Steven Spielberg, ese crack del cine que todavía busca el Oscar en las carreras de caballos

Steven Spielberg llevó su pasión por los caballos al cine cuando filmó una historia de la Primera Guerra Mundial.
Steven Spielberg llevó su pasión por los caballos al cine cuando filmó una historia de la Primera Guerra Mundial. Fuente: AFP
Carlos Delfino
(0)
28 de marzo de 2020  • 01:28

Steven Spielberg ha escrito guiones sensacionales y se lo considera una de las celebridades de la industria cinematográfica. Ha heho volar la imaginación con el entrañable ET , les encontró un tono risueño a las aventuras de Indiana Jones , le puso suspenso a la saga de Tiburón y abordó temas como el Holocausto en La lista de Schindler . Sin embargo, la realidad no ha logrado superar a la ficción para él en las carreras de caballos . Aún espera por el mejor guion para sus purasangres en los hipódromos.

Cuando filmó Caballo de guerra , película bélica que tuvo seis nominaciones para los Oscar y pasó por los cines argentinos en 2012, una de las tareas más sencillas que afrontó el director fue la elección de los animales. De los cientos de caballos que participaron en el rodaje, catorce eran muy parecidos, pues la idea fue turnarlos para representar al principal, Joey, el potro que en la Inglaterra de 1912 creció resistente e inteligente y se volvió el tipo ideal de ayuda que necesitaría la caballería británica dos años más tarde, cuando se inició la Primera Guerra Mundial. Durante el conflicto armado, Joey se reencontraría con el tímido joven campesino (personificado por Jeremy Irvine) que lo había educado. Spielberg sabía de qué se trataba la relación de amor, amistad y nobleza con los héroes equinos que demandaba el rodaje.

El director y productor cinematográfico montó caballos en su juventud y hasta cerca de los 40 años; una de sus hijas participó en concursos de equitación.
El director y productor cinematográfico montó caballos en su juventud y hasta cerca de los 40 años; una de sus hijas participó en concursos de equitación. Fuente: AFP

Steven nació en la ciudad estadounidense de Cincinatti, sudoeste de Ohio, a orillas del río que lleva el nombre de ese estado. No extraña que los caballos se hayan convertido en una de sus mayores pasiones: esas aguas son las que dividen su tierra de la de Kentucky, la capital mundial de la cría de turf, algo así como La Masía, la ciudad deportiva del club español Barcelona, en fútbol. A la hora de conformar sus sociedades en las carreras, el director puso los ojos en potros que crecieron de un lado y del otro de esa corriente que fluye al suroeste hacia el Misisipi, y también en ejemplares argentinos.

"Yo montaba mucho, especialmente en los años ochentas, pero debí dejar de hacerlo por una lesión en la espalda. Mi mujer, Kate, sabe montar muy bien y lo mismo una de mis hijas, Destry Allyn. Tal vez tenía una predisposición especial cuando hice esa película", recordó hace un tiempo Spielberg, poco afín a mostrar su privacidad. Destry, que además es modelo, tiene 23 años y pasó gran parte de su última década participando en concursos de equitación. En paralelo, Steven acompañó el aumento de sus éxitos en el cine con una mayor participación en los grupos de propietarios que conforman Biscuit Stables , la caballeriza cuyo nombre está emparentado con una de sus compañías productoras, Biscuit. La compañía de estudios DreamWorks, de la que fue uno de los fundadores, recreó la historia de Seabiscuit, el caballo holgazán que enlazó sus hazañas durante la década de los treintas, en medio de la Gran Depresión.

Su hija Destry, compitiendo

Ver esta publicación en Instagram

4th in the 1.35 classic! [R]??[R]??

Una publicación compartida por Destry Spielberg (@destryallyn) el

Por coincidencia, ¿y tal vez algo de marketing?, esa película se estrenó en 2003 después de que Atswhatimtalknbout corriera en el Kentucky Derby, el primer paso de la Triple Corona norteamericana. El potrillo del nombre casi impronunciable había vencido en dos carreras comunes en Santa Anita Park, uno de los hipódromos de California, cuando Biscuit Stables le compró un 10% a Wayne Hughes, que lo había adquirido por 900.000 dólares un año antes en una subasta. Tras la nueva sociedad, el caballo no volvió a triunfar: perdió por el hocico el San Felipe Stakes (Grupo 2), llegó cuarto en el Santa Anita Derby (G1) y repitió la posición en el Kentucky Derby (G1), en Churchill Downs. En la semana previa a esa prueba, Spielberg fue a ver a Los Angeles Lakers junto al actor Chris Rock y unos socios y se sentó en la primera fila del estadio de básquetbol, con el logo del stud, de colores naranja y azul, estampado en el frente de su gorra. Encontrar un campeón puede ser a veces más difícil que crear un éxito en la pantalla grande: Atswhatimtalknbout sufrió una lesión en el casco de la mano derecha en las vísperas del Belmont Stakes, el final de la Triple Corona, y no compitió más.

Atswhatimtalknbout (7), en el San Felipe Stakes

Las estadísticas dicen que la caballeriza acumula 77 primeros puestos y ganancias por 1,2 millones de dólares al cabo de 369 carreras, pero únicamente toman al accionista mayoritario. Los números no involucran directamente a Spielberg ni a sus socios ejecutivos de Hollywood en los registros en los que son socios minoritarios, como en los casos de las yeguas argentinas La Cocasse y Batallosa , a las que compraron junto al grupo de propietarios de Fantasy Farms en 2006, cuando eran las mejores potrancas y se habían vencido mutuamente en dos grandes premios de Palermo, incluida la división Juvenile Fillies de las Carreras de las Estrellas. En tierra norteamericana, la primera ganó uno solo de sus 18 cotejos, en un nivel simple, en Arlington, y nunca llegó siquiera a participar en un clásico grande como los que estaba protagonizando en la Argentina. Y la otra tuvo apenas cuatro flojas performances en California. Luego, ambas fueron subastadas como reproductoras, por 275.000 y 285.000 dólares, respectivamente.

En un partido de Los Angeles Lakers y en vísperas del Kentucky Derby, Spielberg se mostró con una gorra de su caballeriza.
En un partido de Los Angeles Lakers y en vísperas del Kentucky Derby, Spielberg se mostró con una gorra de su caballeriza. Fuente: AFP

Con la vista fuera de las pistas, el director cinematográfico invirtió en un centro de entrenamientos en Delaware, para combinar los negocios con su placer por los caballos, a los que mayormente ve a la distancia, por estar involucrado en filmaciones o producciones. Incluso, cuando la Comisión de Cine se reunió en la ciudad polaca de Wroclaw en 2015, no coincidió con la temporada local de competencias. Spielberg llegó a preguntar si estaba abierto el hipódromo de Partynice, antes de maldecir su suerte, sin perder la sonrisa, por la respuesta negativa. Hoy, a los 73 años, sigue esperando encontrar el mejor guion con los caballos para disfrutar junto a la pista de carreras su propia aventura.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Deportes

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.