El drama que vivió el tenista brasileño tras perder el partido más largo de la Davis ante Mayer: "Los peores meses de mi vida"

Se trata de João Souza, quien regresó a nuestro país a 10 meses de la caída ante el argentino en 6h43m; se derrumbó y recién ahora está saliendo
Sebastián Torok
(0)
12 de enero de 2016  • 23:14

João Souza volvió a Buenos Aires. Desde marzo de 2015, cuando Leonardo Mayer lo venció 15-13 en el emotivo y extenuante quinto set del single más largo (6h43m) en la historia de la Copa Davis, en Tecnópolis, el brasileño no había vuelto a poner un pie en nuestro país. Está en Palermo, participando del Challenger de Buenos Aires que se juega en el Racket Club. Aquella caída con el Yacaré, por lo simbólica y cruel que resultó, lo derrumbó, le hizo añicos la cabeza, lo despojó de todo tipo de inspiración. A partir de ese día, Feijão perdió en ocho primeras ruedas consecutivas en el circuito y en otras once rondas iniciales tras llegar a las semifinales de un Challenger en Prostejov. Empezó la temporada en el puesto 90° y la terminó 142°. Sufrió en su profesión, pero también su vida personal.

"Ese partido con Mayer fue increíble. Donde cayera la moneda iba a tener efectos, muy buenos o muy malos. En 2014 yo había terminado muy bien, me dio la chance de jugar torneos como Australia, San Pablo, Río. Pero después de ese partido con Leo mi mente se fue y no sé adónde. Perdí la confianza. Perdí como diez primeras vueltas seguidas. ¡Diez! Fue muy duro. Tuve seis meses muy malos, diría que los peores de mi vida. Ahora creo que ya superé eso. Disfruté tres semanas de vacaciones, algo que nunca había tenido. Tengo 27 años y espero afirmarme esta temporada. Hoy (por ayer) jugué muy bien el primer partido del año (venció 6-3, 6-4 a su compatriota Guilherme Clezar)", le confesó el actual 148° del ranking mundial a la nacion.

-¿Qué se te pasaba por la cabeza mientras el partido se estiraba?

-Uf.No pensaba en nada, porque Leo iba dos sets a cero y break en el tercero, el partido estaba casi liquidado, pero me dio una oportunidad, la agarré, me puse 4-3, lo vi que estaba cansado y tenso, me puse muy bien. En el quinto set saqué para partido, pero una derecha se me fue por centímetros y me fui, me fui. En un momento, sobre todo después de perder ese saque, sólo quería pasar la pelota del otro lado. Si hubiera ganado, después de tantas horas y contra la Argentina de visitante en la Copa Davis, habría sido histórico. Y no sé qué hubiera sido de mi vida. Pero fue al revés y me fui totalmente para abajo. Contra Leo no me entregué jamás y eso me dejó tranquilo. Además, la gente se portó bien conmigo aquí. Me dijeron algunos insultos, pero menores. Me encanta la Argentina y me trataron súper bien, muchos me han venido a consolar.

-¿Cómo pasaste esa noche?

-Casi no dormí. Estuve solo en la habitación del hotel, con las piernas muy contracturadas y el cuerpo que no se me relajaba. Al día siguiente teníamos la esperanza de que Bellucci le ganara a Delbonis, pero cuando perdió, la depresión para todo el equipo fue muy grande.

-Pese a ganar el partido, Mayer padeció consecuencias físicas y le costó recuperar el ritmo en el tour. ¿A vos qué te ocurrió?

-Físicamente, nada. Dos o tres días después ya estaba entrenándome. Pero el tenista vive más de la mente que del físico y ese fue mi problema. Después del partido con Mayer tuve un poco de depresión y una tristeza enorme. En la vida cotidiana me afectó mucho también. En Brasil se habló mucho del partido. Fui varias veces a la tele, hice un montón de entrevistas y creo que me expuse mucho, no era el camino correcto.

-¿El público brasileño te reconoció el esfuerzo?

-Sí, afortunadamente sí y lo hace hasta el día de hoy. Eso fue muy bueno para mi tenis. Me dejó un poco más tranquilo.

