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PARIS (De un enviado especial).– El favorito ante el desconocido. El gran candidato frente al tapado. Juan Carlos Ferrero, el mejor de la Armada Española y tercer favorito, y Martín Verkerk, el grandote holandés que en su primera participación en París llegó al encuentro importante de Roland Garros: la final, que congregará, por última vez, hasta dentro de doce meses, a 15.109 personas en el Bois de Boulogne, a partir de las 15 (las 10 de Buenos Aires).
Con la espina clavada desde el año último, cuando cayó ante su compatriota Albert Costa, a quien eliminó ayer en las semifinales, Ferrero se propuso ser el rey del polvo de ladrillo. En esta superficie, en esta temporada, lleva dos títulos –Montecarlo y Valencia–, y un récord de 27 victorias y dos traspiés (Marat Safin y Roger Federer). Un triunfo le permitiría alcanzar la misma cifra de éxitos de Gastón Gaudio, que perdió en diez ocasiones en canchas lentas. Sea como fuere el resultado de hoy, el valenciano desplazará al norteamericano Andre Agassi de la vanguardia de la Carrera de los Campeones –clasificación que regula la actuación anual– y mantendrá el tercer lugar en el Ranking de Acceso, que toma en cuenta lo realizado en las últimas 52 semanas.
Es la cuarta oportunidad que Ferrero disputa este certamen. Y en todas fue al menos semifinalista. "No ganarlo este año no implica una frustración. Esa palabra la analizaré al final de mi carrera, no ahora. Obviamente, lograr un Grand Slam me ayudaría mucho, pero mi objetivo es terminar el año como N° 1 y estoy en el camino", señaló el español.
Del otro lado estará Verkerk (30° y 46°), de 24 años, el tercer holandés que se clasifica finalista en un certamen de Grand Slam, detrás de Richard Krajicek, campeón de Wimbledon 96, y Tom Okker, finalista del US Open 68; asimismo, es el primer tenista de Holanda que disputa la final en Roland Garros. También es el tercer jugador, después de los suecos Mats Wilander (1982) y Mikael Pernfors (1986), que disputa el último match del certamen en el Abierto de Francia en su primera participación. En toda su carrera, el poderoso sacador que este año obtuvo su primer título en Milán, sólo había disputado dos torneos grandes: el US Open 2002 y Australia 2003.
Y todo tiene que ver con una particular historia. Hijo del mayor empresario de recolección de basura de Amsterdam, Verkerk, dueño de una notable capacidad para el tenis, dedicó gran parte de su tiempo a una vida licenciosa, en la que entremezclaba el placer de vivir de un deporte –jugaba challengers– con el mundo de la noche.
"Hace dos años me dije: ¿por qué no aprovechas lo que tienes? ¿Eres un estúpido? Todos me dicen que tengo talento, pero yo no hago nada por explotarlo. Cambié de entrenador (Nick Carr) y aquí estoy", manifestó el holandés. El otro candidato que golpea las puertas de la gloria.



