Schwartzman-Zverev, por el Masters de Londres: el Peque perdió y quedó eliminado del torneo de Maestros

El argentino Diego Schwartzman se mide ante el alemán Alexander Zverev, por la segunda jornada del Masters de Londres.
El argentino Diego Schwartzman se mide ante el alemán Alexander Zverev, por la segunda jornada del Masters de Londres. Fuente: AP
Sebastián Torok
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18 de noviembre de 2020  • 18:35

A Diego Schwartzman nunca nadie le regaló nada en el tenis. Ni durante su formación, ni en la etapa de transición al profesionalismo, ni mucho menos para alcanzar la elite. El Peque, bien cimentado en el circuito desde hace años, se convirtió en el octavo singlista argentino de la historia en disputar la Copa de Maestros y lo hizo con esfuerzo y por mérito propio, tras una temporada en la que elevó la vara. Ser uno de los ocho maestros en Londres fue (y es) motivo de felicidad y orgullo para Diego, pero no por ello encaró sus desafíos bajo el techo del O2 Arena en forma festiva, conformándose con estar allí.

Pero claro que era consciente del examen al que se enfrentaría, sobre todo después de que el sorteo de los grupos lo ubicara en el que no prefería, con Novak Djokovic y dos poderosos sacadores (Daniil Medvedev y Alex Zverev). La caída con Nole en el debut en la zona Tokio 1970, y la derrota por 6-3, 4-6 y 6-3 frente al alemán, en 2h11m, sumado a la caída de Novak Djokovic frente a Medvedev por 6-3 y 6-3, en el duelo nocturno, dejaron al argentino sin chances de clasificarse para las semifinales. El viernes, Schwartzman cerrará su participación frente al moscovita, con la intención de conseguir al menos un triunfo en su primer paso por el Masters.

Último de los ocho jugadores en clasificarse para el ATP Finals (y uno de los dos debutantes de esta semana junto con el ruso Andrey Rublev), Schwartzman se plantó con firmeza desde el arranque del partido contra Zverev. El historial empatado en 2-2 no mostraba la contundencia que sí había tenido el último choque entre ambos, el 25 de octubre pasado: victoria 6-2 y 6-1 del germano en la final del ATP 250 de Colonia 2, bajo las mismas condiciones del Masters de Londres. De todos modos, lejos de intimidarse, el jugador entrenado por Juan Ignacio Chela tuvo lucidez y oportunismo para conseguir rápido el primer quiebre del match (se adelantó 2-1). Pero se conoce que si hay un golpe en el abanico de variantes del Peque que muestra fragilidad es el servicio y Zverev, consciente de ello, aceleró, puso presión desde la devolución, aprovechó las fallas del argentino, consiguió dos quiebres en forma consecutiva y terminó adueñándose del primer parcial con autoridad, frustrando al argentino.

Diego Schwartzman, el octavo singlista argentino de la historia disputando la Copa de Maestros, cayó ante el alemán Alex Zverev en el segundo partido de su grupo.
Diego Schwartzman, el octavo singlista argentino de la historia disputando la Copa de Maestros, cayó ante el alemán Alex Zverev en el segundo partido de su grupo. Crédito: DPA

Lejos de lucir envalentonado, Zverev, el campeón del Masters de Londres en 2018 y finalista, en septiembre pasado, del Abierto de los Estados Unidos, se mostró errático en el segundo set. Los vaivenes emocionales suelen ser parte de su personalidad dentro de la cancha (por estas horas, además, está bajo la lupa por acusaciones de maltrato por parte de una ex pareja). Si bien le rompió el servicio a Schwartzman, al jugador nacido en Hamburgo hace 23 años le costó sostener sus games de saque y el argentino obtuvo un premio al optimismo y a la insistencia: pasó de estar 1-3 a 4-3. Diego, el primer singlista sudamericano en jugar el ATP Finals desde Juan Martín del Potro en 2013, almacenó confianza, se mostró más suelto y con tiros más limpios. También elevó sus registros en el servicio (pasó de lograr el 50% de primeros servicios en el primer set al 68% en el segundo). Y logró el set (el primero en el torneo para él) por 6-4.

En un enfrentamiento que mutó hacia la paridad y los pequeños detalles, en el quinto game del tercer set, con Schwartzman sirviendo 2-2, Zverev encadenó un acierto detrás del otro y, con el rompimiento del saque, empezó a quitarle energía al argentino. Con firmeza en la derecha cruzada, un tiro con el que hace mucho daño cuando lo ejecuta bien afirmado, el jugador que se entrena con el español David Ferrer desde hace un puñado de meses fue aferrándose de pequeños matices para concretar la victoria. Así y todo, en el séptimo game, Zverev tuvo un break-point que de concretarlo hubiera resultado determinante, pero Diego, optimista hasta el final, luchó para defender el servicio (3-4). Sin embargo, Zverev siguió enfocado y pudo terminar su obra en el O2 Arena logrando otro quiebre. Se conoce que el ex número 3 del mundo es un jugador contundente cuando le entra el saque y otro muy distinto y endeble cuando no calibra bien sus movimientos: ante el Peque logró cuatro aces, no cometió doble faltas, obtuvo el 89% de sus primeros servicios, ganando el 88% de puntos con el primero y el 55% con el segundo.

Schwartzman se fue mascullando bronca del court, aunque un poco más conforme que en su debut en el torneo y a la espera de que la combinación de resultados le siga dando vida.

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