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Explotó de alegría el conjunto europeo cuando caía la tarde del domingo en el campo de The Belfry, en Inglaterra. No era para menos: acababa de arrebatarle la Copa Ryder a los Estados Unidos después de una larga lucha de tres días, en los que exhibió temple y orgullo en cada match. Este tradicional certamen por equipos acaparó la atención de los amantes del golf en todo el mundo y dejó varios aspectos para el análisis.
-Maestro, ¿qué le pareció el desarrollo de la Ryder?
-No me sorprendió la victoria de Europa, aunque partía como el conjunto más débil. Más que un torneo, la Ryder se vive con pasión y con las ansias de cada jugador por representar a un país o continente. En este sentido, los europeos mostraron un plus para llegar al triunfo; por eso ganaron. Además, hubo momentos inolvidables. Por ejemplo, el hecho de que el español Sergio García y el inglés Lee Westwood hayan apostado por llegar al green con el drive en el par 4 del hoyo 10. Es un tiro ciego de 290 yardas muy complicado; sin embargo, se la jugaron y Westwood lo consiguió, más allá de que después ambos perdieron el match frente a Tiger Woods y Davis Love III.
-¿Qué equipo le simpatizaba más para ganar el título?
-Europa, por tratarse del conjunto que llegaba a la cita con menos posibilidades de ganar.
-¿Por qué Tiger Woods no es tan determinante en el juego por equipos?
-Sucede que Tiger es un gran administrador de su propio juego, pero se pierde un poco y no sabe hacerlo cuando actúa en equipo. Recordemos que en la Copa del Mundo que se disputó aquí en 2000 fue David Duval el que acumuló los mayores méritos del triunfo de los Estados Unidos. En la última Ryder, el norteamericano terminó con dos victorias, un empate y dos derrotas, y no pudo colaborar demasiado con sus compañeros.
-¿Cuáles fueron los puntos altos y bajos de ambos conjuntos?
-El escocés Colin Montgomerie fue el abanderado de Europa por su don de liderazgo, junto con otro experimentado como Bernhard Langer. En cambio, EE.UU. tuvo a David Duval y Phil Mickelson, que no llegaron en un buen nivel.
-¿Cómo se sentía usted cuando tenía que actuar en equipo?
-Me sentía obligado a cumplir con mi compañero de turno y me causaba alegría cuando éste colaboraba conmigo con buenos scores. Jugar en equipo es sinónimo de solidaridad mutua, significa estar siempre atento y cuidarle la espalda a tu compañero. Mi gran compinche fue Leopoldo Cacho Ruiz, con quien actué en varias Copas del Mundo. Era un jugador acostumbrado a hacer muchos birdies y facilitaba mucho la tarea del equipo. Aparte era muy querido por la gente.
-¿Alguna vez presenció una Copa Ryder en vivo?
-No, no tuve oportunidad de hacerlo. Pero sí fui comentarista de la Copa Ryder de 1997 junto con el periodista Guillermo Salatino. Transmitíamos desde Los Angeles y disfrutamos del triunfo de Europa en Valderrama, España. En realidad, un torneo de golf se aprecia mucho más desde la pantalla de TV que en vivo, porque existe la posibilidad de hacer un seguimiento simultáneo. Esto no lo digo yo; también lo dice el resto de los profesionales.


