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En 2009, y después de que dos jugadores se lesionaran la médula espinal el año anterior, la Unión Argentina de Rugby incorporó entre los estudios médicos para ser fichado como jugador un chequeo que los rugbiers se realizan, pero que la mayoría desconoce qué busca prevenir. Se trata del índice de Torg y Pavlov, un cociente que mide el ancho del canal medular en relación al cuerpo vertebral. Si ese canal fuera estrecho, la persona no puede jugar al rugby. La razón es sencilla: el riesgo de sufrir lesiones cervicales en ese deporte es alto.

La consideración médica es tan así que el 19 de octubre Fleni convocó a una charla pública en la que desde el título exponía su preocupación: “Lesiones catastróficas de columna vertebral en el rugby”. La charla se hizo luego de las lesiones de Ignacio Maeder y Jerónimo Bello y tres días antes de la de Federico Bocelli. “Quisimos alertar sobre los riesgos de las lesiones cervicales graves en el rugby. Nuestra motivación nació de haber recibido entre 1996 y 2016 a 11 jugadores con esa lesión”, señaló Martín Nogués, jefe del Departamento de Neurología. Explica que se llama “catastrófica” a las lesiones que causan una “discapacidad funcional severa permanente".
La explicación sobre por qué el scrum es más propicio a generar este tipo de lesión la dio el director médico de Fleni Escobar, Lisandro Olmos: “Si colapsa el scrum la columna cervical está expuesta a un movimiento de hiperextensión del cuello que puede generar un daño y desplazamiento de los cuerpos vertebrales y dañar la médula espinal”.
Advierten en Fleni que entre los lesionados predominan los jugadores que se ubican en la primera línea de la formación: pilares y hooker. Fueron 6 de 11 pacientes. El promedio de edad fue de 19 años. “La falta de maduración de las estructuras esqueléticas y ligamentarias es un factor de riesgo adicional potencial para los jugadores”, consideró Nogués. Advirtió además que de acuerdo a estudios de biomecánica hechos a nivel internacional “las fuerzas involucradas en el scrum han aumentado considerablemente en los últimos 20 años”, por lo que estimó que “esos cambios podrían deberse a una combinación del tamaño de los jugadores y a acciones más dinámicas durante el enganche y el empuje”.
En Fleni explicaron que cuando se lesiona la médula al nivel de la columna cervical provoca cuadriplejía, es decir genera pérdida de funciones sensitivas y motoras en brazos, piernas y tronco. Y si la lesión se genera por debajo del nivel cervical, produce paraplejía, que es la parálisis de la mitad inferior del cuerpo. “En general el nivel de lesión se da en la quinta cervical, porque es el nivel de máxima flexibilidad. Mientras que cuanto más alta es la lesión, peor es. A la altura de la cuarta vértebra, la lesión puede generar también parálisis respiratoria”, advierte Nogués.


