norte por 1-0, en un partido de eliminatorias para el Mundial. Después, consiguió nueve victorias y sólo un empate (contra Suecia, aquí, en Alemania). Además, mantiene su ventaja en el historial ante equipos sudamericanos en choques mundialistas: ganó ocho partidos, empató tres y perdió cinco.
El gol de su marido, David, le dio a Victoria Beckham un motivo para festejar, pero el viaje de Colonia a Baden-Baden fue traumático para las mujeres de los futbolistas por una demora que las dejó muy enojadas con la compañía aérea: "Tratan mejor a los perros que a nosotros, que tuvimos que esperar dos horas con nuestros niños".



