Camino a los Juegos Panamericanos. Son jugadores golondrina y campeones mundiales y van a Lima 2019 en busca de otro golpe del sóftbol argentino

La Argentina ganó el título mundial frente a Japón, el 23 de junio pasado; a Perú viajará el mismo plantel que se consagró en la República Checa
La Argentina ganó el título mundial frente a Japón, el 23 de junio pasado; a Perú viajará el mismo plantel que se consagró en la República Checa Crédito: Flickr/czechsoftball
Olivia Díaz Ugalde
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16 de julio de 2019  • 09:36

"Después de lograr el título mundial, el mayor premio deportivo, tener que salir a jugar poco después otro torneo importante es un desafío muy grande. Primero, porque la selección nunca fue con la etiqueta de favorita a los Juegos Panamericanos, y después, porque hay que revalidar el nivel alcanzado", explica Julio Gamarci, el entrenador del seleccionado argentino de sóftbol consagrado en Praga a fines de junio. "Hay que crear, con miras a Lima, las mismas condiciones emocionales y técnicas que alcanzamos en la Copa del Mundo. Después, ganará quien haga el movimiento justo en el momento indicado: esa es la diferencia entre el campeón y el subcampeón", añade.

Gamarci asumió en 2015. Los Juegos de Toronto estaban cerca y el santafesino era el indicado para tomar el mando: venía de coronarse campeón con el equipo argentino juvenil en 2012 y 2014. En la ciudad canadiense alcanzó el tercer puesto, la primera estocada de cuatro años de trabajo coronados en Praga con el título de campeón mundial. Pero lejos de quedarse con ese logro, el entrenador mira a futuro y sostiene que hay que tomar este lauro como motor de despegue para conseguir un desarrollo competitivo en la Argentina.

"Queremos capitalizar este triunfo. Es un desafío grande porque hay mucho por hacer. Hay que lograr que haya un equipo de personas comprometidas a lo largo del país para llevar a cabo un proyecto que incluya competencia, capacitaciones, entrenamientos", detalla desde Paraná el entrenador. "Hay un desarrollo grande e importante en selecciones, pero falta desarrollar más el lado de los clubes, las inferiores", agrega, conocedor a fondo este deporte.

En ese sentido apunta Huemul Mata Carabajal, el pitcher de la selección y figura en la final ganada frente a Japón: "En todo el país se necesita más apoyo para levantar el nivel. En Santa Rosa, por ejemplo, el nivel ahora es bastante bajo; hay muy pocos equipos porque se fueron muchos jugadores. A esto se suma la falta de clubes, de competencia y de semillero", analiza desde Canadá el jugador nacido en la ciudad pampeana.

Pero lejos de mirar el vaso medio vacío, el seleccionador y el jugador avizoran entusiasmados el futuro. Los Juegos Panamericanos son todo un reto, pero si hay una cualidad que describe a ambos es que nunca se dan por vencidos. "Nosotros somos de abrazar los desafíos, más allá de los resultados. Esto hemos hecho en los últimos cuatro años: no ganamos dos campeonatos mundiales [fueron octavos en 2015 y cuartos en 2017], ganamos un sudamericano y fuimos subcampeones en otro, quedamos terceros por la Copa Intercontinental y alcanzamos medallas plateadas en los Juegos Panamericanos de 2003 y 2015. Todo esto sirvió como aprendizaje, para seguir empujando, y se lo coronó con el Mundial. Ahora hay que volver a arrancar", dice entusiasmado Gamarci.

-¿Cuál fue la clave para ganar el Mundial de Praga?

Gamarci: -Lo emocional, que es lo que domina la parte mental. La habilidad de los jugadores estaba; el nivel, la preparación, la calidad en la técnica... Cuando uno está mucho tiempo entre el quinto y el tercer puesto en el nivel mundial, el nivel está. Este Mundial fue el salto que necesitábamos para aprender a controlar nuestras emociones, a ser más inteligentes al jugar. Eso era un objetivo: trabajar las emociones, estar más tranquilos y jugar con paz interior independientemente de lo caliente de la competencia. Visibilizar estas debilidades nos ayudó a dar el salto, además de un trabajo consistente durante cuatro años, que hizo a la formación de un grupo de jugadores que disfruta tanto en la cancha como fuera de ella.

-¿Qué se necesita para cambiar el chip de campeón mundial con miras a los Panamericanos?

Mata Carabajal: -El Mundial nos da un impulso bastante grande y nos ayuda a llegar con más confianza a Lima. Si bien a la Copa fuimos con muchas expectativas y aspirábamos al campeonato, hasta que llegamos al partido final era difícil dimensionar el potencial. Ahora ya tenemos esa experiencia, y con la cabeza siempre enfocada en dar lo máximo, llegamos muy motivados.

Gamarci: -Ahora hay un proceso emocional y psicológico por trabajar desde el cuerpo técnico para que el equipo tome conciencia del logro. Las habilidades son las mismas, las condiciones físicas son las mismas, pero después de alcanzar el mayor premio, hay que volver a las bases para encarar el próximo desafío.

A Lima viajará el mismo equipo que gritó campeón en República Checa. Un plantel renovado, lleno de figuras jóvenes, producto del programa de juveniles, y con experiencia en el exterior. El sóftbol, al ser un deporte de verano, es practicado de septiembre a mayo en el país y luego la mayoría de los integrantes emigra hacia clubes del hemisferio del norte. Es el caso de Mata Carabajal, que con 24 años está protagonizando su primera temporada en Japón.

"Empecé a jugar en otras ligas cuando comencé a viajar por la selección. Si bien el equipo alcanzó un alto nivel, nos faltaba competencia. Al salir a competir nosotros, los clubes de afuera empezaron a interesarse y a llamarnos. Siempre fue un sueño competir en el exterior. Jugar en Japón es una gran experiencia. Es otro nivel", cuenta "Memu".

En tanto, Gamarci se entusiasma con el porvenir. "En Paraná hay diez equipos que tienen toda la tira de categorías. En otros lugares se está desarrollando, pero la falta de competencia hace que los jugadores elijan emigrar. Nuestro sóftbol está en desarrollo. Desde la Confederación se consiguió estabilidad de los programas de desarrollo en el nivel de selecciones, que haya detección de talentos y trabajo con ellos para que lleguen a la elite, al alto rendimiento. Pero todavía tenemos pendiente el desarrollo de clubes y de la competencia general", sostiene el santafesino. Lima 2019 puede ser un nuevo impulso para lo que anhelan él y sus dirigidos.

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