-¿A Mayer volviste a cruzártelo en algún torneo?

-Sí, sí. En muchos torneos. Pero nunca hablamos del partido, no, para nada. Él es una persona muy reservada, tímida. Tenemos buena onda, pero no es que somos amigos, como con otros argentinos. Terminó todo muy bien, pero jamás volvimos a hablar de lo que pasó.

-¿Volviste a ver el partido?

-Uh, sí, sí, muchísimas veces. Lo hice solo, con mi entrenador, me mandaron cincuenta millones de cosas, cuando iba a la televisión pasaban las imágenes todo el tiempo. Varias veces estando solo en mi casa encendí la computadora para ver algunas imágenes. Es que estaba quemado. Lo veía y me hacía mal. Pensaba por qué no hice ese saque, ese tiro. Trabajo con un psicólogo desde hace cinco años, pero justo en ese momento no estábamos viéndonos. Traté de hacer meditación y yoga; lo hago cuando puedo. Traté de seguir jugando y de hacer mis cosas, pero interiormente estaba muy mal y no lo podía exponer hacia afuera. No podía pegarle más a la bola.

-El partido fue tan significativo que hasta impulsó a la Federación Internacional de Tenis a incluir desde este año la posibilidad del tie-break en el quinto set de los partidos de la Davis.

-Sí, pero tardaron demasiado en hacerlo. ¿Necesitaban una guerra como fue para cambiar eso? No. Por lo menos quedamos en la historia, porque no creo que haya otro partido así de largo.

Souza nació en Mogi das Cruzes, un municipio paulista con aproximadamente 450.000 habitantes. Sin embargo, desde hace once años vive en Río de Janeiro. El tenista es muy crítico del gobierno de Dilma Rousseff y de las decisiones del Partido de los Trabajadores (PT). Además, es un caso inusual: un brasileño al que no le gusta el fútbol. "De chico lo jugaba, pero era malo –aporta Souza–. Era defensor y tenía ganas, porque no me gusta perder a nada, pero no me contagiaba mucho ni tampoco lo hace ahora. Por suerte, durante la Copa del Mundo 2014 estaba en Europa compitiendo. Al margen del 7 a 1 con Alemania, me dio mucha tristeza porque la gente se dio cuenta de lo que pasaba alrededor del Mundial y el dinero que se gastó. El fútbol es una religión en Brasil, aunque no para mí. Creo que van pasando los años y la gente ya no está tan prendida. Hay mucha plata involucrada, mucho negocio. La gente piensa cómo puede ser que un flaco suplente gane 200.000 dólares al mes, mientras las escuelas están hechas mierda, la seguridad está peor y cada día que pasa no cambia".

-En agosto, Río de Janeiro recibirá a los Juegos Olímpicos. También involucró otra gran inversión.

-Sí. En estos días veía un reportaje en la TV de Brasil sobre lo que pasó en Atenas después de los Juegos de 2004. Y los griegos siguen pagando las deudas que dejaron los Juegos. En Brasil está muy cerca de pasar eso. Mientras llegan y están los Juegos, la gente vive ese sueño, pero el día después habrá un problema grande. La pobreza es muy, muy grande en Brasil. La inseguridad es peor. Las escuelas, los hospitales, todo va de mal en peor. Hay mucha gente que no tiene chances en la vida y buscan votos en ellos. Cuando Dilma termine su mandato (en 2018) serán 16 años de PT y la gente se da cuenta que no fue bueno para el país. Cuando los tenistas vamos a los países que funcionan nos preguntamos por qué en nuestro país no es así. Genera mucha bronca.

Los efectos que tuvo Leo Mayer

Tras el partido histórico ante Souza, Leonardo Mayer sufrió ampollas en los pies y estuvo varios días en ojotas, sin poder calzarse zapatillas. "Tuve un montón de problemas en el cuerpo de derivaciones", contó. Demoró unas seis semanas en volver a sentirse en ritmo tenístico y, si bien tuvo algunas buenas actuaciones en el año, terminó sin energías ni ganas.

Le generó más confianza en sus condiciones y reconocimiento popular en el ambiente deportivo nacional.

st/jt

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Deportes

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.