Juan Ignacio Londero, de Jesús María al mundo: quién es la nueva figura del tenis argentino

Juan Ignacio Londero celebra tras ganar la final del Córdoba Open
Juan Ignacio Londero celebra tras ganar la final del Córdoba Open Fuente: LA NACION - Crédito: Prensa Córdoba Open
José Luis Domínguez
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11 de febrero de 2019  • 16:28

De batallador incansable del tour a figura del Argentina Open. Así como una mano puede cambiarlo todo en el boxeo, una semana puede modificarle la vida a un tenista. Vaya si soplan vientos nuevos para Juan Ignacio Londero, el jugador de Jesús María que hasta hace unos días estaba por debajo del Top 100 y había sido beneficiado con una invitación (wild card) para disputar el cuadro principal del Córdoba Open, el flamante torneo que reemplazó a Quito en la gira sudamericana sobre polvo de ladrillo. Una apuesta que, en lo deportivo, dio excelentes réditos para el tenis argentino: una final entre compatriotas, con un local como favorito del público. Y como si no fuera suficiente, una definición emotiva, de película, en la que el joven cordobés remontó un marcador adverso para quedarse con el festejo y el final feliz: 3-6, 7-5 y 6-1. Una semana de ensueño, de punta a punta.

Por estas horas, Londero todavía debe estar digiriendo todo lo que pasó. Desde el puesto 112° del ranking dio un salto de 43 posiciones hasta el 69°, la mejor ubicación de su carrera. A los 25 años, el trabajo de tanto tiempo pareció dar frutos en una semana singular: justo frente a los suyos, en la flamante cancha montada a metros del estadio Mario Kempes, a 50 kilómetros de su casa. Tanto recorrido por el mundo para que el festejo de rodillas llegara allí, donde lo miraban sus afectos de toda la vida. Un logro también particular para el tenis argentino, una deuda saldada: hacía once años que un jugador de nuestro país no celebraba un título como local, desde aquella victoria de David Nalbandian en el ATP de Buenos Aires 2008.

Juan Ignacio Londero se consagró campeón del Córdoba Open
Juan Ignacio Londero se consagró campeón del Córdoba Open Fuente: LA NACION - Crédito: Prensa Córdoba Open

Por eso, Londero será en esta semana una atracción extra dentro del Argentina Open. Este cordobés de largo recorrido en el circuito de challengers y futures jugará por primera vez el cuadro principal del ATP porteño. El historial registra apenas tres incursiones previas por el polvo de ladrillo de Palermo, en 2011, 2013 y 2014, sin pasar de la segunda rueda de la qualy. El "Topo", como lo conocen sus afectos desde chico, empezó a jugar al tenis en Jesús María, de la mano de Eduardo Suárez, su primer profesor, a los 7 años, en el club Huracán de su ciudad. Siguiendo los pasos de su padre, Eduardo, que jugaba al tenis los fines de semana. Miguel Ártico fue el entrenador que se encargó de darle forma a su juego y ordenar ese tenis agresivo, de búsqueda de tiros ganadores a pura potencia. Tenía a David Nalbandian como ídolo, y desde siempre fue un fanático de los cuatriciclos. En 2014, ya considerado como un jugador de buena proyección, acompañó como sparring al equipo de Copa Davis que disputó el repechaje contra Israel por la permanencia en primera en Sunrise, Estados Unidos.

Compartió tiempos juveniles con el Peque Schwartzman y Renzo Olivo, entre otros. Como casi todos, con la plata justa para los viajes, con los sacrificios constantes, y una tenacidad de acero para aceptar las vicisitudes y superar los momentos difíciles, cuando las cosas no salían, entre lesiones y resultados que no llegaban. Empezó la temporada 2018 en el puesto 362°. La hoja de ruta por los challengers le deparó las primeras alegrías: un título en México en abril, al que llegó desde la qualy, y otro en Marburgo, en Alemania. En el medio, se le escapó por nada la entrada a Roland Garros, al perder en el tie-break de la última rueda contra el eslovaco Martin Klizan. Ahora, todo será distinto: con lo sumado en Córdoba, no sólo se aseguró el boleto al abierto francés de este año, sino que también podrá acudir al césped de Wimbledon. Sueños que parecían muy distantes y que ahora se harán realidad. Posiblemente también haya un poco más de tranquilidad desde lo económico: el título le redituó un premio metálico de US$ 90.900, casi la cuarta parte del total de ganancias de su carrera: 373.130 dólares.

Preparado físicamente por Martiniano Orazi en Parque Norte, y entrenado por Andrés Schneiter, conocido dentro del mundo del tenis como el ‘Gringo’, este año el Topo viajó hasta Melbourne para jugar la qualy de Australia; pasó al experimentado Tommy Robredo en el debut, pero se despidió en la segunda rueda; luego acudió al challenger de Punta del Este, donde alcanzó los cuartos de final. Hasta la semana pasada, Londero sólo había disputados tres partidos en cuadros principales del ATP Tour, con caídas en el estreno en Bogotá 2013 y 2014, y en Bastad 2018. La explosión llegó en Córdoba: victorias sin ceder sets sobre el chileno Nicolás Jarry, el italiano Lorenzo Sonego y sus compatriotas Pedro Cachin y Federico Delbonis. La frutilla del postre fue dar vuelta un partido que parecía perdido contra Pella (perdía por 6-3 y 4-2), en su primera final en el nivel ATP. "La verdad es que no sé qué decir, ni como hablar, no tengo palabras para contar esto", señaló al borde de las lágrimas, en medio de un estadio que coreaba su apodo. En cuestión de horas, estará en el Buenos Aires Lawn Tennis Club para medirse con el portugués Joao Sousa. Vendrán otros desafíos, nuevos retos, otra etapa a la que habrá que adaptarse. De Jesús María al mundo, el Topo Londero empezó a abrirse camino en el circuito ATP con los bombazos de su raqueta.

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