Não da Mais, un homenaje brasileño al estilo de Pablo Falero, en el Pellegrini

Fuente: LA NACION - Crédito: Carlos Lares
(0)
14 de diciembre de 2019  • 22:55

La voz decía "Não da Mais agarra la punta y se viene de un viaje". Y el caballo brasileño hizo realidad aquello que los sabiondos, muchos basados en el temible ataque de los caballos de ese país en nuestras carreras importantes, decían ya en la semana. Entonces su victoria en el Gran Premio Carlos Pellegrini (G 1-2400 m) se pareció a una profecía que cayó como un rayo en el hipódromo de San Isidro.

Carlos Lavor, el jockey, conocido por sus continuas apariciones aquí, y su potrillo de 3 años, le rindieron homenaje a la gran estrella del día, Pablo Falero . Ganaron (los dos) con el estilo inconfundible que impuso el uruguayo en mil carreras en la Argentina: el carioca lo trajo en la punta con un ritmo bien prudente y cuando se le vinieron encima para ganarle -irremediablemente-, le pidió el resto que le había guardado y Não Da Mais respondió generosamente, con un par de cambios de mano que le pusieron un candado al sensacional triunfo sobre Miriñaque y Pure Nelson, los defensores de Parque Patricios y El Globito.

Y había sonado "Pablo Falero" toda la tarde. El nombre reverberó en San Isidro, en cada rincón, aunque se tratara del Carlos Pellegrini esta fiesta. Como pasó con Jorge Valdivieso en 2007, cuando se despidió de las pistas en este clásico de clásicos. Y va a seguir sonando mañana, y pasado y la década que viene. Fue la última vez que el uruguayo montó un puro de carreras en la pista del Jockey Club y hasta los dos minutos de pausa que duró la carrera máxima, los burreros veteranos se pasaron el día recordando que lo ganó cuatro veces y que llevó las riendas de la última yegua que terminó primera, en 1992, Potri Pe. Y los más grandes les recordaron a los jóvenes las hazañas de un jinete al que nadie perdía de vista en un desarrollo, porque podía sacar algo de la galera como un mago sutil, sin ademanes ampulosos ni castigos excesivos.

Miles de fotos, selfies, y él siempre posando, sonriendo, apegado a esa costumbre que trajo de Colonia y de Maroñas -parar la marcha para acceder al pedido, sobre todo cuando había chicos de por medio-, y que tuvo que aprender a reservar un poco en aquellos comienzos de 1991 en los que era discutido, cuando las victorias no fluían y los errores se magnificaban. Fue por unos meses, nada más. Porque en diciembre, su clase explotó con el triunfo en el... Pellegrini, dirigiendo a Potrillón. Antes de largar sus últimos 2400 metros en San Isidro, llevó el trofeo que se entregaría poco después y lo recibieron los jockeys que iban a tratar de ganarle pero lo saludaron con un enorme cariño. Conmovió el largo abrazo con Jorge Ricardo, el que más carreras ganó en la historia mundial. Lloraron los dos.

En el comienzo de la serie de tres grandes premios, con el Félix de Álzaga Unzué (G 1-1000 m), el derrame del turf hacia toda la escala social que lo aparta de la condición de "deporte de reyes", tuvo en Springdom , el potrillo de apenas cinco actuaciones previas, una muestra notable. Decenas de cordobeses de Laboulaye se despeñaron desde la tribuna a puro grito, para recibir al hijo de Sebi Halo (su segundo Grupo 1 en una semana, tras Seas Alabada) que unos segundos antes había emergido del malón que ocupaba toda la cancha a lo ancho y le ganó por tres cuerpos a Elogiado, el caballo de Falero. "Tenemos caballos hace 20 años, pero desde hace dos corremos en Buenos Aires; este es el mejor", contó el propietario Fredi Vittarelli, mientras varios jockeys que salían a correr la siguiente paraban a saludarlo, incluso el gran homenajeado del día.

A continuación, el Joaquín de Anchorena (G 1-1600 m), en el que se consagró Top One Scape un caballo de la caballeriza Castañón criado en Firmamento, un combo que lleva la estrella de la amistad sin condiciones y que esparce más allá de un triunfo. En una pista ideal, Cristian Velazquez lo ubicó en el medio del lote y atropelló abierto, para contener a Bamb Harlan, defensor de Firmamento. Casi un 1-2.

MÁS LEÍDAS DE Deportes

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.