Ataque virtual y denuncia policial: le hackearon la cuenta de Instagram a Marco Trungelliti

A Marco Trungelliti, que emprendió una lucha contra los apostadores, le hackearon la cuenta de Instagram y lo amenazaron.
A Marco Trungelliti, que emprendió una lucha contra los apostadores, le hackearon la cuenta de Instagram y lo amenazaron. Fuente: LA NACION - Crédito: Mechi Fuentes/ETQNV
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3 de septiembre de 2019  • 16:59

Para Marco Trungelliti, el tenista argentino que en febrero pasado reveló, en LA NACION, un intento de soborno rechazado en 2015, denunciado a la Unidad de Integridad del Tenis (TIU) y que derivó, entre otras cosas, en la sanción para tres argentinos involucrados en asuntos relacionados a los arreglos de partidos y apuestas, ya nada fue igual desde el momento en el que decidió contarlo. Voces de apoyo, cuestionamientos, pasividad dirigencial, estrés, lesiones y reconocimiento fueron parte de su nuevo presente. Pero en las últimas horas se sumaron las amenazas virtuales. Al santiagueño le hackearon la cuenta personal de la red social Instagram, le borraron sus publicaciones y las reemplazaron por fotos intimidantes o vinculadas con dinero.

Una de las imágenes publicadas luego del ataque informático fue de dos personas disfrazadas de conejo portando armas largas y explosivos. Otras publicaciones fueron de billetes de dinero y una que decía "The end (El fin)". Atemorizados al ver los mensajes de Instagram, Trungelliti y su mujer (Nadir Ortolani), fueron a una estación de policía en Andorra (donde viven desde diciembre pasado) y realizaron la denuncia.

Además, luego de hacer el reclamo en el Servicio de Ayuda de Instagram, la cuenta quedó inutilizada. Se borraron todas las imágenes de la cuenta, que está verificada (@marco.trungelliti), pero eso sí, la foto del perfil siguió sin ser la del tenista de 29 años y 205º del ranking, que volvió a Andorra luego de competir en el Abierto de los Estados Unidos (superó la clasificación y en la primera ronda del cuadro principal se retiró, por una lesión en la espalda, cuando perdía con Kei Nishikori por 6-1 y 4-1).

Las amenazas y los insultos virtuales se convirtieron, penosamente, en una situación bastante usual para los tenistas profesionales. La mayoría corresponden, claro, a personas (anónimas) vinculadas al mundo de las apuestas y los "amaños" de partidos. Pero no es tan común que les hackeen directamente la cuenta, mucho menos estando verificada (el método de las redes sociales para confirmar la identidad de una persona, utilizando una insignia en color azul).

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