

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.

Las buenas sensaciones le duran poco al irascible tenista Nick Kyrgios. Pocos días después de haber protagonizado situaciones curiosas en el ATP 500 de Washington, donde se consagró campeón, el Masters 1000 de Montreal mostró la peor versión del australiano. Enojado, irónico e irrespetuoso con el juez de silla durante su partido con el británico Kyle Edmund.
En Washington, con sentido del humor, en las semifinales se permitió alcanzarle un nuevo calzado al griego Stefanos Tsitsipas hasta su silla. Y en la final, con el ruso Daniil Medvedev, llegó a consultarle a una aficionada a qué lugar ejecutar su saque en el match-point. Acertó, ganó 7-6 y 7-6 y después fue a agradecerle el consejo.
Pasaron apenas dos días y Montreal le cambió los ánimos. Transcurría el sexto game del primer set (estaba 3-2 abajo) y el problema se desató con los ball boys... por las toallas. Y después de la tomó con el umpire, al cual maltrató con ironías varias y una queja constante: "¿Veinte minutos para traerme una toalla? Te llevó 20 minutos traerme una toalla". Sin atender a las explicaciones que le daba el juez de silla sobre los protocolos que deben cumplirse para determinadas situaciones y cuestionándole su autoridad.
"¿Qué tan difícil es? Cinco hombres para una toalla. Maldigo este lugar, odio este lugar. Veinte minutos para una toalla. Ah, me trajiste dos. Gracias", remató Kyrgios.
Finalmente, Kyrgios se despidió del certamen, ya que Edmund lo derrotó por 6-3 y 6-4 en 1h7m.



