João Fonseca, afuera del Río Open: cómo lidiar con la alta expectativa y el error en la súper elite
El prodigio brasileño, que el año pasado ganó dos títulos, cayó en los 8vos de final del ATP carioca ante el peruano Buse; “necesito seguir trabajando”, comentó
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RÍO DE JANEIRO.- Ya era más de medianoche cuando João Fonseca terminó de derrumbarse frente al Colorado, Ignacio Buse, por 5-7, 6-3 y 6-4 en los octavos de final del Río Open. Ya había sido suficiente incomodidad para una noche tan húmeda (83%) como inestable desde el juego (43 errores no forzados), frente a un rival corajudo, el peruano (21 años, 91°), que no deja de crecer. Así, el torneo carioca sufrió otro cimbronazo: ninguna de sus once ediciones fueron ganadas por brasileños y tampoco sucederá este año (Guga Kuerten se retiró en 2008, el certamen comenzó en 2014).

Pero, esta vez, la expectativa era muy distinta. Desde que irrumpió con explosión en el ATP Tour, la temporada pasada, ganando dos torneos (Buenos Aires, en febrero; Basilea, en octubre), Fonseca genera magnetismo e ilusión en el circuito mundial y, sobre todo, en un país apasionado como Brasil, que late por los grandes campeones del deporte. Alcanzó con experimentar lo que generó Fonseca entre los chicos y los adultos durante estos días del Río Open para tener real dimensión: el canto “Joããão, uooo, Joããão, uooo”, ya convertido en un clásico de los courts, se diseminó como en loop por cada rincón del Jockey Club Brasileiro, el hogar del único ATP 500 de la gira sudamericana.
Cada aparición del joven carioca por el club fue acompañada por una ola de fanatismo -y, por momentos, histeria-. Más allá de los destacados jugadores argentinos y chilenos (más Buse y el paraguayo Adolfo Daniel Vallejo), es la figura emergente que posiciona a Sudamérica. El efecto Fonseca también se sintió en el mercado paralelo de entradas para el torneo: los revendedores pedían 1900 reales (unos 506.500 pesos argentinos) para un ticket de los octavos de final entre el brasileño y Buse en el court central, un 200% más de lo que salieron en noviembre pasado, cuando comenzó la venta (y se agotó muy pronto).

“A nadie le gusta perder. Ni quiero imaginar la noche que João, el torneo y los espectadores pasaron. Una mezcla de incredulidad, preocupación y tristeza general. La expectativa era tan alta que muchos olvidaron darse cuenta que el peruano era un buen jugador (…) João cometió un gran error, jugó con el peso de la cancha y el tenis brasileño en su espalda”, escribió en Instagram, durante la madrugada, Fernando Meligeni, el extenista nacido en 1971 en Belgrano, pero nacionalizado brasileño, hoy un activo comunicador del mundo del tenis.
Fino o Fininho (Delgado), como lo conocen todos en Brasil, hizo foco en uno de los mayores desafíos de Fonseca. La presión, la expectativa excesiva que envuelve al jugador de apenas 19 años, en un país con 212 millones de habitantes. Atención: todo lo que despierta (también el acompañamiento de numerosos sponsors) lo generó él mismo, con sus armas y ricas virtudes dentro de los courts. Pero, al menos por ahora, no es Carlos Alcaraz ni Jannik Sinner. Sería una osadía colocarlo a esa altura, pero una insolencia sepultarlo por sus lógicos altibajos. Una lesión en la espalda no le permitió comenzar el año como él y su equipo proyectaban: se retiró de dos torneos en Oceanía antes de jugar, cayó en la primera ronda del Abierto de Australia y Buenos Aires (donde defendía el título) y, en Río de Janeiro, apenas ganó un partido, en la primera ronda, ante su compatriota Thiago Monteiro (sigue en dobles, en las semifinales, con Marcelo Melo).

En la vorágine virtual o el apuro por hacer sentencias, muchos de los que lo encumbraron hoy lo achican. Pero Fonseca está conviviendo con un nuevo estatus que le llegó muy rápido y con el que está aprendiendo a convivir. “Esto es un proceso y necesito seguir trabajando y mejorando”, dijo tras perder con Buse. Y tiene razón. No sólo se está adaptando a un nuevo escenario tenístico, sino también emocional y físico. Algunos lo tildan de “lento”, pero siendo un adolescente de 1,88m en su segunda temporada de ATP Tour todavía se está perfeccionando como atleta. Juan Martín del Potro, por ejemplo, luchó en sus primeros años para adaptarse a las inseguridades que todavía le generaba su cuerpo (de casi dos metros), hasta que se estabilizó y despegó.
Ignacio Buse’s coming of age! 🇵🇪
— Tennis TV (@TennisTV) February 20, 2026
The 21-year-old Peruvian upsets No.3 seed Fonseca on away soil, 5-7 6-3 6-4.@RioOpenOficial pic.twitter.com/eQ9r70Rfyv
Roberta, la mamá de Fonseca, fue la responsable de transmitirle al menor de sus tres hijos la pasión por el deporte: fue jugadora de voleibol en las divisiones juveniles de Flamengo en los ‘80. Crico, el papá de João, está vinculado con el mercado financiero. Ellos, más el resto de sus familiares y de los integrantes de su nutrido equipo (Guilherme Teixeira es su coach desde los 12 años y, también, Franco Davin es parte del grupo), son quienes lo protegen y le marcan el camino. El trayecto, precisamente, es largo. El propio Fonseca lo tiene bien claro e intenta no alterarse, aunque muchas veces le resulte espinoso no hacerlo. Intenta estar lo más alejado posible de las redes sociales. Todo a su alrededor es efervescente: el año pasado, el Río Open recibió un 30% más de pedidos de acreditaciones que en 2024 y, este año, la tendencia se mantuvo.
“João es un poco como Sinner: necesita aprender cuándo usar toda su potencia y cuándo contener los ataques. Cuando encuentre la solución, no habrá límites”, expresó en L’Equipe, hace unos días, la leyenda Roger Federer, accionista de la marca de indumentaria que, precisamente, viste a Fonseca.

“Podemos mirar dos escenarios”, planteó Meligeni. “El primero es el que critica. Una vez más tratando de destruir algo que se está construyendo con mucho cuidado, pero que inevitablemente tendrá pasos atrás y adelante, como en cualquier profesión. El segundo es agradecer el golpe y entender que lo que está en juego es demasiado grande. No tiene sentido pensar que este deporte es fácil. Tenemos un jugador increíble, pero aún, así llevará tiempo jugar lo mejor posible. No es perfecto. Nos dará alegrías y también frustrará a los fans”, agregó el ganador de tres títulos individuales ATP, N° 25 en 1999.
“Sé que todavía tengo mucho margen de mejora. Necesito fallar menos. Pero así es el tenis. Hay semanas en las que perdés y tenés que cambiar de mentalidad rápido y buscar soluciones. El día después me levanto con las mismas ganas. Hay que reflexionar un poco y seguir adelante”, analizó Fonseca, el primero que busca seguir creciendo. Pero el camino es largo y su dirección es la correcta.
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