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Hace poco más de dos meses, el catalán Josep Perlas, imaginaba que sus pasos por la Argentina serían más prolongados. A principios de diciembre, el entrenador se encontraba en Cariló realizando una pretemporada con Guillermo Coria. Hoy, su realidad es diferente. El santafecino decidió realizar un giro en su carrera y Perlas, de 45 años, dejó de ser su coach. Un par de días más tarde, comenzó a manejar a Juan Carlos Ferrero, quien ayer fue eliminado por Carlos Moya.
Si bien el deseo de Perlas es obviar el tema, la realidad de Coria y la cercanía de su desvinculación son una invitación para conversar sobre el tema en uno de los pasillos del Buenos Aires Lawn Tennis Club.
-Josep, ¿qué pasó con Coria?
-Nosotros renovamos el compromiso en Shanghai y luego de una larga conversación nos fijamos una pretemporada. Durante la misma, Guillermo me replantea que sólo quiere que trabaje con él en los Grand Slam y en los Masters Series. Yo le dije: si estoy aquí es porque me siento parte del proyecto. De otra manera, estoy abierto a escuchar otras opciones. Y eso fue lo que pasó: surgieron otras ofertas y opté por la que era más conveniente, con una desvinculación adulta, como corresponde.
-¿Cómo considera el balance de su gestión?
-Si lo veo desde lo general, fue positivo, pues superamos todos los objetivos. Salió de la lesión en el hombro y terminó octavo tras habernos propuesto estar entre los veinte mejores.
-Durante la Copa Telmex, Coria tuvo una floja actuación. ¿Cómo la ve usted como ex coach?
-Me gustaría no hablar de eso. Dejé de formar parte del equipo. Es ahondar en cosas de las que no quiero referirme.
-Perlas, los problemas con el servicio de Coria comenzaron en el US Open, cuando usted formaba parte del equipo...
-Se trató de un tema que estaba fuera del alcance de mis capacidades. Por ello, comenzamos a trabajar con una profesional que se dedica a las relaciones de grupo, tal como sucede en cualquier empresa. No es nada del otro mundo, tampoco es una psicóloga, pero prefiero no hablar más sobre el tema.
Tajantemente, Perlas se despidió ante el llamado de Ferrero, quien lo esperaba en la sala de jugadores, luego de entregar los motivos que determinaron el final de su relación con Coria, luego de quince meses de trabajo.


