El saque de abajo: ¿ético o no? Roland Garros se encargó de aportar nuevos matices al debate

Sebastián Torok
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30 de septiembre de 2020  • 07:00

En el tenis, "sacar de abajo" puede representar, para algunos (profesionales o amateurs), una acción vinculada a la burla o la falta de respeto con el rival, que hace equilibrio entre la ética y lo reglamentario. El tiro, una suerte de drop shot pero desde el servicio, está permitido, claro. Y el Roland Garros otoñal que se desarrolla actualmente fue escenario, hasta aquí, de varios golpes de esa clase; alguno con más efectividad, como el del kazako Alexander Bublik ante el francés Gael Monfils (lo asumió, resignado), y otros con escasa sorpresa y algo de ridiculez, como el de la rumana Monica Nicolescu a la estadounidense Danielle Collins, que llegó a la pelota, definió el punto y festejó a los gritos.

Este tipo de servicio no es nuevo, obvio. Tito Vázquez, en dos etapas capitán argentino de Copa Davis, recordó, ante LA NACION, que en su época de jugador, Carlos Florencio Lynch, su entrenador en el Tenis Club Argentino, se lo hacía ensayar. "Siempre existió la posibilidad de sacar de abajo, está en el reglamento, no es una falta de respeto. Mi entrenador sacaba así de vez en cuando; me enseñó. Le podés pegar con efecto y, cuando pica, se va para el costado y uno lo hacía, pero como algo cómico o jugando en una práctica; nunca lo hice en un partido", rememoró Vázquez. Y añadió: "Ha sucedido siempre, a veces por diferentes situaciones. Por ejemplo, Miloslav Mecir [NdR: checo, 4° en 1988], que tenía un toque fantástico, se atrapaba con el saque, sobre todo en Copa Davis, y hacía el segundo saque de abajo, lo que es más complicado que en el primero, porque no podés darte el lujo de hacer ese efecto o el factor sorpresa como hizo Bublik con Monfils. Hay que bancársela. Que se use aisladamente está bien, lo veo potable. Ahora, si el tipo va ganando 6-0, 6-1 y 5-0, y saca de abajo displicentemente, eso es otra cosa. El día de mañana puede haber un flaco que invente un saque de abajo con una derecha infernal, ¿por qué no?".

Florencia Labat, 26° de la WTA en 1994, nunca lo hizo. "Es reglamentario, así que los que deciden hacerlo, que no fueron tantos a lo largo de la historia, están en todo su derecho. No lo hice ni se me ocurrió hacerlo. No lo consideraba, quizás, algo correcto. Tampoco me pasó que una rival me sacara así. Recuerdo la vez que lo hizo Chang, porque yo estaba mirando el partido. Y también cuando lo hizo Hingis". Labat se refiere a dos hechos que, probablemente, sean de los más famosos en el rubro. Uno de ellos, seguro. El de Michael Chang ante Ivan Lendl en los octavos de final de Roland Garros 1989: en el quinto set, sirviendo 4-3 y 15-30, sorprendió sacándole de abajo al por entonces número 1, que se adelantó y golpeó de derecha, pero Chang logró el punto y se potenció anímicamente. Tanto que terminaría ganando ese match por 6-3 en el último parcial. "Aquel hecho hizo que la batalla también pasara a ser en lo mental", contó Chang, en atptour.com. En sus 16 años de carrera no volvió a utilizar ese recurso. "No, no se me ocurrió, por más extraño que parezca", dijo.

También en el Bois de Boulogne, pero en la final femenina de 1999, Steffi Graf dominaba por 4-6, 7-5 y 5-2 cuando Martina Hingis sacó de abajo y con efecto, sorprendiendo a Graf que corrió, devolvió como pudo, cerca de la red, pero la suiza ganó el punto. Hingis fue abucheada por el público mientras Graf se reía de la situación. Otro saque similar fue el del israelí Gilad Bloom a Alberto Mancini, en la segunda ronda de Roland Garros 1992 (ganó Luli en cuatro sets). "Me acuerdo del partido: mi rival tenía mucha hinchada y la cosa se puso medio picante. El saque de abajo hay que analizarlo por el momento en el que se hace y leer si fue ético o no, por necesidad o no. Hay diferentes situaciones. Yo estaba en el club cuando Chang se lo hizo a Lendl, pero fue una cosa de irreverencia de un chico de 17 años", rememoró Mancini, 8° del mundo en 1989.

Mancini, ex capitán nacional de Copa Davis, aportó: "Viví una situación similar como entrenador de Pablo Cuevas, en la final de San Pablo 2017. En el match point, contra Albert Ramos Viñolas, Pablo sacó de abajo y terminó ganando, pero lo hizo porque estaba tan tenso que no podía arrancar el movimiento del saque. Después le pidió perdón a Ramos por hacerlo, porque Pablo es correcto y sentía que quizás le había faltado el respeto. Por eso, todo depende de la situación. Si bien está permitido, no es del todo ético. La realidad es que no está muy bien visto. En mi carrera nunca saqué de abajo".

Las nuevas generaciones de tenistas, quizás con menos prejuicios, cuentan con un amplio abanico de jugadores que lanzan saques de abajo. Seguramente el australiano Nick Kyrgios sea uno de los que mejor lo ejecuta (junto con Bublik, quien ya había sorprendido, hace unos días en los cuartos de final de Hamburgo, al chileno Cristian Garin). El argentino Renzo Olivo, el español Alejandro Davidovich Fokina y el húngaro Marton Fucsovics son otros tenistas que tienen buena habilidad para el llamado, en inglés, "underarm serve". Algunos poderosos sacadores, asimismo, como el polaco Jerzy Janowicz o el croata Ivo Karlovic, en algún momento puntual también usaron el "saque cuchara", aprovechando que sus rivales esperaban otro tipo de tiro. "Es una buena opción contra jugadores como nosotros que están muy por detrás de la línea de base. No hay nada malo en ello", aportó Dominic Thiem.

"¡Falta de respeto total! ¡A un chico de 14 años!", escribió el sábado pasado, en Twitter, el correntino Leonardo Mayer. "Desgraciado", lanzó el ex tenista español Tomás Carbonell. "Fantasma", añadió Facundo Lugones, coach del británico Cameron Norrie. ¿Quién fue el destinatario de las maldiciones? El francés Alexandre Muller. ¿Qué hizo? En la primera ronda de la qualy del Challenger de Biella, el galo vencía 6-0, 5-0 y 40-0 al italiano Pietro Buscaglione (de sólo 14 años; había recibido un wild card) y decidió terminar el match con un saque de abajo. "Lo que el otro día hizo un jugador de Challenger a un nene sí es una falta de respeto, le iba ganando muy cómodo. No existe lo que hizo, porque ese mismo jugador no se lo hace a otro", le comentó el Yacaré Mayer a LA NACION, desde París. Sin embargo, apuntó: "Sacando ese hecho, el saque de abajo no lo veo mal. A la gente le gusta. Ojo que es difícil hacerlo y que salga bien. Si el otro está atento, te ataca rápido, es difícil hacer un ace, tenés que sorprenderlo mucho. No me parece mal. Ahora se puso un poco de moda".

Ético o no, el debate no es nuevo, pero este inusual Roland Garros, entre el viento y la llovizna, se encargó de aportar nuevos matices.

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