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NUEVA YORK.- En una definición absurda, Kim Clijsters le ganó el duelo a Serena Williams y quedó a un paso de conseguir una hazaña histórica. La belga se impuso por 6-4 y 7-5, pero el epílogo de una de las semifinales de damas quedó envuelto en la controversia, por una penalización para Serena que derivó en su derrota.
La menor de las hermanas Williams sacaba 5-6 y 15-30 en el segundo set, cuando cometió un foot-fault (pisó la línea) en su segundo saque, y así quedó 15-40, con dos match-points en contra. Antes de servir, se dirigió en términos descomedidos a la jueza de línea que marcó la falta. "Si pudiera, metería esta pelota en tu garganta y te mataría", habría dicho la tenista; la jueza de línea denunció el incidente a la jueza de silla Louise Engzell, que a su vez solicitó la presencia del árbitro principal del torneo, Brian Earley.
Serena, que ya tenía un warning (advertencia) por destrozar su raqueta cuando cedió el primer set, quedó expuesta a una segunda sanción por violación del código de conducta. Durante la discusión en el medio de la cancha, se enojó otra vez con la jueza de línea: "Nunca te amenacé. ¿Estás hablando en serio? Nunca diría que te iba a matar". Pero el castigo se veía venir. Earley explicó: "Serena le dijo algo a una jueza de línea, eso fue reportado a la jueza de silla y la sanción es un punto de penalidad por conducta antideportiva"; como estaba match-point abajo, el encuentro se terminó. Williams, que defendía el título, cruzó la cancha, tiró la raqueta, saludó a Clijsters, que no salía de su asombro, y abandonó el estadio Arthur Ashe.
Poco después, Serena se presentó ante la prensa. Usualmente, la menor de las Williams se toma su tiempo para hablar; esta vez, quería dejar en claro su posición, apenas minutos después de perder en un final precipitado. "Dije algo que supongo que me costó un punto de penalización. Desafortunadamente fue en un match-point. No sé qué es lo que le dijo la jueza de línea a la umpire. Nunca pensé que podría recibir una sanción, pero ya está, no me voy a quejar", señaló.
Por su parte, Clijsters está muy cerca de causar un impacto inolvidable. En su regreso al circuito tras más de dos años, tiempo en el que se casó con un basquetbolista norteamericano (Brian Lynch) y tuvo una hija (Jada), la belga se dio el gran gusto de llegar a la final del US Open. Todavía no tiene ranking – la WTA exige que una jugadora complete tres torneos oficiales-, pero ya está en la final del último Grand Slam de la temporada, en la que se enfrentará con la dinamarquesa Caroline Wozniacki, que en la otra semifinal se impuso a la belga Yanina Wickmayer por 6-3 y 6-3. La definición se disputará hoy desde las 21 de Nueva York, las 22 en nuestro país.
Clijsters, que recibió una invitación especial para jugar aquí, irá en busca de su segunda corona en uno de los cuatro torneos mayores del tour. Fue campeona aquí en 2005, al vencer a Mary Pierce; no pudo defender el título al año siguiente por una lesión, y luego dejó la actividad, que retomó hace un mes, en el torneo de Cincinnati.



