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Roger Federer , Stan Wawrinka y Grigor Dimitrov . Tres de los cuatro semifinalistas del Abierto de Australia ostentan el golpe más elegante del tenis: revés a una mano. Rafael Nadal es el intruso. El apunte, teniendo en cuenta que desde hace tiempo parece un recurso en extinción, no es menor. Desde Australia 2007 que no se producía un registro de este tipo: en aquel certamen, Federer –el campeón–, el alemán Tommy Haas y el chileno Fernando González rodearon al estadounidense Andy Roddick. Esta suerte de fenómeno que se refresca en el verano de Melbourne, involucra a las distintas escalas: los hombres y mujeres profesionales, los juniors que están por dar el salto al circuito grande, las academias, las escuelitas de clubes sociales y los veteranos. Cada una con su particularidad, pero el tema no pasa inadvertido; todo lo contrario.
Nadal, el único que alcanzó las semifinales en Australia con revés a dos manos, explicó, según EFE: “Son tres reveses a una mano muy buenos. Son jugadores que tienen éxito así. Uno ha ganado 17 Grand Slams (Federer), otro tres (Wawrinka) y después otro que tras pasar algo en algún año de su carrera, no ha estado donde todos esperábamos (Dimitrov), pero lo ha dejado atrás”. Daria Kopsic, ex tenista argentina, especialista en Biomecánica y en Alto Rendimiento Deportivo, marca que “entre los 20 mejores de ATP, el 25% tiene revés a una mano; en cambio, en el tenis femenino, entre las 20 primeras lo usa el 10%”. La española Carla Suárez Navarro es la mejor rankeada con revés a una mano: 12º. Entre los varones juniors, de los primeros diez solamente el canadiense Denis Shapovalov (6º, 17 años, campeón de Wimbledon junior 2015) no tiene revés a dos manos. Otro caso aislado entre los más precoces es el del griego Stefanos Tsitsipas, de 18 años, que perdió en la qualy de Australia.
Ambos tiros tienen beneficios y perjuicios. Ninguno asegura resultados, claro. El revés evolucionó mucho, sobre todo por el aumento de la potencia. Los amantes de la vieja escuela defienden el tiro a una mano. Los más “modernos”, lo impulsan con dos. Sí es irrefutable que el revés a dos manos influye directamente en las lesiones más temidas por los tenistas: de cadera y de muñeca. “En el caso de la mano no dominante, el revés a dos manos afecta, sobre todo, el ligamento triangular y el tendón cubital posterior por la técnica del tiro”, describe Gabriel Clembosky, ortopedista, traumatólogo y cirujano de mano, y quien le recomendó al doctor Richard Berger a Juan Martín del Potro para sus cirugías.
Franco Davin, que fue entrenador de tres jugadores con diferentes pero fabulosos reveses (Del Potro, con dos manos; Gastón Gaudio y Dimitrov, con una), analiza: “Los beneficios del revés a dos manos son varios: es más fácil de enseñar en cuanto a la empuñadura, rotación, apoyos; además, es más difícil que el tiro se te salga del foco. Eso hace que los profesores ya no lo enseñen tanto y los nuevos jugadores tienen casi todos a dos manos. Parece una locura que hoy alguien quiera enseñar el golpe con una”. El actual coach de Fabio Fognini, afirmó: “El revés de Gaudio fue, para mí, el mejor en la era moderna, y, el de Vilas, el mejor en la anterior etapa, con raquetas de madera. Podía manejar todos los ángulos”.
En el desarrollo, actualmente, es difícil observar jugadores que peguen con una mano. Marcelo Gómez, referente de la escuela tandilense de tenis y capitán del equipo nacional de la Fed Cup, observa: “Raúl (Pérez Roldán) nos enseñaba el revés a una mano; era lo que se hacía en esa época. Cuando apareció Bjorn Borg, con ese revés a dos manos maravilloso, el mundo empezó a cambiar. También lo hizo con Jimmy Connors. A los chiquitos que empiezan les resulta difícil poder manejar la raqueta con una mano, no tienen fuerza para ejecutar bien y no todos tienen paciencia hasta los 15, 16 años, cuando tienen más seguridad. Es una lástima que se vean menos golpes a una mano porque es hermoso y los profesionales que lo golpean tienen un arma”. Hernán Bidinost, de familia de tenistas y con 26 años enseñando en el centenario Gazcón Lawn Tennis Club de Banfield, cuenta que el estilo de instrucción del revés es constante tema de debate en congresos de entrenadores y hasta genera conflictos en las mismas escuelas. Y relata: “Es una larga discusión que empezó después de Borg, de Connors, con toda la información que llegaba del extranjero. Hoy, el 80 o 90% de los profesores enseñan el revés a dos manos, porque es más práctico. Salvo que el pibe sea muy malo, en la segunda clase ya logra pasar la pelota y se frustra menos. De pibe, cuando no tenés hernia de disco o dolores en el cuerpo, es una ventaja tener a dos manos; es como tener un drive con la izquierda. Pero pegando con una, la espalda hace menos esfuerzo, no se daña tanto la cintura, hay menos lesiones”.
Kopsic argumenta: “Hoy vemos que las raquetas se adaptan a los niños en cuanto a tamaño y peso, eso permite una selección propia del chico con el profesor sin la limitación que daba un elemento muy grande o pesado para empuñar (...) En el momento de la enseñanza, a nuestros jóvenes principiantes debemos respetarles el biotipo natural y no imponerle formas”. Federer, Wawrinka y Dimitrov elevan la bandera de un golpe que pareciera agonizar, pero que, sin embargo, sigue resistiendo y haciendo ruido con encanto.




