Coria ya es un grande

Conquistó uno de los torneos más tradicionales del tour al ganarle al alemán Rainer Schuettler por 6-2, 6-1 y 6-3; fue el 8° título de su carrera y el N° 152 para el tenis argentino
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26 de abril de 2004  

MONTECARLO.- A orillas del mar Mediterráneo, Guillermo Coria cruzó un nuevo umbral. En el camino hacia el gran objetivo de su carrera, convertirse en el monarca del circuito, el argentino ya cuenta entre sus recuerdos el hecho de haberse vestido con las ropas de un príncipe.

Sin desentonar con el ambiente aristocrático, Coria sacó a relucir lo mejor de su nobleza tenística ante más de 8000 espectadores y se consagró por primera vez campeón en el Monte Carlo Country Club, al vencer al alemán Rainer Schuettler por 6-2, 6-1 y 6-3, triunfo que le posibilitó convertirse en el tercer argentino -los otros fueron Guillermo Vilas y Alberto Mancini- que se impone en el certamen que distribuyó 2.425.500 euros, de los cuales 396.000 quedaron en manos del ganador.

Coria, de 22 años, desde hoy Nº 3 en la Carrera de los Campeones y Nº 4 en el Ranking de Acceso, cosechó el octavo título de su carrera profesional, el segundo Masters Series de su carrera y le entregó al tenis argentino la 152ª conquista en la era profesional, cuyo comienzo fue en 1968.

Además, se trató del segundo trofeo que el argentino alza en esta temporada, pues en febrero se impuso en el ATP de Buenos Aires, donde derrotó al español Carlos Moya en la final.

  • Noble en todo sentido. De principio a fin, salvo en un pequeño lapso del segundo set, en el que tomó conciencia de lo que estaba logrando, Coria dominó a Schuettler a su antojo. Y el alemán, que ayer festejó su cumpleaños Nº 28, sólo pudo empezar a disfrutarlo, aunque sea a medias, cuando Coria lo felicitó por ese motivo durante la entrega de premios en la que estuvo presente el príncipe Alberto, de Mónaco.
  • Antes, como se citó, Coria desarrolló un monólogo a la perfección. Con la espina clavada por la final perdida ante Juan Carlos Ferrero hace doce meses, y el estigma del cólico renal que lo frustró hace tres semanas en Miami, el argentino desplegó una labor sin fisuras, contundente, sólida y plena de convicción.

    Es cierto que Schuettler cometió una gran cantidad de errores no forzados con su drive en el primer set, que Coria definió con oportunismo en los dos break-points que se le presentaron. Pero los fallos del perdedor, que en la semifinal derrotó a Moya, se sucedían como consecuencia de los interminables peloteos a los cuales se sometía con Coria.

    Liviano y rápido, el argentino se veía cómodo con esa estrategia. Schuettler volaba de una línea a la otra; Coria era un compendio de efectividad. De pronto, el alemán creía tener un hueco para desequilibrarlo, pero a la hora de animarse, llegaba tarde y erraba. El ritmo era todo de Coria. Y cuando Schuettler intentaba subir a la red y atacarlo, tenía como respuesta eternos passing-shots de revés cruzados que minaron cualquier atisbo de resistencia.

    El fenómeno se reprodujo en el segundo capítulo, en el que Coria consiguió una ventaja de 5-0. Allí se dio cuenta de lo que estaba haciendo. Por un momento, pequeño, pero suficiente para ver que es humano, esa computadora tuvo una falla en el sistema. Aparecieron unas dobles faltas -también pudo haber sido una molestia abdominal que arrastra-, pero rápidamente corrigió el error técnico y ajustó los detalles. El festejo de Schuettler -que levantó los brazos cuando quebró para 1-5- fue efímero. En el game siguiente, Coria fue otra tromba que aseguró media final en el bolsillo.

    Como si no hubiese querido humillar a su adversario, el argentino reguló el funcionamiento en el tercero. En el octavo game, cuando rompió el servicio del alemán, supo que el trofeo puesto en juego en 1897 ya estaba en sus manos. Necesitó 1h57m para confirmarlo y correr al palco en el que lo esperaban su mujer, Carla, su entrenador, Fabián Blengino, y su preparador físico, Federico Palermo.

    Después de haber dado cátedra en el polvo de ladrillo, en el que parece imbatible, el noble tenista se codeó con la aristocracia. Habló del significado del certamen, recordó que le habían dado una invitación especial tras la suspensión por doping y escuchó con emoción la ejecución del Himno Nacional Argentino. Luego, esos ojos achinados, plenos de brillo, se clavaron en los dos trofeos. Guillermo Coria tomó conciencia de lo que estaba viviendo. Se estaba convirtiendo en grande.

    A 14 partidos de Muster

    MONTECARLO (Especial).- Con el triunfo de ayer, Guillermo Coria acumula 26 encuentros sin derrotas sobre polvo de ladrillo, y está a 14 triunfos de la marca que ostenta Thomas Muster, ex Nº 1 del mundo, que fue imbatible en superficies lentas entre febrero y julio de 1995.

    Durante ese período, el austríaco ganó siete títulos: México, Estoril, Barcelona, Montecarlo, Roma, Roland Garros y St. Pölten. El español Alex Corretja frenó a Muster en la primera rueda de Gstaad.

    Por el momento, el Mago Coria acumula cinco títulos consecutivos en esa superficie: Stuttgart, Kitzbühel y Sopot (entre julio y agosto de 2003), Buenos Aires (febrero de 2004) y Montecarlo.

    Asimismo, Coria se convirtió en el primer argentino ganador de dos Masters Series (antes conocidos como Súper 9) desde la creación de esta categoría inmediatamente inferior a los cuatro Grand Slam. Su primer éxito en un certamen de este nivel fue en Hamburgo 2003. El otro argentino campeón en un Masters Series fue Guillermo Cañas, en Toronto 2002.

    Etlis y Rodríguez cayeron en dobles

    MONTECARLO (Especial).- Al margen del gran triunfo de Guillermo Coria, la alegría no pudo ser completa para la legión argentina en el cierre del Abierto de Montecarlo, pues Gastón Etlis y Martín Rodríguez perdieron con el británico Tim Henman y el serbio Nenad Zimonjic por 7-5 y 6-2, en la definición del torneo de dobles.

    La primera pareja íntegramente argentina que disputó un Masters (Houston 2003), venía de ganar el título la semana última en Valencia e iba en busca de su cuarta conquista en pareja, tras los trofeos obtenidos en Viña del Mar y Buenos Aires, en 2003. Etlis y Rodríguez continuarán la gira desde hoy, en el torneo Conde de Godó, en Barcelona.

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