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LIMA.- La muerte de José Mayta Torres, un adolescente de 17 años que presenciaba el partido Universitario-Unión Minas, conmocionó a Perú. Las desgarradoras imágenes que pudieron verse por televisión, con el joven retorciéndose entre los fogonazos rojos de una bengala, provocaron la reacción de la opinión pública.
La gente, por intermedio de los medios de comunicación, respondió indignada, exigiendo un rápido y drástico castigo para el responsable.
Y mientras los reclamos de los dirigentes del fútbol se dirigieron a la policía, por su inacción, y a la lentitud del sistema judicial, se conoció una sorprendente noticia: quien lanzó la bengala fue un ex alférez de la marina, según informó la prefectura de Lima a la agencia DPA.
José Mayta o Pepito, que padecía síndrome de Down, murió anteayer en brazos de su madre, Magda, después de que el proyectil se le incrustó en el ojo izquierdo, a los 14 minutos del primer tiempo, en los festejos por el gol de Carlos Yaque, de Universitario. El partido fue suspendido de inmediato.
Magda Torres, de 60 años, trabaja en el estadio de Lima, en la limpieza de los baños. Y siempre llevaba a su hijo, simpatizante de Universitario.
El doctor Fernando Atencio indicó en su informe que la bengala ingresó por la cavidad ocular izquierda y perforó la parte posterior del cráneo.
Aún no se reveló el nombre del homicida por cuestiones judiciales, pero sí se confirmó que el artefacto pirotécnico fue preparado con material explosivo sobrante en la marina introducido ilegalmente en el estadio.
La investigación también intenta determinar si algún sector de la Marina se dedica a la venta ilegal de estos productos, ya que el año último ocurrió un hecho similar con bengalas, pero en aquella oportunidad el proyectil cayó en la cancha, cerca del jugador Germán Pinillos, de Sport Boys, que sufrió un desmayo.
"Tragedia en el fútbol", escribió el diario La República. Y agregó: "Tenía que pasar una cosa así para que las autoridades abrieran los ojos".
El argentino Yaque, que observó la situación desde la cancha, comentó: "Después del gol corrí a la mitad del campo, para festejar con Gustavo Grondona. Sentimos el ruido y vimos cómo la bengala cruzaba de una platea a la otra. Tuve la desgracia de vivir una película de terror".
A pesar de la acusación de la Prefectura a un ex alférez de la marina, siguen detenidos seis barrabravas de Universitario. Los sospechosos fueron sometidos a investigaciones en el laboratorio de criminalística de la policía para determinar la existencia de pólvora en el cuerpo y en la ropa.
Humberto Ugarte, presidente de la Asociación Deportiva de Fútbol Profesional, descartó las responsabilidades de su institución. "¿Qué podemos hacer si el control de la policía es nulo y deja pasar a los hinchas con bombas?", se preguntó.
El incidente permitió que se conociera otra grave falta en la cancha: según varios testigos, el servicio de agua no estaba abierto, lo que impidió que se asistiera al joven. Las autoridades del estadio Nacional desmintieron esta versión.
MILAN (ANSA).- Massimo Moratti, el presidente de Internazionale, justificó la actitud de los simpatizantes de su equipo, que le cerraron el paso a los jugadores tras el empate con Reggina (1-1) el domingo último y los obligaron a retirarse a escondidas por otras puertas secundarias. "Lo que ocurrió fue razonable. El público es la parte más importante del fútbol y por lo tanto hay que entenderlo. Los hinchas quieren una esperanza y se les debe respeto", señaló Moratti.


