

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.
LA PLATA.- El documento de identidad de Good Report dice que nació en la Argentina, en el haras Abolengo. En el pasaporte de Jorge Ricardo, su jinete, consta que nació en Río de Janeiro, y además compite en la Argentina. Pero nadie le podrá quitar al turf de Uruguay la propiedad del triunfo de ayer en el Gran Premio Asociación Latinoamericana de Jockey Clubs (G 1-2100 m), el primero de los orientales en las veintitrés versiones que tiene la carrera.
El hijo de Ride the Rails forjó su campaña en Maroñas, igual que Invasor, para demostrar que hay una actividad seria, con ambiciones, del otro lado del Río de la Plata. Tanto, que los primeros caballos visitantes en arribar al Bosque fueron los de Uruguay, acaso el país que tuvo menos vueltas a la hora de formar su equipo de representantes.
Aquí se puso lo que se pudo, sin que esto deba ser tomado ni como excusa ni como peyorativo hacia los que compitieron. La realidad exportadora, con una última oleada devastadora (Storm Military, Storm Mayor), dejó un equipo más expectante que pretencioso. Nuestra tabulada en el Latino y el reciente éxito de un brasileño, Eu Tambem, en el Nacional, son realidades vigentes.
Hubo un caballo potente, dominante, que amenazó desde un desarrollo que lo empujó a buscar a los punteros por afuera hacia el final del opuesto, después de que Cirque du Soleil luchara en la punta, empecinado y sin una postura demasiado elegante, con el chileno Montes Alpha. Ambos cerraron la marcha en el disco.
Good Report estaba en casi todos los pronósticos de los medios, avalado por su victoria en el Gran Premio José Pedro Ramírez, la competencia máxima de Maroñas, por eso a nadie extrañó su avance en el tramo decisivo; por eso nadie podrá hablar de sorpresa.
Loca Amy, la única yegua del lote, vino de atropellada y marcó la diferencia en un malón que parecía compartir más limitaciones que virtudes. La peruana terminó a cuatro cuerpos del ganador, un largo y medio delante de Hampón, el caballo local que dirigió Jorge Valdivieso, al que esta vez no le quedó más remedio que compartir el afecto de los platenses con Pablo Falero y el propio Ricardo, en el paseo previo, delante de las tribunas.
Cuarto, a ventaja mínima, el otro representante charrúa, Potri Flash, uno de los caballos que sufrieron con los problemas que hubo en las gateras, pues estaba cerca del peruano El Dragón, que se paró de manos y fue retirado tras golpearse su jinete, que de todas formas quería competir. El marcador cerró con los argentinos My Happiness y Star in You.
Los que se extrañaron en la definición e inmediaciones fueron los chilenos, abonados a arrimar en los grandes encuentros internacionales y esta vez con un conjunto que se insinuaba capaz de romper el maleficio y ganar fuera de su país. El turf trasandino, con todo, también sufre por el éxodo de sus mejores ejemplares, acaso en una proporción que lo acerca a lo que sucede aquí.
Apenas se separó de los primeros abrazos, Luis Belela, entrenador de Good Report, declaró que agradecía "a los platenses, por la forma en que me atendieron". Repitió la frase un minuto más tarde, como para que no queden dudas. Hace un par de semanas, el cuidador le aseguraba a LA NACION que "no venía a pasear" y confiaba en la ventaja de volver a contar con Ricardo, que había quedado libre luego de la lesión de De Pizarra.
La hípica uruguaya festeja y la argentina tiene un consuelo. El incuestionable perfil comercial nuestro, en la cría y en los hipódromos, fortalece las arcas y debilita la competencia continental mano a mano. Se venden los buenos precoces, pero al mismo tiempo los éxitos grandes en el exterior son de fondistas: Invasor, Candy Ride, Star Parade, Gentlemen...
La tendencia está clara, y lo prueba el República Argentina, que baja de 2500 metros a 2000 este año. La realidad puede ser buena o mala, e incluye perder en casa.




