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Los caminos de Farsante Celebre y Mario Leyes volvieron a coincidir el sábado en San Isidro. Y como la tarde del debut del potrillo en La Plata, el jockey lo guió a la victoria, pero ahora en un clásico, el Congreve (G 3). Para ambos, el triunfo tiene un significado especial.
"Me puso en la vidriera otra vez", dice Leyes, agradecido porque el caballo apeló a la clase para adueñarse de una cita en la que era el único competidor que no había corrido antes en una carrera de recta. Para Farsante Celebre se trataba, además, de la primera salida del Bosque, escenario donde es entrenado y había participado de la Copa de Precoces, en la que obtuvo una clasificatoria y fue segundo en la final.
"Lo empecé a montar desde su primera partida, poco después de que lo entregó el domador. Es un potrillo dócil, que siempre se movió bien", recuerda Mario, para enseguida ofrecer una evaluación más amplia: "No es un velocista. No sale a correr apurado, y eso es positivo pensando en probarlo en distancias mayores. La única que perdió fue ante uno que pinta bárbaro". Se refiere al invicto Cherokee Sale.
Aquel día, Leyes estaba convaleciente y lo reemplazó Gustavo Calvente. "Durante un mes no pude hacer nada porque me detectaron una hernia de disco. El día del Pellegrini sentí un dolor de cintura muy fuerte y no pude seguir corriendo. Desde entonces estoy haciendo una rutina de ejercicios y kinesiología. Los médicos me dijeron que vaya de a poco, que evite sobreexigirme", relata Leyes, de 31 años, que regresó a la competencia el jueves 13 del actual en La Plata y al día siguiente, en San Isidro, se reencontró con la victoria, con Uruguayito, otro potrillo de Rincón de Piedra, la caballeriza con la que tiene prioridad. "Uno los hace y es una ventaja conocerlos para encarar las carreras importantes", subraya.
Por otra lesión, Mario no había podido guiar a Art Attack, confiado a Horacio Karamanos en el Congreve 2010. "Me había quebrado el brazo izquierdo y me perdí de estar. Por eso arranqué en marzo", recuerda, mientras se señala una cicatriz de unos 10 centímetros. "Fue un año buenísimo. Aunque corrí menos de diez meses, terminé tercero en la estadística de La Plata", reflexiona quien los martes viaja a San Isidro para montar caballos de Héctor Sueldo y sábado por medio hace lo propio hacia el haras Cumeneyén. El resto de los días, su atalaya es La Plata, allí donde con Farsante Celebre comenzaron a escribir esta historia.
Con Spirited, el stud Los Patrios, de Pablo y Victoria Duggan, tienen una yegua para divertirse. Ganó seis de siete, todas en 1200 metros y sobre césped, incluido el clásico Francia (L), ayer, por segunda vez. Cuando perdió, fue en 1400, una distancia donde no está su fuerte, por ahora.
Con 62 kilos en el lomo fue a pelerle la punta a Stormy Reinada, una puntera que es bastante ligera, y en la recta final de San Isidro le duró la cuerda para tenderse hasta el disco.
"Hoy -por ayer- vino más apuradita, no como la otra vez, que corrió más cómoda. Ella es mansa, arriba respondió bien", contó Eduardo Ortega Pavón, quien usó una montura grande.
Jorge Valdivieso es el entrenador de Spirited. Tiene hecha un cuadro a la hija de Sebi Halo, que esta vez pesó 540 kilos.
De atropellada, Quiet Romance se quedo con el segundo puesto, a cuatro cuerpos.



