Argentina Open. Radiografía del Topo Londero: temperamento, boicot, crecimiento y peligro

El festejo de Juan Ignacio Londero, que alcanzó las semifinales del Argentina Open por primera vez.
El festejo de Juan Ignacio Londero, que alcanzó las semifinales del Argentina Open por primera vez. Crédito: ATP Buenos Aires
Sebastián Torok
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15 de febrero de 2020  • 00:53

"Al Topo me falta convencerlo de que es bueno y de que puede ser mejor de lo que es". El Topo es Juan Ignacio Londero. El que habla, ante LA NACIÓN, en un rincón del Buenos Aires Lawn Tennis Club, es Andrés Schneiter, el entrenador del cordobés, que alcanzó las semifinales del Argentina Open por primera vez. La charla con el coach se produce poco después de que el jugador nacido en Jesús María eliminara a Guido Pella, por 6-4 y 7-6 (7-4), en 1h54m. Este sábado lo aguarda el noruego Casper Ruud (45° del ranking), pero la lectura de la situación es periférica, va más allá de una posible clasificación para la final del torneo porteño. Después de un 2019 de enorme crecimiento y de un arranque inestable de esta temporada, Londero ganó su mejor partido. Es peligroso, para cualquiera. "Si se la cree y logra quererse un poquito más, no matarse tanto y no frustrase, podría estar jugando, incluso, para mucho más", añade Schneiter.

Con 26 años, es el tercer mejor argentino del ranking. Es 69° del tour, pero en noviembre pasado fue 50°. Claro que a principios de 2019 no contaba con triunfos en el tour y hoy hasta se lo reclama para tener un lugar en el equipo nacional de Copa Davis. Provoca entusiasmo. Los expertos ponderan sus cualidades. Modesto "Tito" Vázquez, es uno de ellos. "A [Roberto] Maccione, su preparador físico, lo conozco, estudió en Alemania, trabajó conmigo en un proyecto y es muy bueno. El Topo creció mucho en lo físico. Técnicamente también: el revés es bueno, va plano, impacta fuerte, avanza, la derecha la está mejorando, le va pegando más adelante, porque siempre tiene la tendencia de pegarle un poco más atrás, el saque ha mejorado. Le falta mejorar todo lo que es el slice de revés, para que sea un buen recurso. Todos los jugadores tienen para evolucionar. Si Dominic Thiem, que en un año pasó de tener una derecha mediocre a la más rápida de Australia, te demuestra que todos los pibes pueden mejorar", analiza Vázquez, fiel a su estilo.

El Topo Londero, campeón del Córdoba Open 2019, está aprendiendo a convivir con las presiones de la elite.
El Topo Londero, campeón del Córdoba Open 2019, está aprendiendo a convivir con las presiones de la elite. Crédito: ATP Buenos Aires

El ex capitán finalista de la Copa Davis 2011 fue el conductor de un equipo argentino Sub 16 que jugó un Mundial en San Luis de Potosí, México, en 2009, en el que estaba Londero, además de Mateo Martínez y Mariano Urli. "El Topo era el número uno de la Argentina en esa categoría. En el torneo siempre estaban los mejores, como el español que perdió acá en el ATP de Buenos Aires [Jaume Munar] y te das cuenta quiénes tendrán posibilidades en el futuro. Y Juan Ignacio era un chico rápido de piernas, pero muy frágil mentalmente. Y esa parte la está trabajando. Pero en eso todavía le falta tener un poco más de confianza en sí mismo y no depender tanto del exterior. No es fácil adaptarse al mundo nuevo de la elite del tenis. El otro día estuve con él, le hice algunas preguntas y le dije: 'Relajate, boludo'. Ahí está, en las semifinales".

Agustín Calleri, cordobés como Londero, pero de Río Cuarto, acepta el desafío de LA NACIÓN y hace una radiografía. "Es un tipo que saca bien, devuelve muy bien, tiene todos los golpes, le gusta pegar e imponer su juego. Quizás tiene que buscar una velocidad media, no ir siempre al palo y palo. Por ahí tiene que mejorar la defensa, pero todo se aprende. A su preparador físico y a su entrenador los conozco, trabajé con ambos y lo hacen crecer. Su físico tiene que ir cambiando, no es lo mismo estar en este circuito que jugar challengers, no es la misma exigencia, pero el mismo deporte te lo va pidiendo", dice el presidente de la Asociación Argentina de Tenis. Dieciséis del mundo en 2003, Calleri agrega: "El año pasado, en una semana le cambió la vida: de nunca haber ganado un partido ATP, pasó a ganar un título [el Córdoba Open]. Se va acomodando a lo que es la vida del circuito, a estar rodeado de los mejores jugadores, pero tiene tenis para poder estar ahí. Tiene que buscar el equilibrio en su afán por ser ofensivo, no tiene que pasarse de rosca ni estar abajo en las revoluciones. Pero lo que le da eso es jugar, la experiencia de manejar ciertos momentos. Está tratando de mejorar su temperamento, está haciendo un esfuerzo porque trabaja con un psicólogo y es una lucha interna de él".

Según Schneiter, Londero no tiene muchos aspectos técnicos y estratégicos por mejorar. El desafío para por el aspecto anímico. "La defensa, puede ser. Pero tiene un juego que es difícil de que llegue a defender como un animal. Nosotros proponemos, buscamos, mandamos, tiramos. Tiene que seguir creciendo físicamente, siempre es un desafío, porque estamos al límite de caernos. Eso nos podría dar un poco más de resto cuando tenemos mucha fajina en una semana. Yo peleo mucho con él por ese tema, le cuesta comer y mantener el peso. Hoy está un poco encaminado. El año empezó con muchas dudas", reconoce Schneiter, que también es coach del chileno Cristian Garin (aunque ello empieza a generar dificultades operativas). "Ahora el Topo tiene que revalidar todo y arrancan otras dudas, otros miedos y peleamos todo el día contra eso -cuenta el coach-. Tiene un tenis bueno desde toda la vida, pero encontró más su juego, sus formas, fuimos convenciéndolo de un montón de cosas para que se siga animando. Y tiene más todavía. Me pongo contento por él porque va rompiendo obstáculos. Esta semifinal le dará confianza para decir: 'Puedo'".

"Este, contra Guido [Pella], fue mi mejor partido del año. De a poco estoy recuperando esa locura linda que tenía para jugar el año pasado, pero sin insultar ni hacer show", describe Londero, el tenista que ilusiona.

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