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Es el señor de las cuerdas. El hombre que encabeza la responsabilidad de calibrar minuciosamente la tensión de los encordados de las raquetas, esas armas que portan los gladiadores de los courts. Lo suyo es como un arte, una vocación. Luis Pianelli no es un improvisado, claro: con el oficio de encordador comenzó de niño, con tan sólo 12 o 13 años, en Arroyo Seco. Hoy, ya es uno de los favoritos de los jugadores locales e internacionales. Trabaja en cada serie de Copa Davis donde la Argentina tiene protagonismo y también durante el circuito; los certámenes poseen un servicio de encordados que lo adquiere a través de una licitación y luego, las marcas contratan a quienes trabajarán con las cuerdas. No cesa de viajar de un torneo a otro, de un Masters 1000 a un ATP 500, de un Grand Slam a un ATP 250. Por estos días, en la Copa Claro, tiene su taller debajo de las tribunas del escenario central. Antes de viajar al certamen de Acapulco, que comenzará la semana próxima, Pianelli charló con La Nacion sobre gustos, mañas y elecciones de los tenistas.
–Trabajaste en el último Australian Open. ¿Qué cambios hay? ¿Cuál es la tendencia de los jugadores?
–Cada vez se utilizan más las tensiones bajas. Recién lo comentábamos entre nosotros: hoy se juega con menos tensión y es porque las cuerdas son más duras que antes. En Australia pasó lo mismo. Después, ha crecido muchísimo el uso de la cuerda negra que usa Rafael Nadal. La diferencia con las otras no es sólo el color, lo principal es que es octogonal en lugar de redonda y eso ayuda a darle más efecto a la pelota. Tiene aristas que sobresalen y enganchan la pelota. Y como Nadal está teniendo un éxito increíble con esa cuerda, muchos jugadores la están adoptando. Rafa la empezó a usar en el Australian Open del año pasado. En el ATP de aquí la está utilizando el suizo Wawrinka.
–¿Y Federer qué acostumbra?
–Bueno, Roger tiene su propio encordador, lo lleva a todos lados, pero no le gusta entregar muchos datos de la tensión y la cuerda que usa. Tengo muy buena onda con su encordador, pero no le gusta que se pregunte.
–¿Hay tenistas más exigentes o fastidiosos que otros?
(Sonríe)–Sí, claro. Los jugadores quieren que las raquetas les respondan a la perfección. Acá estuvimos trabajando mucho con las de Mónaco porque no las sentía a gusto y les agregamos peso. Pero cada uno tiene su costumbre. Nalbandian encordó varios días antes de debutar y las dejó en un bolso. Pero hay jugadores que las quieren encordadas el mismo día del partido. De un día para el otro varía la tensión y más con este clima de calor, se aflojan las cuerdas. Pero David las deja en un raquetero térmico, con un papel de aluminio que las protege. David usa 44 libras, floja. Antes era impensado que un jugador le pusiera 44 y ahora es normal. Sólo McEnroe le ponía esa tensión.
–En un ATP como el de Buenos Aires, ¿cuántas raquetas preparan?
–Unas 45 raquetas por día. Pero veo que este año vamos a hacer muchas más que otros. ¿Cuánto se tarda en hacer un encordado? Aproximadamente 15 o 20 minutos. Calculá que la mayoría de los jugadores tiene preparadas 3 raquetas por partido, aunque algunos muchas más. Wawrinka, por ejemplo, tuvo 10.
–¿Cuánto le sale a un tenista encordar una raqueta?
–En este torneo se cobra 20 dólares cada una. Y para pagar tienen varias opciones: se paga de contado, con tarjeta o se le descuenta del premio que gana al final del torneo. Ellos lo deciden.



