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La reunión que dio marco al Gran Premio José Pedro Ramírez, disputado en el hipódromo de Maroñas el martes último, puso en la vidriera al jockey Rodrigo Blanco, por la tarea realizada en la silla del caballo Blameitonrio, ganador del Gran Premio Pedro Piñeyrúa (G 1-1600 m).
Sucede que Blanco, con este triunfo, logró lo que pocos profesionales: ser ganador en cinco diferentes países. Cordobés de nacimiento, este joven piloto de sólo 21 años llegó en 1998 a Buenos Aires y se destacó con rapidez, hasta que en 2002, invitado por Diego Lowther, un argentino que se desempeña como entrenador en Suecia, se radicó en ese país.
La experiencia fue positiva y Rodrigo repitió el viaje el año pasado. Con motivo de las fiestas y aprovechando el receso que se produce en el norte de Europa, regresó a la Argentina y obtuvo la autorización para competir nuevamente. LA NACION tuvo oportunidad de conversar con el jinete apenas arribado de Montevideo y previo a montar a la yegua Miss Gardenia en el clásico Enero, corrido anteayer en San Isidro.
-¿Cómo es eso de ganar en cinco países?
-La verdad es que es una experiencia fantástica. En Europa todo está cerca y como Lowther viaja muy seguido con los caballos tuve oportunidad de correr en Francia, Dinamarca, Inglaterra, Alemania, Noruega y, naturalmente, en Suecia. También viajamos a los Emiratos Arabes (donde corrió uno de los Grupo 1 con Nobel Prize).
-Y pudiste ganar en casi todas las pistas.
-Tuve la suerte de ganar en Suecia, Alemania y Noruega. Casi todos los caballos a los que dirigí son de origen argentino: Polaris, El Gran Lode, Memorión, Nobel Prize, Securite, Moon Parade y Rótulo.
-Ahora se agregó a la lista Uruguay.
-Fue muy emocionante participar de la fiesta de Maroñas y encima ganar la carrera de la milla con Blameitonrio. La cuestión se había puesto fea ya que por los 200 metros perdí el látigo, y adelante estaba nada menos que Valdivieso. Pero por fortuna el caballo puso lo suyo y ganamos una linda carrera.
-¿Cómo viste el hipódromo?
-Me gustó mucho; es muy moderno y además me trataron muy bien.
-¿Ya tenés decidido tu futuro; volverías a Suecia?
-Hasta marzo me quedo en Buenos Aires, después tengo que ver. Las puertas de Suecia las tengo abiertas pero hay dos motivos muy importantes para quedarme: uno es que mi señora, Belén, espera nuestro primer hijo, y la otra es la forma en que disfruto de las carreras aquí. En ningún otro lugar se vive el turf como aquí y esto para mí tiene mucho valor. Yo amo mi profesión. Ahora estoy trabajando con Hugo Sanagua (cuidador de Blameitonrio), un amigo, y también con Hugo Pérez. La idea es conseguir un buen contrato.
En un tiempo en el que no abundan los buenos jockeys, la presencia de un joven con talento y sobrada experiencia es como para que la hípica lo celebre. Como una bocanada de aire fresco.

