Novak Djokovic tuvo un día de furia: rompió su raqueta y una remera

"Hoy es uno de esos días... las cosas van en el sentido contrario que querrías, pero en fin, es una lección, cada día es una lección", dijo el número uno del mundo
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15 de octubre de 2016  • 12:38

La furia de Nole en Shanghai
La furia de Nole en Shanghai Fuente: AFP

SHANGHAI, China (EFE).- Novak Djokovic , tenista con mucho temperamento, dice estar desarrollando técnicas de relajación para dejar de tener "ataques de furia" en los partidos, pero este sábado, en la derrota ante el español Roberto Bautista, esas tácticas no surtieron mucho efecto en el serbio, que rompió una de sus raquetas y también su camiseta.

"A veces he tenido algún que otro berrinche, pero espero que eso quede atrás, ahora cambio esa vibración y la transformo en música", dijo ayer viernes el número uno mundial, pero tan sólo un día después, cuando empezó a ir perdiendo con Bautista, no cantó nada, sino que volvió a ser el viejo e iracundo Novak.

La destrucción de su raqueta ocurrió al final del primer set perdido ante Bautista, cuando la golpeó contra la pista y la hizo añicos, que él mismo limpió con una toalla.

Poco después, en otro lance desfavorable de una semifinal que acabaría perdiendo, "Nole" se arrancó e hizo jirones su propia camiseta, teniendo que parar el juego para cambiarla por otra, mientras el público le jaleaba.

El serbio también se encaró hoy en un momento con el juez de silla por una decisión con la que no estuvo de acuerdo, aunque hay que decir que Bautista también protagonizó una discusión similar poco antes.

"Hoy es uno de esos días... las cosas van en el sentido contrario que querrías, pero en fin, es una lección, cada día es una lección", se limitó a explicar luego a los periodistas Djokovic, cuyo fuerte carácter en las pistas contrasta con su comportamiento en las ruedas de prensa, donde es una de las estrellas más locuaces.

A lo largo de esta semana, Djokovic había insistido en varias ruedas de prensa en que estaba intentando cambiar su obsesión por ganar, buscando más la "alegría de jugar", usando frases que casi recordaban a un manual de técnicas de relajación.

"Todo está en nuestras mentes, la manera en la que percibimos y nos aproximamos a las cosas", aseguraba por ejemplo el pasado lunes un Djokovic casi budista, aunque hoy, al parecer, en su mente se materializó la idea de romper cosas.

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