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SAN MIGUEL DE TUCUMAN.-Tenían derecho a festejar como lo hicieron los tucumanos. En 35 realizaciones de este Abierto del Norte de la República, sólo un coterráneo, Juan Javier Monroy, en 1969, había logrado el título. Era hora de renovar aquel grito, y el encargado de sembrar sonrisas en el Jockey Club fue Eduardo Argiró, que en una agónica atropellada forzó el desempate con Daniel Vancsik y lo superó en el primer hoyo extra. "Esto es mucho para mí. Ganar mi primer título profesional y en este Abierto que significa tanto para nosotros es algo demasiado importante", dijo el hombre más palmeado y felicitado de Yerba Buena.
Al comenzar el día, Argiró tenía tres golpes más que Vancsik y escasas posibilidades de detener el sólido andar del misionero. "Vi una luz en el hoyo 15 y por suerte pude aprovechar la puerta que se me abrió", dijo el Topo, refiriéndose a uno de los momentos clave de la definición. Porque el Colorado Vancsik hizo una primera parte impecable, con cuatro aciertos (birdies en el 1, 3, 8 y 9), un solo error en la ida (bogey en el 6) y otro birdie en el 12, después de un putt perfecto.
Hasta allí, Argiró se debatía con sus altibajos y era protagonista secundario en una disputa que se centraba en el líder, que casi siempre mantuvo tres golpes de ventaja, y en el siempre parejo Acosta. Pero en el 15 cambió todo. "Pegué dos tiros mal y me costaron el torneo", se lamentó Vancsik más tarde, en alusión a una salida que quedó injugable y a un tercer tiro de approach frenado por las ramas de los árboles. Fue doble bogey para el misionero y la oportunidad para sus perseguidores. El que sacó provecho fue Argiró, porque sus rivales directos se fueron con bogey del 16 y él quedó a un solo golpe de la cima.
Llegó el incómodo par 4 del 18 y una vez más Vancsik, como en los días anteriores, falló: hizo bogey y le mostró el camino del desempate a Argiró. La historia se repitió en el mano a mano, donde otra vez transitaron el 18, de 470 yardas. Argiró se puso a salvo con su segundo tiro en el green. El approach del misionero volvió a salir defectuoso hacia la izquierda, el chip desde la escarpada lo obligó a un putt muy largo. Argiró cumplió con su deber: aseguró el último golpe a centímetros del hoyo y su festejo medido se perdió en el racimo de gritos y abrazos que invadieron el green.




